"Menos mal que existen los que no tienen nada que perder, ni siquiera la historia."
On the rocks y más allá
Cuando comencé a topar por estos cibernéticos mundos con retos del tenor de "¿A que no subes una foto vestido con el camisón de tu prima?", "Remoja más y mejor a tu suegro cuando esté durmiendo", "Muestra tu peor imagen de infancia al mundo" me temí lo peor. No sabemos si lo peor aún está por llegar, pero por el momento ha llegado una campaña de famosos on the rocks que, amén de otras cosas parece contar incluso con víctimas mortales.Lo ideal.
Los más optimistas hablan del poder de las redes sociales y se felicitan porque gracias a ellas, los enfermos de esclerosis lateral amiotrófica han cobrado visibilidad. Deberé admitir que en un primer momento pensé lo mismo, si está majadería lograba llevar a las arcas de alguna ONG unos aportes extra, no había de ser malo. Pero qué le vamos a hacer, una de las pocas cosas que Brazoleño puede reprochar a sus ascendientes es que le hayan dejado como herencia un enorme, a veces excesivo, sentido crítico... Así que en pocas horas comenzaron las dudas, las preguntas, el disgusto y hasta la indignación.
La campaña del cubo y los cubitos está sirviendo sí para muchas cosas, la primera, para constatar hasta que punto somos majaderos los humanos occidentales. No diré, porque ya lo dicen otros, cuántos famosos y famosillos dan con esto un toque chic a sus anodinos devenires veraniegos, tampoco, que decenas de ciudadanos ahitos de camisetas mojadas y aullidos de toda tesitura, hayan dejado de prestar atención al asunto sin llegar a saber siquiera qué cosa sea la ELA. Lo que ciertamente me mueve a la indignación, una vez pasada la etapa de indiferencia y la de escepticismo, son los hechos comprobados y comprobables, a saber, la gran mayoría de los ciudadanos continua in albis (que aunque caída en desuso es expresión que viene a decir que ni repajolera idea) segundo, parece que la carrera de fotos y vídeos con individuos chorreantes ha sido mucho más eficaz que la llegada de medios a la asociación a que se pretendía apoyar, es decir, para no perder la buena costumbre, nos quedamos en lo superficial.
Tercero, mientras sigue corriendo el agua por arroyadas en estos cibernéticos enclaves, los enfermos de esclerosis lateral amiotrófica aquí, a nuestro lado,curiosamente, en ese mismo hospital que se rehabilitó a toda prisa para acoger al sacerdote enfermo de ébola hace pocas semanas - Por cierto ¿qué sabemos de la epidemia del virus ahora que ya no hay hispanos padeciéndola?... Bueno, no nos desviemos del tema, digo, dicen ello smás bien, que tienen que denunciar que la atención que reciben sigue empeorando por el desmantelamiento del hospital Carlos III:
(http://www.elboletin.com/nacional/103646/desmantelamiento-carlos-iii-enfermos-ela.html
http://www.cadenaser.com/local/articulo/enfermos-ela-denuncian-atencion-carlos-iii-ha-empeorado/csrcsrpor/20140827csrcsrloc_7/Tes)
Mientras eso sucede, el señor Monago, a la sazón Presidente de la Comunidad Autónoma de Extremadura, en lugar de plantarle la mosca a su compañero de partido señor González, pues se suma al tema del cubito, nos sube la foto y reta a su otra compañera, de Madrid también ella y del mismo partido político, Doña Cristina Cifuentes, que valorará con su equipo de asesores si el remojón le ayudará a ahuyentar aún más lejos los espectros de Botella o Aguirre. A los enfermos entre tanto, que les vayan recetando algo fuertecito.
Fuertecito, por no decir algo peor, resulta otro vídeo, este procedente de Italia, en que el descerebrado mentor de un loro amazonas, que cobro momentos de popularidad por presentárselo al papa en medio de la Plaza de San Pedro, haya decidido sumar al pobre animal a la campaña. Tal como lo leen. Lo peor, que no solo no se lo han confiscado y le han sancionado por maltrato, sino que la filmación puede ser eso tan deseado que los modernos llaman trending topic.
