Quinto día del segundo mes de la
nueva era- Nueva aunque acaso huele a vieja, a más de lo mismo, según los agoreros que, muy probablemente llevan
razón y a pesar de ello, voy a decirlo claramente, lo prefiero.
¿Quién iba a decirme a mí que un día iba a
alegrarme que el señor Perez R. se saliera con la suya? A estas alturas no me
llamo a engaño, soy de las que conocen de primera mano las capacidades de
maniobra del "compañero Alfredo". Ya en aquellos años de Secretario de Estado, cuando yo
era representante estudiantil, definía maneras, no cabe imaginar que tantos
años después haya ido a menos.
Tampoco soy ni
militante, ni votante habitual del PSOE, sin embargo, quiero decirlo. Como mujer
pensante y que se cree progresista, me alegra que la señora Chacón no haya
ganado. Me alegra sobre todo, porque me preocupaba pensar durante estos meses que
la alternativa visible a este gobierno de charanga y pandereta, devoto de
Frascuelo y de María que nos hemos dado, fuera a ser el “florerismo”, así de claro, con todas las letras. Pensando en que
por lo menos en teoría, durante los próximos cuatro años de deudocracia orgánica que nos esperan, el
más visible contrapeso al actual gobierno deberá ser el segundo partido más
votado, pensando en que me guste o no será el que acapare el seguimiento
mediático, me sofocaba pensar que la imagen visible, la voz cantante la iba a
tener una señora que como bagaje consistente presentaba ser joven y ser mujer.
¿Qué quieren que
les diga, para una concursante de “Gran Hermano” puede valerme, para lideresa
me resulta como poco cutre. Pero he visto sorprendida que muchas coetáneas
hacían piña en lugar de incomodarse. Y luego está el complemento: Permitirse
llamar viejo a un político de sesenta años es cosa que, de suceder en el
sentido opuesto hubiera levantado ampollas. ¿Se imaginan a un oponente
masculino a Esperanza Aguirre o a Rita Barberá diciendo que están mayores?
Habríamos salido todas a una, progresistas, feministas y conservadoras, a
tachar de machista impresentable al osado y, por supuesto, le hubiera costado
la intentona antes de iniciarla.
Claro, esto es
diferente. Aquello tan sonoro de la discriminación positiva de nuevo. Pues
qué quieren, ya me molesta sobremanera que las madrileñas escuchen con
impasibilidad lo de la “Primera mujer alcaldesa de la capital” como si tuviese
algún mérito añadido, aún más considerando el modo en que han sucedido las
cosas; o aquello tan emocionante,
referido a la misma señora Chacón, de “primera mujer ministro de defensa” y la
guinda, “además embarazada”… No hace mucho hemos debido escuchar también como elogio
la rapidez con que la señora Saez de Santamaría se ha incorporado al trabajo.
Esto sí que me escandaliza por ser más de lo mismo. He conocido demasiados
casos de mujeres para las que retomar sus tareas no ha sido opcional, pero lo
mismo puedo decir de muchos hombres sometidos a circunstancias clínicas
realmente serias.Creo que lo importante son otras cosas.
Repito, me siento
muy mujer, me creo progresista y nada convencional, pero precisamente por eso,
sueño con un día en que sencillamente no sea noticia que una fémina ocupe un
cargo, que serlo no resulte un valor en sí mismo y que, desde luego, la mujer
que un día, cualquier día de estos, pueda presentarse a cualquier puesto
público, lo consiga sin hacer uso de cuotas, de estereotipos o de
discriminaciones que, lo lamento, nunca me han parecido positivas. Mientras
tanto, prefiero que el señor Pérez se haya salido con la suya por esta vez. Al
menos de este modo me queda la esperanza de que en el periodo que nos queda
hasta una nueva convocatoria electoral, pueda salir de algún lado un ser humano,
hombre o mujer, capaz de defender con dignidad y solvencia las ideas que
sustenta sin que ni periodistas, ni militantes ni ciudadanos cualesquiera se
asombren de que además pueda menstruar o quedarse embarazado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario