"Menos mal que existen los que no tienen nada que perder, ni siquiera la historia."

A UTERAZO LIMPIO

La periodista escribe desde una cierta humildad y su tono es ecuánime. Aunque no comparto el punto de vista, lo entiendo. Periódico digital cualquiera de hoy u otro día. Donde comienza el desbarre es en las respuestas. Mujeres adultas, como poco alfabetizadas , que comienzan su retahíla de reproches, moralinas y enjuiciamientos a terceros con total convicción de su verdad, de su progresismo indiscutible, de su bienhacer y mejor pensar...Y aquí una, que solo es dueña de sus dudas y de sus muchos errores, empieza a sentir de nuevo que lo suyo no debe ser de este mundo... y se pone a escribir.

Es cierto que el útero femenino es capaz de albergar nueva vida, pero no lo es menos que sin la correspondiente aportación de un varón, semejante hazaña es imposible-salvo que una crea en espíritus santos, que no es mi caso- Así pues, se trata solo de una cavidad corporal necesaria para funciones concretas, punto. Pero mis congéneres femeninas, esas que claman por sus derechos y los de todas nosotras, han encontrado en ella un recurso de poder inquietante y sobre todo, un recurso de manipulación que  me pone demasiado a menudo enfrente de muchas de sus formas de reivindicación.

Disponer de útero y tetas no ha hecho de mí mejor persona, ni más capaz para ninguna otra cosa que no sea gestar, si se diera el caso. ¿Por qué debería el hecho de tenerlos hacerme mejor legisladorA, educadorA, inspectorA de Hacienda o ninguna otra de esas tareas que ejercemos los humanos en la civilización occidental? ¿Dejarán de ser magníficas las juezAs sometidas a histerectomía o simplemente llegadas a la menopausia? ¿Y qué sucederá con las astrónomAs, las arquitectAs o las dependientAs de perfumería que superen los sesenta?  Si este órgano nos hace tan especialmente capaces, no debería perder su funcionalidad antes de la muerte, ni esperar años para ser plenamente operativo ¿O me estoy liando?

Hemos pasado del relato incierto de que la mujer no puede hacer X cosa al relato no menos falso de que las haremos incluso mejor que los machos. ¿Es que el útero es además un tercer cerebro? Digo tercero porque se conoce al estómago como segundo, pero igual reivindicando en serio y puestas a dar valor, tendríamos que decir que el cerebro es un segundo útero, ya que éste es el primero en todo...No acabo de verlo, la verdad. Igual  es que, después de todo, mi segundo útero funciona peor que el primero.

La mujer occidental actual, después de que sus antepasadas tomaran conciencia de que habían construido una sociedad desigual,  se lanzaron a redistribuir capacidades y poderes, lo cual estimo interesantísimo, pero se nos ha ido la mano e incluso el brazo y la vagina completos.  No conformes con esa paradoja altisonante de la discriminación positiva nos hemos puesto a otorgar superioridad a la matriz sobre cualquier otro órgano corporal. Y en alocada carrera, nos oponemos, indignamos y enjuiciamos por encima de nuestras y de sus posibilidades a quienes no comparten esta calificación.

Aceptaré para no liarme de nuevo, que el adjetivo "positiva" se refiera al signo más y no a lo benéfico de ningún modo de discriminar. Aumentamos porcentajes y presencia para “darnos visibilidad” en ciertos campos, diremos que como parte de un proceso pudiera servir, pero ¿Tenemos que liarnos a uterazos con todos y cada uno de los machos con que nos cruzamos en el camino? Es necesario colocarle el espejo de Venus a cada O y plantar la aroba o la x a cada sustantivo o calificativo del diccionario hasta convertir en ilegibles muchos textos y textas? ¿Es preciso inventarle nuevo género a aquellos que  de suyo no lo tenían? Por cierto, llevo varios párrafos escribiendo útero ¿No debería haber escrito úterA o úter@?

Tampoco conviene hacerme mucho caso. Soy persona que se crió casi al margen de modelos femeninos porque la vida me hizo así, tenía pocas al alcance y tampoco eran demasiado  entusiasmantes para una púber desnortada y rodeada de hermanos. En algún momento entre mi niñez y mi edad actual, tuve que tomar conciencia de tener matriz, senos y ovarios. La naturaleza me envió sus señales y no quedó otra que aprestarse a convivir con ellas por las siguientes décadas, haciendo espacio en mis cajones para ingenios más o menos incómodos relativos a mi aseo personal. Excluidos éstos, nunca sentí que esa parte de mi cuerpo fuera más valiosa que otra. O mejor dicho, si me pareció valiosísima, por lo funcional, mientras albergaba a mi hijo, es decir, mientras hacía aquello para lo que, según la ciencia, había sido dispuesta. Fuera de ahí, la verdad, no más que mi pantorrilla izquierda,  mi nariz o mis pulgares.