Pero quedarnos por aquí, sobrenadando entre el granizado de barbaridades e incoherencias nos lleva a Brazoleño y a mí aún más lejos ¿No se nos congela el alma de la vergüenza? ¿Cuántos de nosotros hemos sucumbido a esta u otras campañas y tranquilizado nuestro corazoncito rascando en el maltrecho bolsillo para donar? Y lo pienso muy seriamente ¿Somos capaces de hacer correr una campaña como ésta y no somos capaces de hacer correr a nuestras autoridades para que destinen fondos a la investigación, al tratamiento directo? ¿Comentamos en chascarrillos de bar cómo han vuelto a jugárnosla y seguimos sacando ese dinero que decimos no tener para parchear la penosa situación de estos enfermos? ¿Y después qué? ¿Qué sucederá cuando lleguen los fríos y no quede ya tan sugerente la famosilla de turno con la batamanta empapada? ¿Y esas otras enfermedades que tampoco se investigan pero no han tenido la fortuna de una ocurrencia mediática? ¿Qué estará sucediendo mientras tanto en los territorios del ébola, donde el agua limpia no es un juguete y tampoco llegan los cubitos? ¿Quién se mojará por los enfermos de una sencilla gripe que este año igual no van a poder tratarse? ¿Seguiremos poniendo parches para salvar la cara dura a los politicastros de aquí y de allá? Pues sí, seguro que sí. ¡Somos tan nuestros! Así que me voy a preparar mi cubo bien fresquito, porque seguro que cuando menos lo espere, también algún conocido me nomina y no voy a ser menos que Ronaldo ¡Estaría bueno!
GloEbolización
¡Qué fácil es complicar un asunto de por sí complicado!¡Qué sencillo también hacer tabla rasa y eludir todos los matices de un asunto colocando etiquetas a los disonantes! En estos días, una de las conversaciones recurrentes es el contagio de ébola a un ciudadano español y las resoluciones que el gobierno ha ido tomando a ese respecto. Para los unos, el matiz se reduce a poco: Ese ciudadano tiene el derecho de ser repatriado y atendido en su pais. Se compara el asunto con la repatriación de alpinistas o cooperantes y se tacha de sectarios a los demás, quienes no lo ven claro, esgrimiendo que es la condición de misionero del señor Pajares el hecho diferencial que mueve a la crítica.
Pero el señor Pajares no viene a España por ser misionero ¿O sí? Esta ya es una duda incómoda, si tenemos en cuenta cuántos españoles afectados por enfermedades penosas aguardan en todo el mundo, cuanto tiempo se han tardado en reclamar vivos o muertos en ocasiones actuales y precedentes. Brazoleño cree que incluso en este caso se ha tardado bastante en tomar decisiones para además no hacerlo demasiado bien, al menos, no demasiado bien ni desde el punto de vista sanitario- Entendiendo que los profesionales de la salud que están opinándonos al respecto saben de qué hablan- ni desde el humanitario-¿Son menos dignos de humanidad, de consideración y respeto los enfermos que ya ocupaban esa planta desalojada? Brazoleño entiende que no.
Y en cuanto medidas tomadas y a humanitarismo para con el prójimo ¿No tienen derecho a ser tratados humanitariamente, profesionalmente, exhaustivamente los otros miles de afectados, aunque no tengan un pasaporte español? Brazoleño recuerda entonces el tan traído y llevado asunto de la globalización. Todos somos uno, menos cuando la unidad, la aldea global, comienza a ser pringosa. Entonces llega el "cada mochuelo a su olivo" cada occidental a su casita a intentar ponerse bueno y los africanos que aguanten como puedan. Ellos, a diferencia de los occidentales, no eligieron estar allí, les tocó por imperativo divino y por imperativo divino deberán afrontar las epidemias en su suelo, que de repente no es global, no es de todos, no es útil ni interesante ni humanitarizable, si es que semejante palabra existe.
