Hace bastantes años, cuando Brazoleño se desenvolvía relativamente cerca del poder (o de ciertos poderes) una de las cosas que llamaban su atención eran los llamados Gabinetes de prensa. En aquellos momentos, estos departamentos tenían como tareas principales la emisión de comunicados en nombre del jerifalte de turno y la elaboración de resúmenes de prensa que facilitaban al susodicho el acceso a las noticias que sobre él y sus hechos pudieran publicarse cada día.
Era claro que mentes tan ocupadas y versadas en tantos menesteres no podían perder su valioso tiempo ni en pensar y redactar por sí mismos una respuesta pública ni, menos aún, dedicar una parte de él a expurgar los diarios a la caza y captura de nada. Ciertamente, la existencia de tales gabinetes permitía que algunos jóvenes titulados de la facultad de periodismo tuvieran acceso a un salario, nada que objetar a tal asunto, si no fuera porque, tras varios encuentros y encontronazos, Brazoleño tuvo que asumir que la realidad acababa siendo menos halagüeña.
Muchos de los "gabineteados" desistían por completo de cualquier actividad lectora, quedando entonces al buen o mal hacer de sus empleados el mantenerlos mínimamente informados de lo que en el mundo se cocía, otros limitaban su lectura a aquello que el gabinete no revisaría (supóngase el MARCA, el AS-que aún coleaba- y, mucho menos a menudo, quizá, el "National Geographic"). Como resultado, el despego de la realidad era tal que la desconocían por completo.
Aún en la memoria de Brazoleño perdura la reunión con un señor ministro del entonces "Ministerio de Educación y Cultura" en que aquel acabó pidiendo a los propios estudiantes que le presentaran un dossier sobre aquello que le estaban contando porque desconocía por completo los hechos de que se le hablaba en la reunión, pese al arsenal de carpetas que poblaban su parte de la mesa.
El problema de estos señoritingos y señoritingas que se conducen como lo que nuestras abuelas llamaban "nuevos ricos" es que se han acostumbrado tanto a los resúmenes, a los extractos, a los "digest" -que dirían los yankees y los titulados de Cambrigde-que ya no se molestan en la ampliación y relectura que en buena praxis correspondería tras revisar el trabajo de su gabinete de prensa, sino que arramplan ya contra todo y todos con el mínimo recorte a medio trabajar, poniéndose en vergonzosa evidencia día sí y día también.
Ya entonces a Brazoleño se le ocurrió pensar cuánto poder tenían aquellos versados selectores que ponían en orden las lecturas del señor ministro.
A ratos, en su ingenuidad, quiere pensar Brazoleño que lo mismo estamos como estamos porque a los gobernantes, a sus adláteres y a la mayoría de aspirantes, nadie les da a leer la realidad del país, sino un selecto cóctel de otras novedades sin trascendencia. Pero luego recuerda que estas personas, además de viajar en coches oficiales, reunirse con brazoleños y salir por la tele diciendo cosas que su gabinete les ha redactado, cobran un sueldo que todos pagamos. Entonces le agarra una señora indignación multiplicada por mucho, pues piensa que como mínimo, deberían velar porque sus "gabineteros" desempeñen su labor sin sesgo, con eficiencia y honestidad que ya darán ellos por sí mismos el sesgo oportuno a lo leído. Y luego, se le ocurre también que les debe ser muy práctico culpar no ya al mensajero, sino a quien seleccione los mensajes de aquel, como acabó comprobando en aquella reunión de aquel ministerio hace ya tantos años.
"Menos mal que existen los que no tienen nada que perder, ni siquiera la historia."
Olla indigesta
¿Qué es servicio al país? Se pregunta Brazoleño después de meses escuchando cómo “los llamados” iban dejando todo lleno de pellejos a base de ponerle piel a cuanto decían ¿Cuál es el bien común y a quienes acomuna? La respuesta es una amalgama de tópicos, insensateces, enunciados contradictorios entre sí que-para sorpresa de Brazoleño- son enumerados consecutivamente en la misma jornada, por el mismo sujeto, en cadenas de televisión diferentes (o incluso en la misma con intervalo de dos tandas de anuncios y un cambio de presentador). Por sobre ello, nadando como los ojos de grasa en un puchero mal equilibrado, uno o dos individuos medianamente coherentes, casi nunca con mando en plaza, apuntando un par de ideas interesantes que -teme Brazoleño- quedarán en eso, simples enunciados que alguien rescatará de la hemeroteca cuando no tenga nada mejor con que rellenar minutos de otro programa.
Lo tremendo no es que esto lleve sucediendo meses. Lo tremendo es que para que esto deje de suceder, la propuesta ofrecida es, sencillamente, que la estulticia, la incoherencia y el apaño se institucionalicen como línea a seguir en interés de la eficiencia y el “Sentido de Estado”. Como no damos pie con bola, vienen a decirnos, como cada uno tiramos para nuestro lado y los ciudadanos no vais mucho más allá, incapaces de discernir y sugerirnos una línea clara, amalgamemos en un Cuasi-totum revolutum las propuestas y tiremos para adelante que ya toca.
El quiz-estima Brazoleño- está de una en el “Cuasi” que permita dejar fuera a lo que “no les gusta a Los Mercados” y de otra en el “adelante” que nadie parece saber dónde está, ni respecto a qué se establece, pero que hay que acercárnoslo ya de todas todas.
Se enuncia como máximo daño el repetir la consulta y ya se escucha decir que los ciudadanos están hartos de que se les pregunte. ¡Hartos! Seamos un poco serios. Una democracia no debería sustentarse en el temor a ser preguntados, antes bien en todo lo contrario. Pero a esta razón, le añade Brazoleño sus matices. ¿Nos han preguntado realmente? y a continuación ¿Han escuchado la respuesta? item más ¿Han reflexionado sobre lo que ésta significa? Más parece que hayan tirado los dados sobre una mesa a ver qué salía y, como -pese a jugar con ellos marcados y desgastados- no acabaron de caer como pensaban, pues los lanzan de nuevo y así hasta acomodar los resultados a la previsión. Entre medias, no vamos a dejar que el súbdito –pues de ello nos tratan y no de iguales- pueda pensar que no nos inquieta su suerte. Es más, evitemos que el súbdito pueda pensar, no vayamos a liarla.
A Brazoleño se le ocurre, que una prueba palmaria de que esta Constitución y este sistema que se dieron quienes entonces tenían edad para ello, ya está cojeando, es precisamente que no tiene nada previsto para un caso como el actual, donde no saben definirse mayorías suficientes por las buenas y tampoco hay malas por las que sacarlas sin saltarse la ley. La legislación hispana se hizo cuando se hizo, como se hizo y para lo que se hizo y, cuarenta años después, todo aquello ni está como estaba ni sería presentable que lo estuviera, o sea, toca reforma, como se reforma la casa cuando los hijos crecen o cuando quieren marcharse ya a vivir por su cuenta. En parte porque cuando nos instalamos lo hicimos en precario, en parte por el desgaste que el uso ha venido produciendo. A nadie escandaliza que el cuarto de la niña con sus cortinitas rosas necesite una actualización, ni que el mayor ya no quepa en la litera.
Digamos que las cuentas aún podrían salir, es cierto. Si todo diera lo mismo, como les parece a algunas de las vacas sagradas de aquellos polvos, podrían salvarse aún los muebles en estos lodos. Pero es que no da lo mismo, es que ser constructivo no equivale a ser sordo, ciego e inerte. Es que la sustancia-que no nos vuelvan a vender la moto- no es quién preside, sino lo que preside y para qué lo hace. La sustancia es justamente lo que lleva el caldo, el puchero grasiento que llevan malcocinando hace tiempo y que nadie parece dispuesto a espumar, porque viviendo en esa espuma tantos años, se han acomodado a ella y a nada más aspiran.