Las que se dan en llamar feministas a sí mismas y otras que se suman a la cruzada, parecen escandalizarse mucho más por el alquiler de vientres femeninos que por la compra de esperma para aquellas que desean ser madres o se indignan muchísimo más porque una señora decida usar su vagina a cambio de emolumentos que porque otra decida poner en venta su cerebro o su espalda para acarrear pesos. Observen que uso el verbo DE-CI-DIR. No me refiero, por supuesto, a la esclavitud, que me parece impresentable en cualquiera de sus formas, incluya o no el sexo.Temo que hayamos empezado a pensar con el útero o la vagina, tal como atribuímos al macho pensar con su miembro. No se me alcanza otra explicación. En resumen, como alternativa a la, con razón, denostada falocracia, pasamos sin despeinarnos a la uterocracia más intolerante.

¿No se nos habrá colado al final un poquito de esa moralina que tanto reprobamos? ¿Por qué ese mercado es MÁS pernicioso? Insisto, si salimos del terreno de la libre elección, yo misma me indignaré y saltaré contra quien utiliza a un congénere como objeto. Trato del otro asunto, de quien por su albedrío estima divertido, interesante o aceptable  hacer uso de algo que es suyo por sus propias razones y para su propia autonomía personal. Quienes salen a la calle gritando a voz en cuello el "Nosotras parimos, nosotras decidimos" resulta que son las primeras en repudiar a quien porque pare decide, pero no según el cliché habitual, sino por su propia cuenta ¿Por qué es perjudicial que una señora decida enseñarse, ceder su vientre o sus óvulos? Ya, ya, me conozco la cantinela del "Porque nos desmerece" "Porque nos pone a todas en el mercado"... es curioso que ninguna tema, por ejemplo, que una excelente filósofa que pone públicamente en uso su cerebro al servicio de X esté poniéndonos a todas en solfa o-hablando de solfa- Cuando una mezzo canta como los dioses un aria y cobra por ello ¿Por qué no nos indigna que use su garganta? No tenemos el riesgo de que nadie quiera por lo mismo comprar la nuestra. Pero ¡Ah! es el útero, la vagina, las tetas, eso que yo tengo y los machos no, eso que hace especial, deseable, el santo grial, la releche en verso y  vendrá un ejército deseando arrebatarmelo si otra hembra decide, insisto, de-ci-de, hacer de él un uso que no entre en mis cánones.

Pues aquí, esta humilde brazoleño, no suscribe las soflamas. No me siento representada por ese feminismo, no seré feminista, sino femenina y con un par... de ovarios. Lo que no me mejora ante otras femineidades-por ejemplo las psicológicas- Lo lamento profundamente, pero estoy muy convencida -¡Y cada día más!- de que mi liberación no pasa por sacudirle el útero en los morros a mi vecino ni por impedir que mi vecina elija usarlo como le plazca. Para quienes no están en esa tesitura, toda mi solidaridad y toda mi furia reivindicativa que seguiré ejerciendo. Lo demás son sectarismos, ansias de poder y supremacismo adornados a conveniencia. No cuenten conmigo. ¡Ni con mi útero!

No pido perdón

La señora ministra ha pedido perdón, o más bien no. La señora ministra nos ha hecho pedir perdón a todos al plantear su petición como representante "del Estado", que no "del gobierno de este Estado". La señora ministra, ha repetido varias veces su expresión, por lo que deduzco que no ha sido solo un lapsus, sino más bien la prueba fehaciente de lo que viene sucediendo desde casi siempre con nuestros gobernantes, que confunden la parte con el todo y se sirven de dicha confusión.

Lamento profundísimamente el dolor de todas esas familias que cedieron una parte sus vidas al Estado-esta vez sí- y que se encontraron con que quienes entonces gestionaban la cosa de todos- es decir, el gobierno- no solo no respetaban semejante entrega, sino que la despreciaban con todas las ineptitudes y desvergüenzas posibles. Brazoleño, que no solo no es militarista, sino que ejerce y practica activamente la objección, no por ello deja de sentir como propia semejante agresión que va más allá del deber y de la aceptación de las estructuras. Mi más sincero abrazo solidario a todas estas personas.

Como decía, no estoy segura de que a ellos les haya bastado el modo de hacer de María Dolores de Cospedal, pero me molestará un poco menos si a ellos les ha servido. A mí, que solo soy ciudadana colateralmente afectada por la infamia, no me sirve, pero podría conformarme y hasta pasarle por alto que diga que los acusados por el caso cumplieron condena, cuando la oscura realidad es que fueron indultados. No me sirve que quienes deberían representarme me excluyan a la hora de tomar decisiones, me consideren un mero artefacto que  usar cada equis tiempo y después pretendan hacerme partícipe de la culpa y la correspondiente petición de perdón.

El Estado, señores, somos todos y sin embargo, el gobierno son solo unos pocos. Si cuando menos se tomasen la molestia de respetar el Parlamento y en las diferentes instituciones, podríamos convenir en aceptar que el gobierno representa a ese Estado durante su legislatura- de hecho, debería  tratarse de eso- pero resulta que no, que estos señores de quienes les hablo, no solo no respetan esas instituciones, sino que ni siquiera respetan la palabra dada a sus votantes, es decir, ni siquiera llegan a representar a aquellos.