Brazoleño desea que el señor Pajares sea una de esas escasas excepciones que libran con bien del patógeno, ni la menor duda al respecto, por eso se le ocurre que acaso habría sido más oportuno que las gestiones hubieran estado encaminadas a trasladarlo donde mayores garantías de atención para él y seguridad para los demás hubiesen podido darse, lo cual parece que sucedería, por ejemplo, en el hospital de Atlanta habilitado ya al efecto para otros pacientes en USA y no en el desmantelado espacio del Carlos III que ha habido que reorganizar con urgencia. Esfuerzo diplomático en lugar de prisas y carreras por los pasillos y pelotas que pasan del edificio de La Paz al del Carlos III para perplejidad de quienes hace pocos meses asistieron al desmontaje de aquella unidad "inservible"
Y puestos a plantearse cuestiones inservibles ¿Por qué no destinar el esfuerzo a trasladar no a un enfermo, sino a los equipos médicos y medios correspondientes hasta la sede del mal? ¿Qué tal movilizar a propios y extraños al propio corazón de África y hacer valiosos esas estructuras macrocontinentales que tanta ostentación y tanto boato ejercen cada año? Inservible también desde el punto de vista humanitario, le resulta a Brazoleño la prisa por aclarar que será la ONG del religioso quien abone los gastos del traslado. ¿Es tan urgente e imprescindible semejante aclaración cuando aún no sabemos quienes han abonado rescates y gastos de otras repatriaciones? ¿No será que en el fondo se tiene un puntito de mala conciencia? ¿No será que en el fondo se sabe perfectamente que no se están haciendo las cosas del modo más conveniente para todos, sino para una parte que igual ni siquiera son el señor Pajares y la señora Bonoha?
Mientras estas y otras dudas pasean por el cerebro de Brazoleño, a muchos kilómetros, en pleno continente africano, centenares de seres, no menos humanos que estos occidentales, agonizan rebozados en sus heces, sus orines y sus hemorragias sin un mal convoy que los repatrie a parte alguna, porque ni ahora ni hace catorce años, cuando ya el ébola tuvo un aterrador repunte que también se catalogó como el mayor brote de la historia, se hizo nada consistente al respecto, porque en el fondo, a los occidentales les sigue viniendo demasiado bien tener enclaves donde ejercer su humanitarismo global, una pena que de vez en cuando ese ejercicio salpique y pringue, pero siempre podemos reacomodarnos y sacarle partido político ¡menudos somos los occidentales!
Pero el señor Pajares no viene a España por ser misionero ¿O sí? Esta ya es una duda incómoda, si tenemos en cuenta cuántos españoles afectados por enfermedades penosas aguardan en todo el mundo, cuanto tiempo se han tardado en reclamar vivos o muertos en ocasiones actuales y precedentes. Brazoleño cree que incluso en este caso se ha tardado bastante en tomar decisiones para además no hacerlo demasiado bien, al menos, no demasiado bien ni desde el punto de vista sanitario- Entendiendo que los profesionales de la salud que están opinándonos al respecto saben de qué hablan- ni desde el humanitario-¿Son menos dignos de humanidad, de consideración y respeto los enfermos que ya ocupaban esa planta desalojada? Brazoleño entiende que no.
Y en cuanto medidas tomadas y a humanitarismo para con el prójimo ¿No tienen derecho a ser tratados humanitariamente, profesionalmente, exhaustivamente los otros miles de afectados, aunque no tengan un pasaporte español? Brazoleño recuerda entonces el tan traído y llevado asunto de la globalización. Todos somos uno, menos cuando la unidad, la aldea global, comienza a ser pringosa. Entonces llega el "cada mochuelo a su olivo" cada occidental a su casita a intentar ponerse bueno y los africanos que aguanten como puedan. Ellos, a diferencia de los occidentales, no eligieron estar allí, les tocó por imperativo divino y por imperativo divino deberán afrontar las epidemias en su suelo, que de repente no es global, no es de todos, no es útil ni interesante ni humanitarizable, si es que semejante palabra existe.