Y es que, no nos engañemos, no estamos sin gobierno, tenemos un gobierno que les da para seguir trampeando y sosteniendo lo sustancial, lo que ya hicieron, por eso Mariano puede ponerse de perfil y seguir andando deprisa sin moverse del sitio, por eso los tutores de Pdr le animan a sumarse al caldo de una vez por todas y dejarse de nueva cocina, por eso, dicen que no debemos ir a nuevas elecciones como si mentaran la bicha y alargan el impasse y nos hacen caer en la cuenta del ridículo estratosférico que sería tal cosa. Sin contarnos en cambio lo bien que les viene este asunto para seguir marcando dados por si se ofreciera volver a tirarlos en el tapete. No podemos ir a nuevas elecciones, no sea que de ésta gane alguien de verdad o los súbditos se nos agoten del todo y dejen de servirnos de escudo.
El pueblo nos ha dado un mandato, dicen, aparentando toda la seriedad y Brazoleño se pregunta cuál de los pueblos, el que votó a Pdr, los fans de Mariano, los cinco millones de UP o el dichoso millón perdido. ¿Cuáles de ellos no son pueblo o no pintan nada y merecen ser ignorados? Un país, señores son todos y cada uno de sus habitantes, en una pretendida democracia parlamentaria, se vota cuando hace falta y no pasa nada, pero también se asume que las posiciones son variopintas, que hasta los que votaron lo mismo pudieran hacerlo por razones diferentes y que el nuestro no es un sistema presidencialista, por lo que la sustancia del caldo es lo fundamental y no el quién pone la tapa al puchero. Porque a menudo, taparlo con prisas y de malos modos no permite que reduzca y sale uno de esos caldos arrebatados, sin homogeneizar, donde cada ingrediente mal nada en un agua turbia, dejando una digestión incómoda.
Por eso, piensa Brazoleño, unas terceras elecciones son una mala opción más, ni la única ni la pésima, dado que llevamos tiempo entre las malas opciones. Que a lo que están jugando,igual no es siquiera a los dados, sino a poder quitarnos las ganas de olla para otra buena temporada, a convencernos de lo aburridos que estamos ya de hacernos escuchar, como si alguna de todas estas veces hubieran escuchado algo más que el resonar de sus propias voces, que tan bonito les suenan cuando simulan dirigirse a nosotros.
Lo tremendo no es que esto lleve sucediendo meses. Lo tremendo es que para que esto deje de suceder, la propuesta ofrecida es, sencillamente, que la estulticia, la incoherencia y el apaño se institucionalicen como línea a seguir en interés de la eficiencia y el “Sentido de Estado”. Como no damos pie con bola, vienen a decirnos, como cada uno tiramos para nuestro lado y los ciudadanos no vais mucho más allá, incapaces de discernir y sugerirnos una línea clara, amalgamemos en un Cuasi-totum revolutum las propuestas y tiremos para adelante que ya toca.
El quiz-estima Brazoleño- está de una en el “Cuasi” que permita dejar fuera a lo que “no les gusta a Los Mercados” y de otra en el “adelante” que nadie parece saber dónde está, ni respecto a qué se establece, pero que hay que acercárnoslo ya de todas todas.
Se enuncia como máximo daño el repetir la consulta y ya se escucha decir que los ciudadanos están hartos de que se les pregunte. ¡Hartos! Seamos un poco serios. Una democracia no debería sustentarse en el temor a ser preguntados, antes bien en todo lo contrario. Pero a esta razón, le añade Brazoleño sus matices. ¿Nos han preguntado realmente? y a continuación ¿Han escuchado la respuesta? item más ¿Han reflexionado sobre lo que ésta significa? Más parece que hayan tirado los dados sobre una mesa a ver qué salía y, como -pese a jugar con ellos marcados y desgastados- no acabaron de caer como pensaban, pues los lanzan de nuevo y así hasta acomodar los resultados a la previsión. Entre medias, no vamos a dejar que el súbdito –pues de ello nos tratan y no de iguales- pueda pensar que no nos inquieta su suerte. Es más, evitemos que el súbdito pueda pensar, no vayamos a liarla.
A Brazoleño se le ocurre, que una prueba palmaria de que esta Constitución y este sistema que se dieron quienes entonces tenían edad para ello, ya está cojeando, es precisamente que no tiene nada previsto para un caso como el actual, donde no saben definirse mayorías suficientes por las buenas y tampoco hay malas por las que sacarlas sin saltarse la ley. La legislación hispana se hizo cuando se hizo, como se hizo y para lo que se hizo y, cuarenta años después, todo aquello ni está como estaba ni sería presentable que lo estuviera, o sea, toca reforma, como se reforma la casa cuando los hijos crecen o cuando quieren marcharse ya a vivir por su cuenta. En parte porque cuando nos instalamos lo hicimos en precario, en parte por el desgaste que el uso ha venido produciendo. A nadie escandaliza que el cuarto de la niña con sus cortinitas rosas necesite una actualización, ni que el mayor ya no quepa en la litera.
Digamos que las cuentas aún podrían salir, es cierto. Si todo diera lo mismo, como les parece a algunas de las vacas sagradas de aquellos polvos, podrían salvarse aún los muebles en estos lodos. Pero es que no da lo mismo, es que ser constructivo no equivale a ser sordo, ciego e inerte. Es que la sustancia-que no nos vuelvan a vender la moto- no es quién preside, sino lo que preside y para qué lo hace. La sustancia es justamente lo que lleva el caldo, el puchero grasiento que llevan malcocinando hace tiempo y que nadie parece dispuesto a espumar, porque viviendo en esa espuma tantos años, se han acomodado a ella y a nada más aspiran.
Y es que, no nos engañemos, no estamos sin gobierno, tenemos un gobierno que les da para seguir trampeando y sosteniendo lo sustancial, lo que ya hicieron, por eso Mariano puede ponerse de perfil y seguir andando deprisa sin moverse del sitio, por eso los tutores de Pdr le animan a sumarse al caldo de una vez por todas y dejarse de nueva cocina, por eso, dicen que no debemos ir a nuevas elecciones como si mentaran la bicha y alargan el impasse y nos hacen caer en la cuenta del ridículo estratosférico que sería tal cosa. Sin contarnos en cambio lo bien que les viene este asunto para seguir marcando dados por si se ofreciera volver a tirarlos en el tapete. No podemos ir a nuevas elecciones, no sea que de ésta gane alguien de verdad o los súbditos se nos agoten del todo y dejen de servirnos de escudo.
El pueblo nos ha dado un mandato, dicen, aparentando toda la seriedad y Brazoleño se pregunta cuál de los pueblos, el que votó a Pdr, los fans de Mariano, los cinco millones de UP o el dichoso millón perdido. ¿Cuáles de ellos no son pueblo o no pintan nada y merecen ser ignorados? Un país, señores son todos y cada uno de sus habitantes, en una pretendida democracia parlamentaria, se vota cuando hace falta y no pasa nada, pero también se asume que las posiciones son variopintas, que hasta los que votaron lo mismo pudieran hacerlo por razones diferentes y que el nuestro no es un sistema presidencialista, por lo que la sustancia del caldo es lo fundamental y no el quién pone la tapa al puchero. Porque a menudo, taparlo con prisas y de malos modos no permite que reduzca y sale uno de esos caldos arrebatados, sin homogeneizar, donde cada ingrediente mal nada en un agua turbia, dejando una digestión incómoda.
Por eso, piensa Brazoleño, unas terceras elecciones son una mala opción más, ni la única ni la pésima, dado que llevamos tiempo entre las malas opciones. Que a lo que están jugando,igual no es siquiera a los dados, sino a poder quitarnos las ganas de olla para otra buena temporada, a convencernos de lo aburridos que estamos ya de hacernos escuchar, como si alguna de todas estas veces hubieran escuchado algo más que el resonar de sus propias voces, que tan bonito les suenan cuando simulan dirigirse a nosotros.
Cansancio selectivo
Llega a ser tanta la saturación, que Brazoleño evita pronunciarse públicamente también por via de este blog. Así pasan los meses sin hacer nuevas entradas. No por falta de temas, sino más bien por exceso de ellos.