María Dolores, que es de las alumnas aplicadas y que parecen hacerlo todo bien, suele comparecer cometiendo estos lapsus de vez en cuando, convirtiendo su intervención en una sátira o en un aparente tropezón, de modo que -casualmente- desvía la atención de la sustancia del asunto o de otros asuntos contemporáneos de su comparecencia y esta vez no ha sido diferente.
Desde su partido hasta intentan hacernos creer que ella "se ha adelantado a pedir la comparecencia por voluntad propia"como si no la hubieran pedido antes todos los partidos de la oposición. Claro que ese juego de la confusión se les da bien, sin ir más lejos, el ex-embajador en Londres quiere hacernos ver que se va por petición propia, mientras sus compañeros del gobierno-no del Estado-habían estado convenciéndonos de que era porque tocaba y en ningún caso, por la desvergüenza manifiesta de su gestión con el asunto del Yak-42. Juegan tanto a confundir, que se confunden hasta ellos mismos, pero en ese río revuelto hay siempre pescadores avezados, pescadores que se sientan a la orilla para mirar como las aguas vienen turbias. La riada nunca les alcanza, aunque siempre están a la orilla.

Como decía, María Dolores ha situado su comparecencia estratégicamente, de modo que los rumorcillos sobre los asuntos dudosos de su señor esposo, la intervención del gobierno en el asunto claúsulas suelo a favor de la banca, las declaraciones de Bárcenas en el juzgado volviendo ha hablar de financiaciones ilegales, la venta de corbetas a una dictadura -con viaje oficial de nuestro monarca incluído en el pack- y otras varias cosas de pensar, quedan más difuminadas, pero es pura casualidad, no piensen mal. La señora minista ha pedido perdón de corazón, lo malo es que nos ha metido a todos en el paquete, como nos han metido en el rescate de los bancos o en el pago de las multas de la UE  por la inoperancia o malas prácticas de los sucesivos gobiernos.

Cospedal y sus amigos confunden gobierno con Estado porque les conviene diluir culpas y responsabilidades, como lo confunden-no nos equivoquemos- otros muchos políticastros a los que interesa dicha confusión, por ejemplo, a ciertos independentistas y constitucionalistas de pedigree, pero este es nuevo asunto. Politicastros todos ellos a fin de cuentas, la política honesta y seria es otra cosa, como lo es el Estado, que no nos sigan confundiendo.

Hartazgo y sombras

Abrir la prensa o revisar las redes de buena mañana no es costumbre saludable para quien quiere empezar bien la jornada, pero es tradición de las poquitas que Brazoleño ejerce y respeta hace tiempo. A menudo es tan grande el hastío o la desolación que no apetece ni comentar en blog. Otras veces, una tontuna, una pequeñez, permite arrancar dándole vueltas a algún asunto menor, o no tanto.

Imagino que éste de hoy, con la que cae, podría considerarse menor, aunque a Brazoleño, tan rumiante siempre, la rumia le lleve a ramificaciones menos ligeras...

Parece que la señora Cristina de Borbón se ha desahogado verbalmente en lugar no tan íntimo como para que sus palabras no fueran escuchadas por alguien dispuesto a convertirlas en noticia, mire usted. Parece que la buena mujer, cansada ya de trasiegos de Suiza a Mallorca, se permitió murmurar en un pasillo que le urge acabar con todo el lío de Noos para no volver a pisar tierra hispana.¡Escándalo! ¡Uy lo que ha dicho! y tal y tal. 

¿Cuántos de nosotros no deseamos que algo incómodo termine para no volver sobre ello? Es natural que a la hermana de Felipe, esa que ya no es familia real, esa mujer que durante años nos vendían como bella, preparada, más seria, más tal y más cual y más de todo, pues no esté cómoda con la actual situación. Es natural también-entiende Brazoleño- que, visto lo visto, no tenga empacho en manifestar lo que seguro lleva sintiendo hace mucho tiempo. ¿Es eso más indignante que todo lo demás que está sucediendo y sucedió en torno al caso Noos y sus vericuetos? Brazoleño estima que no. A Brazoleño no le extraña ni le preocupa esto tanto como el hecho de que esta señora tenga razón, que lo que ella y su marido han hecho, lo hacen cada día decenas de españoles y que  no con todos se intente hacer pedagogía (¿O era justicia?).

Lo de menos parece ser el que los hechos daten del mes de de junio y que la información (¿?)  haya descansado prudentemente hasta estos días, momento en que la sentencia sobre el caso está al caer aunque se demora un poco-según cuentan los que entienden por nosotros- porque no saben que hacer con el señor esposo de la exduquesa. Tampoco parece ser muy importante que no haya otra prueba de los dichos-por ahora, una nunca sabe si no nos irán saliendo por capítulos sucesivos- que la narración de "fuentes cercanas" a un periodista de los que manejan estos conocimientos a diario, o sea:le dijeron que dijo y él ahora dice o escribe lo que decían que dijo. Pero insisto, es lo de menos, la guapa, preparada y pimpante exduquesa ya no es guapa, ni buena, ni preparada, ni duquesa, se lleva mal con su cuñada la reina y encima no es capaz de sufrir en silencio-como si de hemorroides se tratara- el desapego de los que fueron su claque. Como no le aplauden que chanchulleara -presuntamente- a lo grande  y no lo entiende, se explaya ante sus íntimos y alguno de éstos, menos íntimo de lo imaginado, va y se lo relata al periodista oportuno que, como no viniendo al caso, lo cuenta hoy, día en que conviene mucho exaltar tanto el sentimiento patriótico como el rechazo por los descastados exduques. Que quede claro que son muy malos ambos dos, él por empalmado y ella por enamorarse del empalmado y desear marcharse ya donde no la incordien tanto quienes le hacían la ola por su elegancia, belleza, saber estar, preparación y todo lo demás.