Brazoleño desea que el señor Pajares sea una de esas escasas excepciones que libran con bien del patógeno, ni la menor duda al respecto, por eso se le ocurre que acaso habría sido más oportuno que las gestiones hubieran estado encaminadas a trasladarlo donde mayores garantías de atención para él y seguridad para los demás hubiesen podido darse, lo cual parece que sucedería, por ejemplo, en el hospital de Atlanta habilitado ya al efecto para otros pacientes en USA y no en el desmantelado espacio del Carlos III que ha habido que reorganizar con urgencia. Esfuerzo diplomático en lugar de prisas y carreras por los pasillos y pelotas que pasan del edificio de La Paz al del Carlos III para perplejidad de quienes hace pocos meses asistieron al desmontaje de aquella unidad "inservible"
Y puestos a plantearse cuestiones inservibles ¿Por qué no destinar el esfuerzo a trasladar no a un enfermo, sino a los equipos médicos y medios correspondientes hasta la sede del mal? ¿Qué tal movilizar a propios y extraños al propio corazón de África y hacer valiosos esas estructuras macrocontinentales que tanta ostentación y tanto boato ejercen cada año? Inservible también desde el punto de vista humanitario, le resulta a Brazoleño la prisa por aclarar que será la ONG del religioso quien abone los gastos del traslado. ¿Es tan urgente e imprescindible semejante aclaración cuando aún no sabemos quienes han abonado rescates y gastos de otras repatriaciones? ¿No será que en el fondo se tiene un puntito de mala conciencia? ¿No será que en el fondo se sabe perfectamente que no se están haciendo las cosas del modo más conveniente para todos, sino para una parte que igual ni siquiera son el señor Pajares y la señora Bonoha?
Mientras estas y otras dudas pasean por el cerebro de Brazoleño, a muchos kilómetros, en pleno continente africano, centenares de seres, no menos humanos que estos occidentales, agonizan rebozados en sus heces, sus orines y sus hemorragias sin un mal convoy que los repatrie a parte alguna, porque ni ahora ni hace catorce años, cuando ya el ébola tuvo un aterrador repunte que también se catalogó como el mayor brote de la historia, se hizo nada consistente al respecto, porque en el fondo, a los occidentales les sigue viniendo demasiado bien tener enclaves donde ejercer su humanitarismo global, una pena que de vez en cuando ese ejercicio salpique y pringue, pero siempre podemos reacomodarnos y sacarle partido político ¡menudos somos los occidentales!
Las mejores vistas
El joven lleva su mano derecha sobre la frente para que el sol no le deslumbre, para que no le limite la visión. Con una ligera tensión, apoya la otra mano sobre su rodilla. Hay al lado más jóvenes sentados,como alineados, con sus blancas camisas impolutas, casi refulgentes bajo los rayos de un sol intenso, que en ningún caso podría llamarse de justicia.
En los últimos días, en las últimas horas, Brazoleño ha asistido con espanto a una nueva oleada de ataques en Gaza y piensa que nada de cuanto intenten explicarle va arrancar de sus ojos y su pecho, el horror de esta imagen.
No hay sangre, no hay humo, ni madres corriendo por las calles, hay solo, exclusivamente, un sol de Julio brillando sobre las camisas almidonadas de media docena de jóvenes israelíes que se han sentado a mirar los bombardeos, así, tal cual, como se escribe, como las vacas miran pasar al tren, acaso-piensa Brazoleño- como todos nos sentamos ante el televisor para ver qué se cuentan los noticiarios.
El sol no es de justicia, las guerras, tampoco. Nunca los son. No importa quien las haga, ni quien las mire.
Jóvenes israelíes observan los bombardeos sobre Gaza desde Sderot dice el pie de foto de "El País"
En los últimos días, en las últimas horas, Brazoleño ha asistido con espanto a una nueva oleada de ataques en Gaza y piensa que nada de cuanto intenten explicarle va arrancar de sus ojos y su pecho, el horror de esta imagen.
No hay sangre, no hay humo, ni madres corriendo por las calles, hay solo, exclusivamente, un sol de Julio brillando sobre las camisas almidonadas de media docena de jóvenes israelíes que se han sentado a mirar los bombardeos, así, tal cual, como se escribe, como las vacas miran pasar al tren, acaso-piensa Brazoleño- como todos nos sentamos ante el televisor para ver qué se cuentan los noticiarios.
El sol no es de justicia, las guerras, tampoco. Nunca los son. No importa quien las haga, ni quien las mire.
Jóvenes israelíes observan los bombardeos sobre Gaza desde Sderot dice el pie de foto de "El País"
De alineación
Pensaba que uno de los escasos beneficios de tanto recorte era precisamente
el recorte de los recortes... Asumo que el juego de palabras no es brillante. Solo quiero
indicar que con la reducción de inversiones en asuntos públicos, parece que habían
dejado de torturar álamos, chopos o sóforas por los paseos urbanos. Los que
el concejal de turno, asesorado por algún técnico municipal, llama árboles de alineación.