Hoy, quien sabe porqué, vuelve a la tarea sin cejar al cansancio. Le inquieta a Brazoleño la reiterada referencia al gasto que casi todos los actores principales y muchos secundarios de esta ingente representación vienen haciendo. No porque no sea cierto que unas elecciones generales movilizan gran cantidad de euros, ni porque no sea cierto que podría racionalizarse esa movilización dineraria, sino porque el hecho pretenda servir como argumento para otra cosa.
Democracia es también convocar a consulta en plazos más cortos, reintentar las cosas, volver a las urnas.
Democracia es que vuelvan a solicitar nuestro concurso y que nosotros, ciudadanos que queremos hacernos responsables de nuestras vidas, no nos desentendamos porque hace poco que realizamos el supremo esfuerzo de caminar hasta el colegio electoral hace cuatro o seis meses.
Cierto que los actores protagonistas de esta función no estuvieron en sus mejores días, pero ¿No tenemos los ciudadanos parte de responsabilidad en ello? ¿No fuimos nosotros quienes les dimos los papeles relevantes a ellos? Igual pusimos nuestra confianza en unos sujetos poco dotados para entender lo que queríamos o igual-Brazoleño tiende a creer más esto último- llevábamos demasiado tiempo dejándonos hacer como para que este intento funcionase.
Cualquiera que sea la causa, estamos aquí, el sistema que-dicho en el grandilocuente modo que tanto gusta a algunos- nos dimos con la Constitución Española, esa que tanto quieren defender algunos de boquilla, nos llama a utilizar las urnas de nuevo. Es parte del plan también, es lo que toca, aunque seguro que quienes votaron sí en aquellos entonces, pensaban que era un florilegio más el redactar algo al respecto y tal. Toca repensarse las cosas, sí ¿Cuál es el problema?
El problema, dicen, es el elevado gasto. Resulta que un diputado que solo sus votantes conocen (Y aún dudo que muchos de ellos lo conozcan bien) sale de la reunión con el Jefe del Estado y en su minuto de gloria ante la prensa, cuenta que el monarca comentó su preocupación por los gastos que esto acarrearía. ¡Ya hay titulares y materia para tirar otro par de semanas, chicos! debieron pensar los allí reunidos, inquietos porque iban a quedar sin crónica de las sucesivas no reuniones, reuniones fallidas, telefonazos y tuits por enviar. El rey está preocupado ¡Qué sentido de Estado! O sea, el señor que vive a costa de todos en un palacete construido ad-hoc para él y su familia, cuando Patrimonio Nacional dispone de decenas de palacios, palacetes, alcázares y otros aposentos por todo el territorio en los que podría haberse instalado. Ese señor que necesita que un tipo uniformado le abra y cierre las puertas, ese, cuyo sentido de la mesura y la austeridad permitió que se pintara al fresco toda una catedral para su boda religiosa y decenas de etcéteras más, está preocupado por lo que vayamos a gastar en opinar. Que no lo ha dicho él de viva voz, oye, que nos cuenta uno que salió de hablar con él y creyó deducirlo de sus comentarios, pero no importa, muchos otros van a sumarse a esa ola y van a permitir que nos despistemos del asunto esencial.
¿Cuantos opinólogos y tertulioides y otras hierbas se han hecho lenguas de lo que costaría una dictadura? Porque en ella no tendríamos gastos electorales ¿Verdad?
¿Les parecerían mal gastos electorales en Venezuela si estuvieran seguros de que se iría Maduro? ¿O los gastos que pudieran generar eleccioness municipales y autonómicas si tuvieran la certeza de que saliera Bildu de las plazas que ahora ocupa?... Brazoleño se teme que en esos casos se darían los dineros por bien gastados. Pocos o ninguno comentó del gasto para las arcas guineanas que ha supuesto la confirmación de Teodoro Obiang, ese buen amigo que aacompañó a Rajoy, al monarca emérito y a otros varios de nuestros próceres en alguno de sus momentos estelares.
El problema, idiota, no es la suma de euros, el problema es que sea hoy, ahora y teniendo cómo culpar a según quienes de tamaño dispendio. Para evitarlo, nos vienen a convidar a mierdas varias, como la de poner a gobernar a quienes nadie ha elegido. Independientes de orígenes diversos, dicen. ¿Se les ocurre que entonces el desperdicio ya habría estado hecho por el simple acto de votar para que ninguno de los votados gobernase? ¿Se les ocurre hasta que punto eso vulnera el sentido de democracia? ¿Quién designaría a esos independientes?¿Por qué a ellos?...Puede que se les haya ocurrido, pero no importa.
Algunos se animan a hacer otras ofertas como reducir el periodo de primarias en sus partidos, los plazos... Plenamente democrático acortar aún más el tiempo para el voto rogado, tanto más hurtar a los militantes lo prometido en algún calentón anterior. Si tanto les preocupa el gasto ¿Qué tal renunciar a dietas y prebendas sea o no periodo electoral?
A Brazoleño le suena a que, convertir en drama un hecho democrático, poco deseable quizá, pero previsible en alguna ocasión, un hecho democrático que acaso lo que pone de relieve es la imperfección del modelo que nos dimos, solo sirve a un propósito final, convencernos de que opinar y pensar con cierta frecuencia es cansino, de que se lo dejemos a otros, de que sigamos delegando en quienes ya tienen práctica en esto, ellos que velan por nosotros, se sacrificarán y nos quitaran la pesada carga de informarnos, reflexionar y decidir sobre nuestras propias vidas y las de nuestros hijos y nietos. ¡Qué quieren que les diga! A Brazoleño le resulta infinitamente más agotador acudir a un trabajo mal pagado y cada vez más precario, o esperar en la fila del INEM o aguardar una atención médica debido a las listas de espera, o comprobar cada día la falta de vergüenza de quienes se atribuyen el buen saber de lo que debe ser el mundo.
Hoy, quien sabe porqué, vuelve a la tarea sin cejar al cansancio. Le inquieta a Brazoleño la reiterada referencia al gasto que casi todos los actores principales y muchos secundarios de esta ingente representación vienen haciendo. No porque no sea cierto que unas elecciones generales movilizan gran cantidad de euros, ni porque no sea cierto que podría racionalizarse esa movilización dineraria, sino porque el hecho pretenda servir como argumento para otra cosa.
Democracia es también convocar a consulta en plazos más cortos, reintentar las cosas, volver a las urnas.
Democracia es que vuelvan a solicitar nuestro concurso y que nosotros, ciudadanos que queremos hacernos responsables de nuestras vidas, no nos desentendamos porque hace poco que realizamos el supremo esfuerzo de caminar hasta el colegio electoral hace cuatro o seis meses.
Cierto que los actores protagonistas de esta función no estuvieron en sus mejores días, pero ¿No tenemos los ciudadanos parte de responsabilidad en ello? ¿No fuimos nosotros quienes les dimos los papeles relevantes a ellos? Igual pusimos nuestra confianza en unos sujetos poco dotados para entender lo que queríamos o igual-Brazoleño tiende a creer más esto último- llevábamos demasiado tiempo dejándonos hacer como para que este intento funcionase.
Cualquiera que sea la causa, estamos aquí, el sistema que-dicho en el grandilocuente modo que tanto gusta a algunos- nos dimos con la Constitución Española, esa que tanto quieren defender algunos de boquilla, nos llama a utilizar las urnas de nuevo. Es parte del plan también, es lo que toca, aunque seguro que quienes votaron sí en aquellos entonces, pensaban que era un florilegio más el redactar algo al respecto y tal. Toca repensarse las cosas, sí ¿Cuál es el problema?