A Brazoleño, desde el comienzo, le olió a tostado el asunto Noos, no porque dude de que la señora Borbón y su consorte hayan podido hacer mangas y capirotes que a muchos de españolitos de a pie les están vedados. Incluso puede creer que a los instructores del caso muchas otras se les pueden haber pasado por alto o que algunas prescribirán antes de que nos demos cuenta.
Brazoleño ha visto como algunos imputados de alrededor se van casi de rositas y conservan cuasi intacto su patrimonio y su estar. Ha visto también cómo florecen y se reactivan las informaciones interesadas en torno a este asunto cuando, casualmente, cabe temer que otros asuntos salpiquen a quienes están hoy en el mover de los hilos...Seguro que son coincidencias, pero parece como si alguien en las cloacas dijese a quienes pueden "Apáñame esto un poco que  van a empezr a pedir sangre" y entonces quienes pueden van, nos comentan unas cosillas de éstas, para que vilipendiemos a la casta y nos desahoguemos mientras las cosas del comer, las auténticas viandas,  siguen intactas para quienes importan y quienes pueden.
Que sí, que de acuerdo, que la igualdad de todos ante la ley se nos demuestra dándole una buena colleja donde más le duele a algunos de los no tan iguales y que  nada que objetar a que se castiguen los delitos probados ¿Cómo podría verlo de otro modo? No es que a Brazoleño le parezca mal una condena justa, sino que le desazona que alrededor de ello parezca haber tantas otras cosas.

A la señora Borbón, a estas alturas, no cabe pedirle el sentido patriótico que tiene mi vecino del tercero, ni cabe otra cosa que entender que en su condición de humana que ve el mundo de otra manera, que siempre lo vió así y que, en realidad lo ve como muchos otros que se lo callan para salvarse de la quema, esté loca por terminar cuanto antes para pasar a otra cosa.  Así que a Brazoleño le preocupa tanto aspaviento y le hace temer que a lo mejor, mientras nos rasgamos las vestiduras con las cosas de la exduquesa, nos están escamoteando otra vez muchos debates y saneamientos esenciales. Castigar a Cristina, oponer su lenguaraz conducta y el chabacano escribir de su esposo al sentido de estado y de patria de su preparado hermano- el de ella- de su cuñada la reina e hijas, de su no menos impecable madre y de todos los gestores de este nuestro país, que en tan duros momentos mantienen el tipo frente a todo,  es la manera de seguir aparcando la Constitución,  rescatando autopistas, vendiendo a fondos buitre, malbaratando la memoria y el sufrir de muchos ciudadanos...En resumen, miren a la chica del biquini de lentejuelas mientras el mago escamotea el truco a sus ojos y hace desaparecer de nuevo la carta marcada.

Pues sí,  a Brazoleño también le va corriendo prisa que terminen de una vez con esto, que dicten sentencia y se dejen de artificios. Lo de no volver a pisar el país se llega a venir a la cabeza cuando comprueba lo que están haciendo con él quienes se supone que lo gestionan. 







Readers indigest

Hace bastantes años, cuando Brazoleño se desenvolvía relativamente cerca del poder (o de ciertos poderes) una de las cosas que llamaban su atención eran los llamados Gabinetes de prensa. En aquellos momentos, estos departamentos tenían como tareas principales la emisión de comunicados en nombre del jerifalte de turno y la elaboración de resúmenes de prensa que facilitaban al susodicho el acceso a las noticias que sobre él y sus hechos pudieran publicarse cada día.

Era claro que mentes tan ocupadas y versadas en tantos menesteres no podían perder su valioso tiempo ni en pensar y redactar por sí mismos una respuesta pública ni, menos aún, dedicar una parte de él a expurgar los diarios a la caza y captura de nada. Ciertamente, la existencia de tales gabinetes permitía que algunos jóvenes titulados de la facultad de periodismo tuvieran acceso a un salario, nada que objetar a tal asunto, si no fuera porque, tras varios encuentros y encontronazos, Brazoleño tuvo que asumir que la realidad acababa siendo menos halagüeña.

Muchos de los "gabineteados" desistían por completo de cualquier actividad lectora, quedando entonces al buen o mal hacer de sus empleados el mantenerlos mínimamente informados de lo que en el mundo se cocía, otros limitaban su lectura a aquello que el gabinete no revisaría (supóngase el MARCA, el AS-que aún coleaba- y, mucho menos a menudo, quizá, el "National Geographic"). Como resultado, el despego de la realidad era tal que la desconocían por completo.
Aún en la memoria de Brazoleño perdura la reunión con un señor ministro del entonces "Ministerio de Educación y Cultura" en que aquel acabó pidiendo a los propios estudiantes que le presentaran un dossier sobre aquello que le estaban contando porque desconocía por completo los hechos de que se le hablaba en la reunión, pese al arsenal de carpetas que poblaban su parte de la mesa.