Ninguno de mis profesores designaba así a los árboles de las calles que,
sofocados en alcorques de mínima dimensión, se colocan alineados de cinco en cinco metros y bla, bla, bla. Esas
pobres criaturas que soportan meados de perros y cristianos, nidos de
palomas-ahora con frecuencia de cotorras invasoras- carteles de venta de pisos
o de clases particulares y también, a eso vamos, los golpes de inspiración del
encargado municipal o las quejas de vecinos que compraron su vivienda en un
segundo piso, ignorando que aquellos palitroques resistirían, echarían brotes y
ramas hasta alcanzar sus vistas. Como no quiero perder el hilo, no profundizaré
en el motivo por el cual muchos de estos mismos, colocan después toldos de lona
decorados con ramas o le ponen cenefas de enredaderas a sus visillos para evitar el resol de mediodía...
La primera vez que escuché la famosa expresión, cargada de un preocupante
tono despectivo, fue bastante antes de que a la Thyssen le diera por
encadenarse a uno cerca de su museo y, desde luego, no me sacaron en prensa,
pero estaba yo reivindicando el derecho a seguir vivos de unos centenarios
plátanos en el Paseo de la Florida. Mi interlocutor, tras aguantar durante un
rato mis argumentos, soltó la frase: "Pero si sólo son árboles de
alineación, por favor" y me dejó tan estupefacta que no quise
seguir hablando, de hecho, no pude ni seguir conversación ninguna. Pagué mi refresco
y me volví a casa rumiando la expresión.
De alineación. No importa su adaptación a las rutinas de la jardinería
utilitaria y la precariedad de trato, ni su valor ambiental, ni las iniciales
talladas destrozando su corteza, ni su pelea contra las inclemencias del
desamor vecinal, ni siquiera su edad. Están ahí y si estorban, se quitan. Ya
alinearemos otros en cuanto se pueda.
Suele suceder que algunos ejemplares no se resignan a adaptarse y así, se
inclinan peligrosamente a despecho del tutor, levantan las aceras o rebrotan
por debajo de la cruz en formas no programadas. Algunos hasta tienen la
ocurrencia de acoger algún hongo o alguna plaga de xilófagos.
Pero la ciudad no da tregua a tales licencias. Pronto llegarán los
operarios correspondientes a recortar cuanto estorbe-que no suele ser lo mismo
que recortar lo que sea necesario- Lo complicado, decía mi profesor de
arboricultura, es que si se empieza a tocar, no se puede cortar aleatoriamente,
ni detenerse sin más un buen año. Hay que hacer un proceso cuidadoso para no
romper el equilibrio…
Y así, mientras trato de sanear una vieja herida en el sauce de mi patio -al que un propietario anterior tampoco debía tener en gran estima- recordando mis clases, ha nacido la idea: También
nosotros somos ciudadanos de alineación. Nos colocan, nos sitúan para ornato,
nos podan o talan a conveniencia y nos sustituyen por otros, como a los arces.
Somos lo mismo en las cabezas de quienes administran todo esto. Si hace falta,
se quita alguno, ya repondrán cuando salgan las cuentas.
Y suele suceder, sí, que alguno sortea el alcorque -por no decir que mea
fuera del tiesto, que sonará mucho más feo aunque tiende a ser verídico- que
alguno se resiste a los tutores y se empeña en rebrotar a contrapié. Pero rara
vez tendrá éxito, suele haber operarios prontos al ajuste. No somos importantes
en nuestra individualidad, en nuestros modos de adaptarnos o de ser singulares,
a nosotros pueden recortarnos, transplantarnos o talarnos para colocar después
a otros cuando queden bien, cuando la coyuntura lo haga oportuno. Ciudadanos de
alineación.
Y al rato de todo esto, revisando noticias, me entero de que la rama de un
árbol ha caído sobre un hombre en el parque de El Retiro y lo ha matado. Al
hilo de la trágica noticia ya surgen quienes comentan que debido a los recortes se habían recortado
de seguir recortando. Seguramente no estudiaron con mi profesor de
arboricultura. Pero no importa, ya lo sustituirán (Al árbol, claro ¿Qué
pensabais?).
De reyes y esas cosas
Cuando Brazoleño empezó a pensar en ciertas cosas, cuando abandonando la niñez tomó conciencia de que existían modelos de mundo y que unos le complacían menos aún que otros, no entraba en sus esquemas lo del príncipe azul ni otras tradiciones cercanas.