El problema, dicen, es el elevado gasto. Resulta que un diputado que solo sus votantes conocen (Y aún dudo que muchos de ellos lo conozcan bien) sale de la reunión con el Jefe del Estado y en su minuto de gloria ante la prensa, cuenta que el monarca comentó su preocupación por los gastos que esto acarrearía. ¡Ya hay titulares y materia para tirar otro par de semanas, chicos! debieron pensar los allí reunidos, inquietos porque iban a quedar sin crónica de las sucesivas no reuniones, reuniones fallidas, telefonazos y tuits por enviar. El rey está preocupado ¡Qué sentido de Estado! O sea, el señor que vive a costa de todos en un palacete construido ad-hoc para él y su familia, cuando Patrimonio Nacional dispone de decenas de palacios, palacetes, alcázares y otros aposentos por todo el territorio en los que podría haberse instalado. Ese señor que necesita que un tipo uniformado le abra y cierre las puertas, ese, cuyo sentido de la mesura y la austeridad permitió que se pintara al fresco toda una catedral para su boda religiosa y decenas de etcéteras más, está preocupado por lo que vayamos a gastar en opinar. Que no lo ha dicho él de viva voz, oye, que nos cuenta uno que salió de hablar con él y creyó deducirlo de sus comentarios, pero no importa, muchos otros van a sumarse a esa ola y van a permitir que nos despistemos del asunto esencial.
¿Cuantos opinólogos y tertulioides y otras hierbas se han hecho lenguas de lo que costaría una dictadura? Porque en ella no tendríamos gastos electorales ¿Verdad?
¿Les parecerían mal gastos electorales en Venezuela si estuvieran seguros de que se iría Maduro? ¿O los gastos que pudieran generar eleccioness municipales y autonómicas si tuvieran la certeza de que saliera Bildu de las plazas que ahora ocupa?... Brazoleño se teme que en esos casos se darían los dineros por bien gastados. Pocos o ninguno comentó del gasto para las arcas guineanas que ha supuesto la confirmación de Teodoro Obiang, ese buen amigo que aacompañó a Rajoy, al monarca emérito y a otros varios de nuestros próceres en alguno de sus momentos estelares.
El problema, idiota, no es la suma de euros, el problema es que sea hoy, ahora y teniendo cómo culpar a según quienes de tamaño dispendio. Para evitarlo, nos vienen a convidar a mierdas varias, como la de poner a gobernar a quienes nadie ha elegido. Independientes de orígenes diversos, dicen. ¿Se les ocurre que entonces el desperdicio ya habría estado hecho por el simple acto de votar para que ninguno de los votados gobernase? ¿Se les ocurre hasta que punto eso vulnera el sentido de democracia? ¿Quién designaría a esos independientes?¿Por qué a ellos?...Puede que se les haya ocurrido, pero no importa.
Algunos se animan a hacer otras ofertas como reducir el periodo de primarias en sus partidos, los plazos... Plenamente democrático acortar aún más el tiempo para el voto rogado, tanto más hurtar a los militantes lo prometido en algún calentón anterior. Si tanto les preocupa el gasto ¿Qué tal renunciar a dietas y prebendas sea o no periodo electoral?
A Brazoleño le suena a que, convertir en drama un hecho democrático, poco deseable quizá, pero previsible en alguna ocasión, un hecho democrático que acaso lo que pone de relieve es la imperfección del modelo que nos dimos, solo sirve a un propósito final, convencernos de que opinar y pensar con cierta frecuencia es cansino, de que se lo dejemos a otros, de que sigamos delegando en quienes ya tienen práctica en esto, ellos que velan por nosotros, se sacrificarán y nos quitaran la pesada carga de informarnos, reflexionar y decidir sobre nuestras propias vidas y las de nuestros hijos y nietos. ¡Qué quieren que les diga! A Brazoleño le resulta infinitamente más agotador acudir a un trabajo mal pagado y cada vez más precario, o esperar en la fila del INEM o aguardar una atención médica debido a las listas de espera, o comprobar cada día la falta de vergüenza de quienes se atribuyen el buen saber de lo que debe ser el mundo.
¡Qué guapura de pacto!
Llevaba Brazoleño muchas semanas desorientada, sin decidirse a reflexionar en voz alta-o en letra visible- por estos mundos. Muchos son los temas y muchas las reflexiones, demasiadas para encontrarles hueco, cuando además toca continuar viviendo y ganándose el condumio en esta Transición pactocrática que los hados nos enviaron el 20D. Pero esta mañana, sea por hartazgo o por hazar, nos ponemos a ello.
Está Brazoleño absolutamente fascinada por esta Regeneración democrática 2.0 tan guapa, guapísima, que nos han mercado los lideresos de PSOE y Ciudadanos (Antes ciudatans, no se olviden del pobre Floriano en horas como éstas). Resulta que, si hacemos caso a sus propias comparecencias públicas, el cuarto partido en votos de las últimas elecciones generales, gobernaría por persona interpuesta, concretamente del segundo en votos de las mismas elecciones- No lo digo yo, lo dicen ellos contando cómo han colado el 80% de su programa en el sesudo pacto del día 24 - Esto no es un 23-F, tan árido, tan violento, tan demodé, es un 24-F superfashion, oyetú, pero tan irrespetuoso y tan de trileros como aquel y quizá orientado a fines muy semejantes.
Los Reservoir dogs del IBEX 35 vienen a dar su golpe de mano. Esta vez la sangre, roja y real, puede no salpicar las pantallas. Eso tan pringoso ya no vende y además estamos en que ni rojos ni azules, no se me vayan a olvidar. Su Señor Naranja, con su flequillo repeinado de niño de escuela bien, no ha salido inesperadamente como una seta en el prado asilvestrado de nuestra política, no. Por el contrario, resulta de la cuidadosa siembra de un equipo de amiguetes tan identificables como Zaplana, Bono, Rato y otros varios demócratas de cachet realizaran hace ya muchos años, cuando siendo un pipiolín recién salido de sus victoriosos debates escolares, tuvieron a bien auparlo a sus palestras de guisanderos del buen hacer político. Busquen, busquen en las hemerotecas, que todo esto está documentado y bien documentado. Luego el pipiolín se presentó a unas elecciones, remozó el nombre de su agrupación y aquí estamos.
El Señor Sonrosado -por dentro y por fuera- les come también muy bien a sus barones, hace como que se rebela, pero oiga, que siempre le cae el dado del mismo lado, que no es el de los militantes díscolos, que no es el del rojerío asilvestrado y vociferante del obrerismo cutre, eso tan out. En unas primarias de partido dignas de muchas sesudas entradas de blog, para las que Brazoleño no alcanzaría, se quitó de encima a Fernández Tapias y hasta a Eduardo Madina, estilizó el guapismo felipista subiéndolo unos muchos centímetros de estatura y reduciendo morritos-que no morro- para adecuarlo a las pasarelas de los dosmiles que corren, mucho más sofisticadas. ¿Contenidos? Los que la militancia quiera, que ya les convenceré yo de que no era eso exactamente lo que querían...
Pues resulta ahora que ni los rojos de siempre, ni los perroflautas, ni los fachas de toda la vida, ni los independentistas ni todas las gentes de mal vivir que en el tablero patrio son, quieren jugar así y ellos, muy dignos, dicen que esa es la prueba de su sentido de estado, más allá de sillones, de prebendas, de nombres. Abracemos el pacto y no sé qué florilegios más. No cuela, chicos. Al menos Brazoleño tampoco se lo traga.
En un país democrático - que acaso no existe- el partido más votado habría asumido su coscorrón y se habría avenido a negociar detalles con sus más afines, tal vez el Señor Naranja- mal que disimule- y esos nacionalismos de derechas de toda la vida, que los hay, los lleva habiendo, como digo, toda la vida. Ese mismo partido más votado, habría asumido que, dado el coscorrón, algunas de sus cosas, exigieran matices y replanteamientos. Brazoleño, que ni votó al más votado ni disimula su antipatía por él, hubiera entendido, como demócrata, que sus conciudadanos han elegido distinto y habría ejercido su derecho crítico opinando, pero aceptando resultados, lo que viene siendo el auténtico ejercicio de ciudadanía en un país con este sistema de gobierno.