El problema de estos señoritingos y señoritingas que se conducen como lo que nuestras abuelas llamaban "nuevos ricos" es que se han acostumbrado tanto a los resúmenes, a los extractos, a los "digest" -que dirían los yankees y los titulados de Cambrigde-que ya no se molestan en la ampliación y relectura que en buena praxis correspondería tras revisar el trabajo de su gabinete de prensa, sino que arramplan ya contra todo y todos con el mínimo recorte a medio trabajar, poniéndose en vergonzosa evidencia día sí y día también.

Ya entonces a Brazoleño se le ocurrió pensar cuánto poder tenían aquellos versados selectores que ponían en orden las lecturas del señor ministro.
A ratos, en su ingenuidad, quiere pensar Brazoleño que lo mismo estamos como estamos porque a los gobernantes, a sus adláteres y a la mayoría de aspirantes, nadie les da a leer la realidad del país, sino un selecto cóctel de otras novedades sin trascendencia. Pero luego recuerda que estas personas, además de viajar en coches oficiales, reunirse con brazoleños y salir por la tele diciendo cosas que su gabinete les ha redactado, cobran un sueldo que todos pagamos. Entonces le agarra una señora indignación multiplicada por mucho, pues piensa que como mínimo, deberían velar porque sus "gabineteros" desempeñen su labor sin sesgo, con eficiencia y honestidad que ya darán ellos por sí mismos el sesgo oportuno a lo leído. Y luego, se le ocurre también que les debe ser muy práctico culpar no ya al mensajero, sino a quien seleccione los mensajes de aquel, como acabó comprobando en aquella reunión de aquel ministerio hace ya tantos años.



Olla indigesta

¿Qué es servicio al país? Se pregunta Brazoleño después de meses escuchando cómo “los llamados” iban dejando todo lleno de pellejos a base de ponerle piel a cuanto decían ¿Cuál es el bien común y a quienes acomuna? La respuesta es una amalgama de tópicos, insensateces, enunciados contradictorios entre sí que-para sorpresa de Brazoleño- son enumerados consecutivamente en la misma jornada, por el mismo sujeto, en cadenas de televisión diferentes (o incluso en la misma con intervalo de dos tandas de anuncios y un cambio de presentador). Por sobre ello, nadando como los ojos de grasa en un puchero mal equilibrado, uno o dos individuos medianamente coherentes, casi nunca con mando en plaza, apuntando un par de ideas interesantes que -teme Brazoleño- quedarán en eso, simples enunciados que alguien rescatará de la hemeroteca cuando no tenga nada mejor con que rellenar minutos de otro programa.

Lo tremendo no es que esto lleve sucediendo meses. Lo tremendo es que para que esto deje de suceder, la propuesta ofrecida es, sencillamente, que la estulticia, la incoherencia y el apaño se institucionalicen como línea a seguir en interés de la eficiencia y el “Sentido de Estado”. Como no damos pie con bola, vienen a decirnos, como cada uno tiramos para nuestro lado y los ciudadanos no vais mucho más allá, incapaces de discernir y sugerirnos una línea clara, amalgamemos en un Cuasi-totum revolutum las propuestas y tiremos para adelante que ya toca.
El quiz-estima Brazoleño- está  de una en el “Cuasi” que permita dejar fuera a lo que “no les gusta a Los Mercados” y de otra en  el “adelante” que nadie parece saber dónde está, ni respecto a qué se establece, pero que hay que acercárnoslo ya de todas todas.

Se enuncia como máximo daño el repetir la consulta y ya se escucha decir que los ciudadanos están hartos de que se les pregunte. ¡Hartos! Seamos un poco serios. Una democracia no debería sustentarse en el temor a ser preguntados, antes bien en todo lo contrario. Pero a esta razón, le añade Brazoleño sus matices. ¿Nos han preguntado realmente? y a continuación ¿Han escuchado la respuesta? item más ¿Han reflexionado sobre lo que ésta significa? Más parece que hayan tirado los dados sobre una mesa a ver qué salía y, como -pese a jugar con ellos marcados y desgastados- no acabaron de caer como pensaban, pues los lanzan de nuevo y así hasta acomodar los resultados a la previsión. Entre medias, no vamos a dejar que el súbdito –pues de ello nos tratan y no de iguales- pueda pensar que no nos inquieta su suerte. Es más, evitemos que el súbdito pueda pensar, no vayamos a liarla.

A Brazoleño se le ocurre, que una prueba palmaria de que esta Constitución y este sistema que se dieron quienes entonces tenían edad para ello, ya está cojeando, es precisamente que no tiene nada previsto para un caso como el actual, donde no saben definirse mayorías suficientes por las buenas y tampoco hay malas por las que sacarlas sin saltarse la ley. La legislación hispana se hizo cuando se hizo, como se hizo y para lo que se hizo y, cuarenta años después, todo aquello ni está como estaba ni sería presentable que lo estuviera, o sea, toca reforma, como se reforma la casa cuando los hijos crecen o cuando quieren marcharse ya a vivir por su cuenta. En parte porque cuando nos instalamos lo hicimos en precario, en parte por el desgaste que el uso ha venido produciendo. A nadie escandaliza que el cuarto de la niña con sus cortinitas rosas necesite una actualización, ni que el mayor ya no quepa en la litera.