Hoy sin embargo, para no perder su costumbre, se descubre dudando sobre sus propias anteriores dudas.
El rey Juan Carlos I anuncia su abdicación y millares de coterráneos se lanzan a las plazas a pedir referéndum. Brazoleño reecuerda entonces en la causa que tantas personas amadas han defendido hasta con su vida y su salud, los centenares de ocasiones en que ha sentido vergüenza ajena por las actuaciones de quien se suponía representante de nuestra tierra ante el mundo, las demás ocasiones...Y se encuentra a sí mismo incapaz de salir a esas mismas plazas a pedir a voz en cuello la tercera república.
No, Brazoleño no se ha vuelto monárquico de pronto, ni siquiera ha estado contento con su rey desde que tuvo uso de ese raciocinio ciudadano del que hablaba al comienzo, Brazoleño está cansado de ocurrencias, de improvisaciones y cierres en falso.
Brazoleño piensa que caben opciones reales para que esto se sustancie con mínimas posibilidades de estabilidad y que desde luego, un referéndum en vacío sobre el modelo de estado sería solo la guinda que le falta a la llamada #marcaespaña para acabar de estrellarse.
Preguntar al pueblo, dicen ¿A qué pueblo y qué pregunta? ¿Al que tuitea a todo dedo mañana y tarde? ¿Al que reniega de que el tronista más veterano haya impedido la emisión de su programa favorito? ¿Al que bucea en las revistas del corazón buscando el último vestido de Letizia?... Entendamos que a todos juntos y revueltos, como manda la buena práctica democrática y pasemos a otra duda ¿Cuál es la pregunta? ¿Monarquía o República? Demasiado simple, señores. No es ese el problema. Nos sobra la casta, decimos ¿No será casta la que se presente a presidir la advenida república?¿No devendría en casta en todo caso? ¿Será menos onerosa la campechanía si se accede a ella por votación? Mucho hay que hablar sobre ello, mucho que trabajar y, por una vez, a Brazoleño le gustaría pensar que podemos hacerlo.
Imaginemos que mañana el ya nombrado sexto de los Felipes, decide plantear una moción de confianza sobre su tan cacareada preparación. Si saliera que sí ¿Querría decir que nos gusta él, la monarquía en su conjunto, la posibilidad de que Letizia le acompañe en los desfiles? Si dijéramos que no, que no nos basta la palabra de su padre como aval ¿A qué estaríamos diciendo que sí? ¿A que personajes como González, Aznar, Zapatero u otros semejantes ejercieran de embajador supremo y con honores? ¿A darles ocasión de derrrochar aún más dinero de ese que dicen que no hay en campañas sumadas a las campañas para subirse a lo más alto del escalafón?¿A una componenda del tenor de la que usan para nombrar Defensor del pueblo al más tibio de sus prejubilados?...
Si el empleo debe estar garantizado por cuna y por primogenitura, esa sería una reforma laboral que a la señora Báñez le resultaría fácil pero nos toparíamos con el asunto del género y volveríamos a nuevos dimes y diretes (Por cierto que imaginando a esta señora como potencial presidenta de república se le pasan a uno muchas veleidades ideológicas). No, no me parece que este estado de cosas deba perpetuarse, no porque muchos de nosotros no hayamos tenido ocasión de votar al respecto-Los estadounidenses actuales no han votado la constitución que tantos ahora ponen como ejemplo- ni siquiera porque el modelo tenga tintes machistas que afean su esplendor, sino porque como todo lo que se cierra en falso y con prisas, está corrompido bajo el vendaje y conviene aplicarle los oportunos desinfectantes. Pero el uso indiscriminado de antibióticos, ya lo sabemos, tiene efectos paradójicos. Es oportuno el antibiograma que permita poner en la llaga el dedo más curativo y eso, queridos, no se hace a salto de mata ni a asalto de plaza mayor.