En un país democrático-que quizá ni existe- si el partido más votado, por lo que fuese, declinara el encargo del Jefe del Estado, no habría amenazado al mismo tiempo a quien llegara detrás con hacer uso de su mayoría en el Senado para bloquear toda posible acción de gobierno. Nadie habría jugado por encima de todo interés a echar del tablero al tercer partido, a costa de programas, ideologías, votantes y hasta afiliados. Si ese tercer partido, mal que pudiera pesar, fuera legal y admitido a la partida y fuera votado por una millonada de personas que sí creyeran en sus propuestas, merecería el mismo trato que los demás. Pero resulta que no, que el país de Brazoleño no es ese país, que quienes les decían a los indignados de las plazas eso de "En la calle, no. Si queréis algo, llegad al parlamento de todos" Han visto que igual deberían tragarse sus palabras y, claro, eso no van a consentirlo . ¿Ya están aquí? ¡No hombre, no, aún nos quedan trampas!
Así que los viejos tahures, los de siempre, sacan cartas de la manga, del calcetín y del refajo y procuran a toda costa que los novatos no toquen pelo, así tengamos que depilarnos todos con láser. Y el guapito y aplicado Albert, con su sonrisa de haber entendido los deberes, se aplica a hacerlos con la misma donosura con que el no menos guapito Pdr, se olvida hasta las vocales para cumplir igualmente con el que es y será su auténtico mandato, que los nuevos no puedan ni oler lo que no les fue dado ni por mandato divino, ni por mandato urnario. Y uno y otro, guapos, guapísimos, guapérrimos, se aprestan a simularnos un pacto guapísimo también, una partida en que se dice todo y nada, pero en la que los dados- de nuevo marcados- nunca caen del lado de los dependientes, de los ancianos, de los sin nombre. Porque definitivamente, el pacto es guapo y estas naderías manchan, destiñen, huelen y duelen solo a los que no son ni serán nunca guapos de pasarela ¿O qué os habíais creído?
Está Brazoleño absolutamente fascinada por esta Regeneración democrática 2.0 tan guapa, guapísima, que nos han mercado los lideresos de PSOE y Ciudadanos (Antes ciudatans, no se olviden del pobre Floriano en horas como éstas). Resulta que, si hacemos caso a sus propias comparecencias públicas, el cuarto partido en votos de las últimas elecciones generales, gobernaría por persona interpuesta, concretamente del segundo en votos de las mismas elecciones- No lo digo yo, lo dicen ellos contando cómo han colado el 80% de su programa en el sesudo pacto del día 24 - Esto no es un 23-F, tan árido, tan violento, tan demodé, es un 24-F superfashion, oyetú, pero tan irrespetuoso y tan de trileros como aquel y quizá orientado a fines muy semejantes.
Los Reservoir dogs del IBEX 35 vienen a dar su golpe de mano. Esta vez la sangre, roja y real, puede no salpicar las pantallas. Eso tan pringoso ya no vende y además estamos en que ni rojos ni azules, no se me vayan a olvidar. Su Señor Naranja, con su flequillo repeinado de niño de escuela bien, no ha salido inesperadamente como una seta en el prado asilvestrado de nuestra política, no. Por el contrario, resulta de la cuidadosa siembra de un equipo de amiguetes tan identificables como Zaplana, Bono, Rato y otros varios demócratas de cachet realizaran hace ya muchos años, cuando siendo un pipiolín recién salido de sus victoriosos debates escolares, tuvieron a bien auparlo a sus palestras de guisanderos del buen hacer político. Busquen, busquen en las hemerotecas, que todo esto está documentado y bien documentado. Luego el pipiolín se presentó a unas elecciones, remozó el nombre de su agrupación y aquí estamos.
El Señor Sonrosado -por dentro y por fuera- les come también muy bien a sus barones, hace como que se rebela, pero oiga, que siempre le cae el dado del mismo lado, que no es el de los militantes díscolos, que no es el del rojerío asilvestrado y vociferante del obrerismo cutre, eso tan out. En unas primarias de partido dignas de muchas sesudas entradas de blog, para las que Brazoleño no alcanzaría, se quitó de encima a Fernández Tapias y hasta a Eduardo Madina, estilizó el guapismo felipista subiéndolo unos muchos centímetros de estatura y reduciendo morritos-que no morro- para adecuarlo a las pasarelas de los dosmiles que corren, mucho más sofisticadas. ¿Contenidos? Los que la militancia quiera, que ya les convenceré yo de que no era eso exactamente lo que querían...
Pues resulta ahora que ni los rojos de siempre, ni los perroflautas, ni los fachas de toda la vida, ni los independentistas ni todas las gentes de mal vivir que en el tablero patrio son, quieren jugar así y ellos, muy dignos, dicen que esa es la prueba de su sentido de estado, más allá de sillones, de prebendas, de nombres. Abracemos el pacto y no sé qué florilegios más. No cuela, chicos. Al menos Brazoleño tampoco se lo traga.
En un país democrático - que acaso no existe- el partido más votado habría asumido su coscorrón y se habría avenido a negociar detalles con sus más afines, tal vez el Señor Naranja- mal que disimule- y esos nacionalismos de derechas de toda la vida, que los hay, los lleva habiendo, como digo, toda la vida. Ese mismo partido más votado, habría asumido que, dado el coscorrón, algunas de sus cosas, exigieran matices y replanteamientos. Brazoleño, que ni votó al más votado ni disimula su antipatía por él, hubiera entendido, como demócrata, que sus conciudadanos han elegido distinto y habría ejercido su derecho crítico opinando, pero aceptando resultados, lo que viene siendo el auténtico ejercicio de ciudadanía en un país con este sistema de gobierno.
En un país democrático-que quizá ni existe- si el partido más votado, por lo que fuese, declinara el encargo del Jefe del Estado, no habría amenazado al mismo tiempo a quien llegara detrás con hacer uso de su mayoría en el Senado para bloquear toda posible acción de gobierno. Nadie habría jugado por encima de todo interés a echar del tablero al tercer partido, a costa de programas, ideologías, votantes y hasta afiliados. Si ese tercer partido, mal que pudiera pesar, fuera legal y admitido a la partida y fuera votado por una millonada de personas que sí creyeran en sus propuestas, merecería el mismo trato que los demás. Pero resulta que no, que el país de Brazoleño no es ese país, que quienes les decían a los indignados de las plazas eso de "En la calle, no. Si queréis algo, llegad al parlamento de todos" Han visto que igual deberían tragarse sus palabras y, claro, eso no van a consentirlo . ¿Ya están aquí? ¡No hombre, no, aún nos quedan trampas!
Así que los viejos tahures, los de siempre, sacan cartas de la manga, del calcetín y del refajo y procuran a toda costa que los novatos no toquen pelo, así tengamos que depilarnos todos con láser. Y el guapito y aplicado Albert, con su sonrisa de haber entendido los deberes, se aplica a hacerlos con la misma donosura con que el no menos guapito Pdr, se olvida hasta las vocales para cumplir igualmente con el que es y será su auténtico mandato, que los nuevos no puedan ni oler lo que no les fue dado ni por mandato divino, ni por mandato urnario. Y uno y otro, guapos, guapísimos, guapérrimos, se aprestan a simularnos un pacto guapísimo también, una partida en que se dice todo y nada, pero en la que los dados- de nuevo marcados- nunca caen del lado de los dependientes, de los ancianos, de los sin nombre. Porque definitivamente, el pacto es guapo y estas naderías manchan, destiñen, huelen y duelen solo a los que no son ni serán nunca guapos de pasarela ¿O qué os habíais creído?
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VELADAMENTE
Pocos días atrás, mientras dialogaba con una alumna después
de clase, Brazoleño cayó en la cuenta de que casi siempre le faltan puntos de
vista para completar los puzzles.Incluso quienes pensamos ser abiertos de
mente, tenemos esa tendencia a etiquetar y amoldar las situaciones y los
individuos para entender el mundo que nos rodea y es esa misma tendencia la que
puede dificultar la visión.