Digamos que las cuentas aún podrían salir, es cierto. Si todo diera lo mismo, como les parece a algunas de las vacas sagradas de aquellos polvos, podrían salvarse aún los muebles en estos lodos.  Pero es que no da lo mismo, es que ser constructivo no equivale a ser sordo, ciego e inerte. Es que la sustancia-que no nos vuelvan a vender la moto- no es quién preside, sino lo que preside y para qué lo hace. La sustancia es justamente lo que lleva el caldo, el puchero grasiento que llevan malcocinando hace tiempo y que nadie parece dispuesto a espumar, porque viviendo en esa espuma tantos años, se han acomodado a ella y a nada más aspiran.

Y es que, no nos engañemos, no estamos sin gobierno, tenemos un gobierno que les da para seguir trampeando y sosteniendo lo sustancial, lo que ya hicieron, por eso Mariano puede ponerse de perfil y seguir andando deprisa sin moverse del sitio, por eso los tutores de Pdr le animan a sumarse al caldo de una vez por todas y dejarse de nueva cocina, por eso, dicen que no debemos ir a nuevas elecciones como si mentaran la bicha y alargan el impasse y nos hacen caer en la cuenta del ridículo estratosférico que sería tal cosa. Sin contarnos en cambio lo bien que les viene este asunto para seguir marcando dados por si se ofreciera volver a tirarlos en el tapete. No podemos ir a nuevas elecciones, no sea que de ésta gane alguien de verdad o los súbditos se nos agoten del todo y dejen de servirnos de escudo.

El pueblo nos ha dado un mandato, dicen, aparentando toda la seriedad y Brazoleño se pregunta cuál de los pueblos, el que votó a Pdr, los fans de Mariano, los cinco millones de UP o el dichoso millón perdido. ¿Cuáles de ellos no son pueblo o no pintan nada y merecen ser ignorados? Un país, señores son todos y cada uno de sus habitantes, en una pretendida democracia parlamentaria, se vota cuando hace falta y no pasa nada, pero también se asume que las posiciones son variopintas, que hasta los que votaron lo mismo pudieran hacerlo por razones diferentes y que el nuestro no es un sistema presidencialista, por lo que la sustancia del caldo es lo fundamental y no el quién pone la tapa al puchero. Porque a menudo, taparlo con prisas y de malos modos no permite que reduzca y sale uno de esos caldos arrebatados, sin homogeneizar, donde cada ingrediente mal nada en un agua turbia, dejando una digestión incómoda.
Por eso, piensa Brazoleño, unas terceras elecciones son una mala opción más, ni la única ni la pésima, dado que llevamos tiempo entre las malas opciones. Que a lo que están jugando,igual no es siquiera a los dados, sino a poder quitarnos las ganas de olla para otra buena temporada, a convencernos de lo aburridos que estamos ya de hacernos escuchar, como si alguna de todas estas veces hubieran escuchado algo más que el resonar de sus propias voces, que tan bonito les suenan cuando simulan dirigirse a nosotros.

Cansancio selectivo

Llega a ser tanta la saturación, que Brazoleño evita pronunciarse públicamente también por via de este blog. Así pasan los meses sin hacer nuevas entradas. No por falta de temas, sino más bien por exceso de ellos.
Hoy, quien sabe porqué, vuelve a la tarea sin cejar al cansancio. Le inquieta a Brazoleño la reiterada referencia al gasto que casi todos los actores principales y muchos secundarios de esta ingente representación vienen haciendo. No porque no sea cierto que unas elecciones generales movilizan gran cantidad de euros, ni porque no sea cierto que podría racionalizarse esa movilización dineraria, sino porque el hecho pretenda servir como argumento para otra cosa.

Democracia es también convocar a consulta en plazos más cortos, reintentar las cosas, volver a las urnas.
Democracia es que vuelvan a solicitar nuestro concurso y que nosotros, ciudadanos que queremos hacernos responsables de nuestras vidas, no nos desentendamos porque hace poco que realizamos el supremo esfuerzo de caminar hasta el colegio electoral hace cuatro o seis meses.

Cierto que los actores protagonistas de esta función no estuvieron en sus mejores días, pero ¿No tenemos los ciudadanos parte de responsabilidad en ello? ¿No fuimos nosotros quienes les dimos los papeles relevantes a ellos? Igual pusimos nuestra confianza en unos sujetos poco dotados para entender lo que queríamos o igual-Brazoleño tiende a creer más esto último- llevábamos demasiado tiempo dejándonos hacer como para que este intento funcionase.

Cualquiera que sea la causa, estamos aquí, el sistema que-dicho en el grandilocuente modo que tanto gusta a algunos- nos dimos con la Constitución Española, esa que tanto quieren defender algunos de boquilla, nos llama a utilizar las urnas de nuevo. Es parte del plan también, es lo que toca, aunque seguro que quienes votaron sí en aquellos entonces, pensaban que era un florilegio más el redactar algo al respecto y tal. Toca repensarse las cosas, sí ¿Cuál es el problema?