Pocas cosas que no se hayan dicho en estos meses sobre creencias y velos, pero no tantas mirando y preguntando a quien
pueda tener opción diferente de la presupuesta. En el caso que refiero, la
muchacha, muy joven y extrovertida, a quien solo llamaré F porque desconozco si
le apetece ser nombrada (Intuyo que no le importa, pero no le pregunté ni le
comenté que escribiría sobre ella) atinó a expresar una idea en la que no había
reparado. “Quiero estudiar. Iré a la Universidad para demostrar que las mujeres
de mi origen también pueden hacer cosas importantes. Quiero sobre todo
demostrárselo a esas mujeres. Por eso llevo el velo.” Parpadeé un tanto
incrédula y ella continuó:”Si me lo quitara, me confundiría entre todas, no
verían qué soy y por lo tanto, no llevaría el mensaje donde quiero que llegue”. “Mi
madre y mis hermanos, que viven en Bélgica, me dicen que me lo quite, pero yo
prefiero llevarlo ahora, precisamente porque puedo no llevarlo, en mi familia
no me lo imponen”
En resumen, el velo como reivindicación, el velo contra los
veladores a la fuerza. Fue un chispazo de novedad. Siempre he percibido ese
signo como algo limitante y pernicioso, pero entendía sus argumentos aún sin
acabar de compartirlos.
Algunas horas más tarde, ya a solas, estuve rumiando la
conversación. ¿No era la actitud de esta mujer tanto o más libre que la de las
activistas que se filman en la red arrojando sus hiyab al viento? ¿No tendrían
algunas feministas de pasquín y algunos opinólogos de renombre que conversar
con muchachas como F antes de hacer sus encendidísimos alegatos? He leído por
ejemplo hace pocos días a Perez Reverte referirse a estas estudiantes como
portadoras del velo y desmaquilladas. Acabáramos ¿Es el maquillaje la liberación? Si
se considera condición sine qua non de
juventud y femineidad, no lo es en absoluto, pero como mujer también coqueta de
vez en cuando, me gusta usar afeites. ¿Haría este caballero mención al corte de
pelo o al rasurado de un hombre al hablar sobre su autonomía personal? Creo que
no, pero al hilo de ello les cuento que F, que se reconoce presumida, combina
muy bien sus sombras de ojos y su barra de labios con el color del atuendo
diario.He tenido ocasión de comprobarlo a menudo.
También desde nuestros teclados de no mahometanas, las
mujeres occidentales bienpensantes nos permitimos decidir si esos velos son opresivos, nos
indignamos con el significado que les atribuimos sin pensar en cuantos velos
hemos colocado nosotros, europeos civilizados, en tantas cabezas y cuerpos.
Comienzo pensando en las enfermas de cáncer en tratamiento,
esas mujeres que tienen que usar
pañuelos, turbantes o pelucas para ocultar secuelas de un tratamiento agresivo. Y no parece que el debate esté en el modo en que lo sujetan o en cuantas vueltas le dan a la prenda para colocársela.Se da por supuesto que deben, se les enseña a ponérselo, a maquillarse y tratar de
disimular su lucha. ¿Imagina alguien que se camuflasen las muletas, las
escayolas, las sillas de ruedas con atuendos ad-hoc? ¿Por qué no se trabaja del mismo modo cuando
se trata de hombres enfermos? ¿No es esto presionar y condicionar?Lo dejo correr. Sé que existen mujeres forzadas a usar el velo, ignorarlo sería pueril, pero ¿Por qué presuponemos que todas lo son? Hay pañuelos y pañuelos. Entiendo
que una mujer, por sí misma, por sus propias razones, sean de salud, de creencia o de reivindicación personal ELIJA cubrirse. La diferencia está en la libre elección no
condicionada por el modo en que sus convecinos pensamos que debe comportarse.
Cambiando el foco, se me ocurre que los
diferentes grados de ocultamiento corporal, capilar y facial de las mujeres musulmanas se basaron en una
concepción represora, pero he asistido a clases en el instituto y en la universidad
junto a algunas monjas cristianas y no recuerdo jamás que nadie les haya pedido
retirarse las tocas o remangar los hábitos. Ni tan siquiera para acceder a ministerios,
ayuntamientos u otros centros oficiales. ¿Es porque se las presupone buenas? Entendido
que pudiendo ver el rostro sea suficiente para la identificación ¿Cuál es la
diferencia real entre unas y otras a partir de ahí? Ocultan bastante menos un
suéter y un pantalón ceñidos, complementados con un hiyab o una shayla que un
hábito de tres capas y una toga católica, mire usted. Por cierto, que a todos
nos pareció emotivísimo que Teresa de Calcuta recorriese el mundo envuelta en
un shari hindú y escondiese su cabeza bajo toca. ¿Cuál es el mensaje real?¿Podemos
decir que no estén reprimidas las mujeres hindúes?
Por cuanto a ser símbolo de represión, pocas cosas más
representativas de ella que los crucifijos que, por cierto, están poniendo de
moda algunos de esos grupos a quienes decimos combatir desde occidente.Cuélguese usted un buen crucifijo de oro al cuello y déjese de velos y tocados,
señora mía. En cuanto a lo represivo de otras culturas y religiones, dejaremos para otra ocasión comentar sobre católicismo, amish, ritos gitanos, hinduismo y varias decenas más por no tratar sencillamente de nuestra avanzada sociedad laica donde siguen poniéndose en valor tantas costumbres excluyentes.
Así las cosas, aterrizo en la idea de que, una vez más, no
son los objetos, sino la atribución que cada cual les hace, lo que puede resultar indeseable.Atribución desde un lado y desde el otro. Entiendo y puedo compartir la idea de que no se acuda a los lugares
públicos embozado. Sea usted hombre o mujer, debe ser identificable cuando
comparte espacios con el resto de la población y lo de menos es si se cubre con burka o con una máscara del pato Donald, no es aceptable. En ese asunto me mostraría poco
flexible. Entiendo también que si uno se apunta a un club determinado, por
ejemplo un colegio donde se viste determinado uniforme, se exija a todo miembro
que prescinda de aderezos ajenos a lo establecido. De ahí para delante, me
parece hacer un fundamentalismo libertador con toda la contradicción que la
expresión encierra. Es patéticamente contradictorio pretender
liberar a una ciudadana de un atuendo tradicional y a menudo favorecedor para
imponerle luego los dictados de una moda incómoda, cosificadora pero muy
civilizada, como pueden ser las colecciones otoño-invierno de Zara o de Primark. De las de Ágata Ruiz de la Prada trataré otro día.
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Octubre encadenado
Está Brazoleño habituada a recibir invitaciones y propuestas de toda índole. Las más-muy bien intencionadas-animan a firmar contra esto o lo otro o a seguir cadenas den las redes sociales.
No estando en posesión de la verdad, sino de las dudas, de muchas y bien aposentadas dudas a las que el paso de los años, de la práctica directa y de las circunstancias mutables, ha hecho crecer y moldearse, las certezas van menguando pero haciéndose sólidas y una de ellas-la mayor-es aquella del “Solo sé que no sé nada” a la que sumo un pequeño estrambote “incluso esto, puedo estar entendiéndolo mal”.
Y en este no saber nada, o saber muy poco, naufraga una incómoda sensación de rebaño, de todos por allá porque alguien ocurrente inició el camino. Cada vez más ignorante, pero con menos disposición ovina, Brazoleño se declara insumisa de todo, incluso de si misma muy a menudo.
Valga esta disquisición para contar que he recibido la enésima invitación a la cadena que se dice de concienciación contra el cáncer de mama -¿Es que alguien podría estar a favor?- y que como parte crucial del asunto, ahí se disparan todas las dudas, propone que NO SE EXPLIQUE a quien pregunta el porqué de nuestro mensaje público: un corazón y una frase enigmática. Brazoleño entendió siempre que para concienciar e informar de algo, había que contarlo, así pues, le cuesta entender cómo un mensaje más o menos críptico puede ayudar a concienciar o informar sobre asunto alguno. Después vienen en cascada las restantes dudas, esas que además de sumar incomodidad y desapego por la campaña, hacen que tome por enésima vez conciencia de sus complicaciones mentales, de su desajuste personal.
Le cuesta a Brazoleño, mujer en fin y que ha vivido tan de cerca el mal, entender en qué ayuda ni a la toma de conciencia ni a la solidaridad real el subir lazos, corazones o cualesquiera otras feminidades de cuantas le proponen sus amistades. Cuando en casa se peleaba a brazo partido contra la enfermedad, lo de menos eran las postales. Lo que hace falta es la certeza de que el camino va a terminar y de que va a terminarse bien, Lo que se necesitan son medios para afrontar cada miedo, cada náusea, cada punzada, cada tropiezo, cada analítica poco halagüeña, cada vuelta a empezar y hacen falta también a quien convive, a quien a veces empieza a perder pie y hasta a sentirse malo por no aguantar el ritmo. En resumen, quizá menos minutos de subir consignas al facebook o al twitter y más tomarse unas galletas o un agua con los afectados, cogerles la mano o abrazar (no muy fuerte, que a veces también duelen los abrazos) y a menudo, sin más, respetarle el silencio, la cápsula, el no querer compartir...No pasa nada si no eres ni valiente, ni optimista, ni positivo por un buen rato, por unos días, no pasa nada, el derecho a cansarse y no ser heroicos tiene que estar también reconocido.
A veces lo que estas cadenas revelan, junto al buen deseo de quien las sigue, o a la necesidad de amparo, es la inconsistencia. Brazoleño teme parecer cruel con esas buenas almas que le adhieren como sello a una carta, pero no es eso, es más bien el deseo de animar a un poquito más de sentido crítico. ¿Por qué nos atosigan y atosigamos con el asunto del cáncer de mama?¿Por qué en esta forma?¿Por qué encarar esa enfermedad es un valor añadido? ¿Por qué no hay campañas, por ejemplo, de hombres desnudos carentes de uno o de ambos testículos como resultas de sus tumores? ¿Por qué es valiente una mujer con turbante o con peluca y no lo es un hombre sin cejas ni pelo en pecho o el que afronta esa mutilación de su masculinidad exterior?
En una sociedad que se quiere liberada de prejuicios machistas, somos las propias mujeres las que nos hurtamos valores colocándolos donde no deberían estar. ¿No habíamos quedado en que no deberían estimarnos por las tetas o el culo? ¿Por qué razón entonces poner tánto enfasis en una localización específica de esta plaga? ¿Es menos encomiable padecer cáncer de colon o de pulmón? ¿Tiene menos mérito afrontar un osteoclastoma o una leucemia? A los hombres de cierta edad se les presuponen ya los problemas de próstata. Hasta se permiten chistes y alusiones respecto a sus funciones eróticas. Pocos se escandalizan. A lo sumo, los afectados que esbozan una sonrisilla entre triste e irónica y-por supuesto- evitan manifestarse por alusiones. ¿Dónde estamos realmente nosotras?
Es octubre, dicen que el mes que la Organización Mundial de la Salud dedica a esta enfermedad. Bienvenida sea la toma de conciencia, la información y sobre todo, los medios, que hacen mucha falta y que poco se exigimos a quienes pueden administrarlos. Brazoleño hoy tampoco se ha puesto el lazo rosa (¿Tenía que ser precisamente rosa?). Desde lo más hondo de su corazón desea buena suerte a todas y todos los que están encarando una batalla desigual. Hace falta mucho coraje, cierto, y sobran abuso, utilización, estereotipos, selfies. Gracias por estar ahí, por querer hacerlo bien, gracias por empeñaros en vivir y en que vivamos un poco menos mal. Pero también respeto para quienes no pueden más. Sin lazos, con humana y muy imperfecta esperanza, desde mi propio octubre.
No estando en posesión de la verdad, sino de las dudas, de muchas y bien aposentadas dudas a las que el paso de los años, de la práctica directa y de las circunstancias mutables, ha hecho crecer y moldearse, las certezas van menguando pero haciéndose sólidas y una de ellas-la mayor-es aquella del “Solo sé que no sé nada” a la que sumo un pequeño estrambote “incluso esto, puedo estar entendiéndolo mal”.
Y en este no saber nada, o saber muy poco, naufraga una incómoda sensación de rebaño, de todos por allá porque alguien ocurrente inició el camino. Cada vez más ignorante, pero con menos disposición ovina, Brazoleño se declara insumisa de todo, incluso de si misma muy a menudo.
Valga esta disquisición para contar que he recibido la enésima invitación a la cadena que se dice de concienciación contra el cáncer de mama -¿Es que alguien podría estar a favor?- y que como parte crucial del asunto, ahí se disparan todas las dudas, propone que NO SE EXPLIQUE a quien pregunta el porqué de nuestro mensaje público: un corazón y una frase enigmática. Brazoleño entendió siempre que para concienciar e informar de algo, había que contarlo, así pues, le cuesta entender cómo un mensaje más o menos críptico puede ayudar a concienciar o informar sobre asunto alguno. Después vienen en cascada las restantes dudas, esas que además de sumar incomodidad y desapego por la campaña, hacen que tome por enésima vez conciencia de sus complicaciones mentales, de su desajuste personal.
Le cuesta a Brazoleño, mujer en fin y que ha vivido tan de cerca el mal, entender en qué ayuda ni a la toma de conciencia ni a la solidaridad real el subir lazos, corazones o cualesquiera otras feminidades de cuantas le proponen sus amistades. Cuando en casa se peleaba a brazo partido contra la enfermedad, lo de menos eran las postales. Lo que hace falta es la certeza de que el camino va a terminar y de que va a terminarse bien, Lo que se necesitan son medios para afrontar cada miedo, cada náusea, cada punzada, cada tropiezo, cada analítica poco halagüeña, cada vuelta a empezar y hacen falta también a quien convive, a quien a veces empieza a perder pie y hasta a sentirse malo por no aguantar el ritmo. En resumen, quizá menos minutos de subir consignas al facebook o al twitter y más tomarse unas galletas o un agua con los afectados, cogerles la mano o abrazar (no muy fuerte, que a veces también duelen los abrazos) y a menudo, sin más, respetarle el silencio, la cápsula, el no querer compartir...No pasa nada si no eres ni valiente, ni optimista, ni positivo por un buen rato, por unos días, no pasa nada, el derecho a cansarse y no ser heroicos tiene que estar también reconocido.
A veces lo que estas cadenas revelan, junto al buen deseo de quien las sigue, o a la necesidad de amparo, es la inconsistencia. Brazoleño teme parecer cruel con esas buenas almas que le adhieren como sello a una carta, pero no es eso, es más bien el deseo de animar a un poquito más de sentido crítico. ¿Por qué nos atosigan y atosigamos con el asunto del cáncer de mama?¿Por qué en esta forma?¿Por qué encarar esa enfermedad es un valor añadido? ¿Por qué no hay campañas, por ejemplo, de hombres desnudos carentes de uno o de ambos testículos como resultas de sus tumores? ¿Por qué es valiente una mujer con turbante o con peluca y no lo es un hombre sin cejas ni pelo en pecho o el que afronta esa mutilación de su masculinidad exterior?
En una sociedad que se quiere liberada de prejuicios machistas, somos las propias mujeres las que nos hurtamos valores colocándolos donde no deberían estar. ¿No habíamos quedado en que no deberían estimarnos por las tetas o el culo? ¿Por qué razón entonces poner tánto enfasis en una localización específica de esta plaga? ¿Es menos encomiable padecer cáncer de colon o de pulmón? ¿Tiene menos mérito afrontar un osteoclastoma o una leucemia? A los hombres de cierta edad se les presuponen ya los problemas de próstata. Hasta se permiten chistes y alusiones respecto a sus funciones eróticas. Pocos se escandalizan. A lo sumo, los afectados que esbozan una sonrisilla entre triste e irónica y-por supuesto- evitan manifestarse por alusiones. ¿Dónde estamos realmente nosotras?