El problema, dicen, es el elevado gasto. Resulta que un diputado que solo sus votantes conocen (Y aún dudo que muchos de ellos lo conozcan bien) sale de la reunión con el Jefe del Estado y en su minuto de gloria ante la prensa, cuenta que el monarca comentó su preocupación por los gastos que esto acarrearía. ¡Ya hay titulares y materia para tirar otro par de semanas, chicos! debieron pensar los allí reunidos, inquietos porque iban a quedar sin crónica de las sucesivas no reuniones, reuniones fallidas, telefonazos y tuits por enviar. El rey está preocupado ¡Qué sentido de Estado! O sea, el señor que vive a costa de todos en un palacete construido ad-hoc para él y su familia, cuando Patrimonio Nacional dispone de decenas de palacios, palacetes, alcázares y otros aposentos por todo el territorio en los que podría haberse instalado. Ese señor que necesita que un tipo uniformado le abra y cierre las puertas, ese, cuyo sentido de la mesura y la austeridad permitió que se pintara al fresco toda una catedral para su boda religiosa y decenas de etcéteras más, está preocupado por lo que vayamos a gastar en opinar. Que no lo ha dicho él de viva voz, oye, que nos cuenta uno que salió de hablar con él y creyó deducirlo de sus comentarios, pero no importa, muchos otros van a sumarse a esa ola y van a permitir que nos despistemos del asunto esencial.

¿Cuantos opinólogos y tertulioides y otras hierbas se han hecho lenguas de lo que costaría una dictadura? Porque en ella no tendríamos gastos electorales ¿Verdad?
¿Les parecerían mal gastos electorales en Venezuela si estuvieran seguros de que se iría Maduro? ¿O los gastos que pudieran generar eleccioness municipales y autonómicas si tuvieran la certeza de que saliera Bildu de las plazas que ahora ocupa?... Brazoleño se teme que en esos casos se darían los dineros por bien gastados. Pocos o ninguno comentó del gasto para las arcas guineanas que ha supuesto la confirmación de Teodoro Obiang, ese buen amigo que aacompañó a Rajoy, al monarca emérito y a otros varios de nuestros próceres en alguno de sus momentos estelares.

El problema, idiota, no es la suma de euros, el problema es que sea hoy, ahora y teniendo cómo culpar a según quienes de tamaño dispendio. Para evitarlo, nos vienen a convidar a mierdas varias, como la de poner a gobernar a quienes nadie ha elegido. Independientes de orígenes diversos, dicen. ¿Se les ocurre que entonces el desperdicio ya habría estado hecho por el simple acto de votar para que ninguno de los votados gobernase? ¿Se les ocurre hasta que punto eso vulnera el sentido de democracia? ¿Quién designaría a esos independientes?¿Por qué a ellos?...Puede que se les haya ocurrido, pero no importa.

Algunos se animan a hacer otras ofertas como reducir el periodo  de primarias en sus partidos, los plazos... Plenamente democrático acortar aún más el tiempo para el voto rogado, tanto más hurtar a los militantes lo prometido en algún calentón anterior. Si tanto les preocupa el gasto ¿Qué tal renunciar a dietas y prebendas sea o no periodo electoral?

A Brazoleño le suena a que, convertir en drama un hecho democrático, poco deseable quizá, pero previsible en alguna ocasión, un hecho democrático que acaso lo que pone de relieve es la imperfección del modelo que nos dimos, solo sirve a un propósito final, convencernos de que opinar y pensar con cierta frecuencia es cansino, de que se lo dejemos a otros, de que sigamos delegando en quienes ya tienen práctica en esto, ellos que velan por nosotros, se sacrificarán y nos quitaran la pesada carga de informarnos, reflexionar y decidir sobre nuestras propias vidas y las de nuestros hijos y nietos. ¡Qué quieren que les diga! A Brazoleño le resulta infinitamente más agotador acudir a un trabajo mal pagado y cada vez más precario, o esperar en la fila del INEM o aguardar una atención médica debido a las listas de espera, o comprobar cada día la falta de vergüenza de quienes se atribuyen el buen saber de lo que debe ser el mundo.


¡Qué guapura de pacto!

Llevaba Brazoleño muchas semanas desorientada, sin decidirse a reflexionar en voz alta-o en letra visible- por estos mundos. Muchos son los temas y muchas las reflexiones, demasiadas para encontrarles hueco, cuando además toca continuar viviendo y ganándose el condumio en esta Transición pactocrática que los hados nos enviaron el 20D. Pero esta mañana, sea por hartazgo o por hazar,  nos ponemos a ello.

Está Brazoleño absolutamente fascinada por esta Regeneración democrática 2.0 tan guapa, guapísima, que nos han mercado los lideresos de PSOE y Ciudadanos (Antes ciudatans, no se olviden del pobre Floriano en horas como éstas).  Resulta que, si hacemos caso a sus propias comparecencias públicas, el cuarto partido en votos de las últimas elecciones generales, gobernaría por persona interpuesta, concretamente del segundo en votos de las mismas elecciones- No lo digo yo, lo dicen ellos contando cómo han colado el 80% de su programa en el sesudo pacto del día 24 - Esto no es un 23-F, tan árido, tan violento, tan demodé, es un 24-F superfashion, oyetú, pero tan irrespetuoso y tan de trileros como aquel y quizá orientado a fines muy semejantes.