Es octubre, dicen que el mes que la Organización Mundial de la Salud dedica a esta enfermedad. Bienvenida sea la toma de conciencia, la información y sobre todo, los medios, que hacen mucha falta y que poco se exigimos a quienes pueden administrarlos. Brazoleño hoy tampoco se ha puesto el lazo rosa (¿Tenía que ser precisamente rosa?). Desde lo más hondo de su corazón desea buena suerte a todas y todos los que están encarando una batalla desigual. Hace falta mucho coraje, cierto, y sobran abuso, utilización, estereotipos, selfies. Gracias por estar ahí, por querer hacerlo bien, gracias por empeñaros en vivir y en que vivamos un poco menos mal. Pero también respeto para quienes no pueden más. Sin lazos, con humana y muy imperfecta esperanza, desde mi propio octubre.
Amigos, amiguetes, amigüitos…
Como no puede ser de otro modo, Brazoleño asiste espantada a
la riada de tropelías que vienen relatándose en los últimos meses sobre los
migrantes, inmigrantes, refugiados y, en sustancia, seres humanos que salen de
sus hogares para buscarse lo que les quede de vida en espacios más propicios.
Le espantaba no menos leer, hace un par de semanas, la cicatería de un más encubierto debate en comisión sobre cuántos desdichados iba a llevar cada euromiembro a su nación, pero las circunstancias van tan rápidas que donde dijeron digo, quienes entonces pujaban a la baja han debido decir Diego y aceptar varios miles más de incomodidades ambulantes. Porque sí, alto y claro hay que afirmar que para quienes hoy se han puesto la medalla de humanitarios, estos seres humanos que llegarán en pocos días, son una incomodidad, un trágala que deben ingerir abruptamente, porque vienen elecciones de aquí a nada y urge apaciguar a la ciudadanía. Quienes hace poco contaban goteras, se aprestan a convencernos de nuestra propia solidaridad, así es la cosa. Y eso que ya en abril, la muy fashion Angelina Jolie hablaba en su discurso para la ONU sobre estos lodos en que chapoteamos.
No va a ser Brazoleño quien reniegue de la acogida, acaso
sí, quien desconfíe, como ya le ha sucedido en otras ocasiones, de esta hospitalidad
sobrevenida en las almas de nuestros dirigentes. De hecho, aunque ha sido la
zancadilla de Petra Lazslo la que ha llegado a todas las miradas bienpensantes
y nos ha permitido sentirnos mejores, los fugitivos sirios llevan varias semanas
recibiendo rodillazos y zancadillas de parte de varios próceres de esos de
comunión cuasidiaria. Esos que dicen de los otros “países amigos” pervirtiendo
y prostituyendo la palabra, pues se
están refiriendo no al territorio ni a quienes lo pueblan, sino al gobernante
que-como ellos mismos-se aviene a componendas ventajosas para sus arcas o
para las de sus otros “amigos”. Se organizan en cuchipandas de
amigotes y arrastran con ellos a los habitantes que, cuando llega el “no te
ajunto” se ven tan damnificados como si hubieran tenido arte y parte en la
pretendida amistad. Si Libia, Siria, Irak o los centenares de países que en
algún momento nuestros dirigentes llamaron amigos lo hubieran sido realmente,
ni habrían accedido a relacionarse con los sátrapas que los mangoneaban entonces,
ni los habrían dejado en la estacada después.
Para empezar, Brazoleño entiende que nadie puede hacerle
amiga de quien no quiera. Será el señor Presidente del Gobierno de turno quien
tenga amistad con la realeza represora de Arabia Saudí, por poner solo un ejemplo.
Brazoleño, desde luego, ni lo invitaría a un cubata en cutre-bar más deleznable
(¡Ah, no! Que tendrá que ser a algo sin alcohol. Pues tampoco, oiga) para
continuar, si en el futuro éste u otro Presidente del Gobierno, parte peras con
SU amigo saudí-por seguir con el ejemplo- no tendrá Brazoleño enemistad con
aquellos ciudadanos de Medina o La Meca a quienes no tuvo el gusto de conocer
ni durante la etapa amistosa ni en la posterior.
Si los ciudadanos constituyen el país y éste es nuestro amigo ¿No
es de ley aprestarse a hacer algo por ellos cuando la vida azota? ¿No está esa
norma por encima de otros miramientos posteriores? Y si no ha de ser así ¿A qué
vino tanta alharaca y gasto fatuo en declaraciones de amistad inquebrantable?
¿No sería mejor haber metido en un calcetín o en una hucha tales dineros para
demostrar en días como hoy nuestra AMISTAD a quienes de verdad importan?
Dejémonos de tonterías, ni los jefes de gobierno de allá ni
los de acá son amigos de nadie, se conducen entre ellos como amigotes
tabernarios que duran lo que dura la cogorza y procuran escaparse sin pagar la
ronda, se corren sus buenas juergas a costa de nuestra credulidad y se
enemistan sin importarles coherencia ninguna, porque seremos otros los paganos
de sus francachelas. Así fue fácil ser sucesivamente enemigo y amigo y enemigo
otra vez de Sadam Hussein, de Gadaffi,
de Al Assad. Así es fácil seguir de amigüito de Obiang y de otros tantos. Es
fácil poner la cruz y raya sobre cualquier gobierno que venga a l caso. Es
fácil porque a la hora de demostrar la amistad, como a la hora de enemistarse,
somos usted y Brazoleño, y yo quienes paguemos con nuestra sangre, con nuestras
vidas y las de nuestros hijos, todos los vidrios rotos.
En este mundo donde llamamos amigos a cualesquiera que
encontramos por facebook o whatsapp y a quien nos aprestamos a mostrar las
fotos en pijama o a relatar nuestras más íntimas sensaciones del día a día,
los gobernantes juegan en su otra liga. Lo malo es que bloquear a un amiguete
incómodo en esto de los territorios y los gobiernos suele ser aún más difícil
que quitarse de encima a un acosador cibernético y deja más rastro, un rastro
de cadáveres, de niños en las playas, sean ahogados o trizados por bombas mientras
juegan al fútbol –qué pronto se nos ha olvidado Gaza- o pudriéndose en vivo por
cualquier virus-poco hablamos del ébola que sigue rondando en el Africa y que
corrió más merced a migraciones y huídas menos mediáticas que la de hoy- Brazoleño no entiende de estas amistades, no entiende ni siquiera
que conmueva más el pobre niño sirio de hace unos días que las decenas de niños
subsaharianos que ni llegaron a las playas, no entiende que mientras todo eso
sigue aconteciendo, haya pretendidos ex amiguetes-de los que hace apenas una o
tres legislaturas hacían piña- que se estén encelando ahora en dibujar fronteras
que igual toca cruzar alguna tarde de éstas. En resumen, sigue sin entender
nada.
Bienvenidos sean los catorcemil novecientos treinta y un
humanos que aceptó nuestro gobierno. Ahora Brazoleño se pregunta ¿Serán
suficientes acogidas? ¿Qué le dirán al fugitivo catorcemil novecientos treinta
y dos? ¿Llamarán a Petra Lazslo para impedir que se nos cuele? ¿Le pondrán la zancadilla? ¿O irá directamente nuestro Fernández Díaz a explicarle lo de las
goteras y lo de los infiltrados de Daesh? ¿Se reunirán de urgencia nuevamente
los amiguetes para repartirse las cuotas como se repartieron los
beneficios?...
Triste, terriblemente triste. Brazoleño solo espera que además
de numerarlos y repartirlos, se les dé un trato digno, acogedor y
reconfortante. Arreglarlo, temo que no va a ser tampoco de ésta.
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