Los Reservoir dogs del IBEX 35 vienen a dar su golpe de mano. Esta vez la sangre, roja y real, puede no salpicar las pantallas. Eso tan pringoso ya no vende y además estamos en que ni rojos ni azules, no se me vayan a olvidar. Su Señor Naranja, con su flequillo repeinado de niño de escuela bien, no ha salido inesperadamente como una seta en el prado asilvestrado de nuestra política, no. Por el contrario, resulta de la cuidadosa siembra de un equipo de amiguetes tan identificables como Zaplana, Bono, Rato y otros varios demócratas de cachet realizaran hace ya muchos años, cuando siendo un pipiolín recién salido de sus victoriosos debates escolares, tuvieron a bien auparlo a sus palestras de guisanderos del buen hacer político. Busquen, busquen en las hemerotecas, que todo esto está documentado y bien documentado. Luego el pipiolín se presentó a unas elecciones, remozó el nombre de su agrupación y aquí estamos.
El Señor Sonrosado -por dentro y por fuera- les come también muy bien a sus barones, hace como que se rebela, pero oiga, que siempre le cae el dado del mismo lado, que no es el de los militantes díscolos, que no es el del rojerío asilvestrado y vociferante del obrerismo cutre, eso tan out. En unas primarias de partido dignas de muchas sesudas entradas de blog, para las que Brazoleño no alcanzaría, se quitó de encima a Fernández Tapias y hasta a Eduardo Madina, estilizó el guapismo felipista subiéndolo unos muchos centímetros de estatura y reduciendo morritos-que no morro- para adecuarlo a las pasarelas de los dosmiles que corren, mucho más sofisticadas. ¿Contenidos? Los que la militancia quiera, que ya les convenceré yo de que no era eso exactamente lo que querían...

Pues resulta ahora que ni los rojos de siempre, ni los perroflautas, ni los fachas de toda la vida, ni los independentistas ni todas las gentes de mal vivir que en el tablero patrio son, quieren  jugar así y ellos, muy dignos, dicen que esa es la prueba de su sentido de estado, más allá de sillones, de prebendas, de nombres. Abracemos el pacto y no sé qué florilegios más. No cuela, chicos. Al menos Brazoleño tampoco se lo traga.

En un país democrático - que acaso no existe- el partido más votado habría asumido su coscorrón y se habría avenido a negociar detalles con sus más afines, tal vez el Señor Naranja- mal que disimule- y esos nacionalismos de derechas de toda la vida, que los hay, los lleva habiendo, como digo, toda la vida. Ese mismo partido más votado, habría asumido que, dado el coscorrón, algunas de sus cosas, exigieran matices y replanteamientos. Brazoleño, que ni votó al más votado ni disimula su antipatía por él, hubiera entendido, como demócrata, que sus conciudadanos han elegido distinto y habría ejercido su derecho crítico opinando, pero aceptando resultados, lo que viene siendo el auténtico ejercicio de ciudadanía en un país con este sistema de gobierno.

En un país democrático-que quizá ni existe- si el partido más votado, por lo que fuese, declinara el encargo del Jefe del Estado, no habría amenazado al mismo tiempo a quien llegara detrás con hacer uso de su mayoría en el Senado para bloquear toda posible acción de gobierno. Nadie habría jugado por encima de todo interés a echar del tablero al tercer partido, a costa de programas, ideologías, votantes y hasta afiliados. Si ese tercer partido, mal que pudiera pesar, fuera legal y admitido a la partida y fuera votado por una millonada de personas que sí creyeran en sus propuestas,  merecería  el mismo trato que los demás. Pero resulta que no, que el país de Brazoleño no es ese país,  que quienes les decían a los indignados de las plazas eso de "En la calle, no. Si queréis algo, llegad al parlamento de todos" Han visto que igual deberían tragarse sus palabras y, claro, eso no van a consentirlo . ¿Ya están aquí? ¡No hombre, no, aún nos quedan trampas!

Así que los viejos tahures, los de siempre, sacan cartas de la manga, del calcetín y del refajo y procuran a toda costa que los novatos no toquen pelo, así tengamos que depilarnos todos con láser. Y el guapito y aplicado Albert, con su sonrisa de haber entendido los deberes, se aplica a hacerlos con la misma donosura con que el no menos guapito Pdr, se olvida hasta las vocales para cumplir igualmente con el que es y será su auténtico mandato, que los nuevos no puedan ni oler lo que no les fue dado ni por mandato divino, ni por mandato urnario. Y uno y otro, guapos, guapísimos, guapérrimos, se aprestan a simularnos un pacto guapísimo también, una partida en que se dice todo y nada, pero en la que los dados- de nuevo marcados- nunca caen del lado de los dependientes, de los ancianos, de los sin nombre. Porque definitivamente, el pacto es guapo y  estas naderías manchan, destiñen, huelen y duelen solo a los que no son ni serán nunca guapos de pasarela ¿O qué os habíais creído?