A Brazoleño, con todas sus dudas a la espalda, se le ocurre que acaso un Felipe presidiendo una nueva transición de camino a un proceso constitucional serio no sería descabellado. Cierto que es proverbial la costumbre de apegarse al cargo, la del más vale lo malo conocido y que cabe por ello el temor de que después no quisiera marcharse, pero hay los mismos riesgos en otras opciones. Brazoleño se plantea que hemos gastado muchos miles de euros en preparar sobradamente a un tipo que por ahora no ha hecho nada relevante. Sería un modo de sacar rentabilidad a esos dispendios el ocuparle en algo mientras otros, que tampoco han hecho demasiado por nosotros, empiezan a trabajar para hacer de éste un país definitivamente moderno, modelo de algo durable.
Felipe jefe de estado mientras se convocan y celebran cortes constituyentes en que tengan cabida no solo la cuestión de quien sale en el discurso navideño, sino todos esos aspectos que cogieron con alfileres-y dicen ellos que con pinzas en la nariz-los llamados padres de la constitución. Incluso podríamos tratar sobre todos estos que también cobran y que no se marchan al exilio cuando los echamos por ineptos, sino que ocupan nuevos cargos pasando a administrarnos de verdad las vidas desde la gran empresa
Llevamos de pretendida transición casi tantos años como tuvimos de franquismo, no parece mal pensar que el tránsito vaya acabando y que Felipe, como uno más de los transitadores, se gane su sustento haciendo algo y ¿Por qué no? preparándose, si es su deseo, su candidatura a presidente al demostrar, de una vez por todas, esa preparación que nunca sobra.
Hoy sin embargo, para no perder su costumbre, se descubre dudando sobre sus propias anteriores dudas.
El rey Juan Carlos I anuncia su abdicación y millares de coterráneos se lanzan a las plazas a pedir referéndum. Brazoleño reecuerda entonces en la causa que tantas personas amadas han defendido hasta con su vida y su salud, los centenares de ocasiones en que ha sentido vergüenza ajena por las actuaciones de quien se suponía representante de nuestra tierra ante el mundo, las demás ocasiones...Y se encuentra a sí mismo incapaz de salir a esas mismas plazas a pedir a voz en cuello la tercera república.
No, Brazoleño no se ha vuelto monárquico de pronto, ni siquiera ha estado contento con su rey desde que tuvo uso de ese raciocinio ciudadano del que hablaba al comienzo, Brazoleño está cansado de ocurrencias, de improvisaciones y cierres en falso.
Brazoleño piensa que caben opciones reales para que esto se sustancie con mínimas posibilidades de estabilidad y que desde luego, un referéndum en vacío sobre el modelo de estado sería solo la guinda que le falta a la llamada #marcaespaña para acabar de estrellarse.
Preguntar al pueblo, dicen ¿A qué pueblo y qué pregunta? ¿Al que tuitea a todo dedo mañana y tarde? ¿Al que reniega de que el tronista más veterano haya impedido la emisión de su programa favorito? ¿Al que bucea en las revistas del corazón buscando el último vestido de Letizia?... Entendamos que a todos juntos y revueltos, como manda la buena práctica democrática y pasemos a otra duda ¿Cuál es la pregunta? ¿Monarquía o República? Demasiado simple, señores. No es ese el problema. Nos sobra la casta, decimos ¿No será casta la que se presente a presidir la advenida república?¿No devendría en casta en todo caso? ¿Será menos onerosa la campechanía si se accede a ella por votación? Mucho hay que hablar sobre ello, mucho que trabajar y, por una vez, a Brazoleño le gustaría pensar que podemos hacerlo.
Imaginemos que mañana el ya nombrado sexto de los Felipes, decide plantear una moción de confianza sobre su tan cacareada preparación. Si saliera que sí ¿Querría decir que nos gusta él, la monarquía en su conjunto, la posibilidad de que Letizia le acompañe en los desfiles? Si dijéramos que no, que no nos basta la palabra de su padre como aval ¿A qué estaríamos diciendo que sí? ¿A que personajes como González, Aznar, Zapatero u otros semejantes ejercieran de embajador supremo y con honores? ¿A darles ocasión de derrrochar aún más dinero de ese que dicen que no hay en campañas sumadas a las campañas para subirse a lo más alto del escalafón?¿A una componenda del tenor de la que usan para nombrar Defensor del pueblo al más tibio de sus prejubilados?...
Si el empleo debe estar garantizado por cuna y por primogenitura, esa sería una reforma laboral que a la señora Báñez le resultaría fácil pero nos toparíamos con el asunto del género y volveríamos a nuevos dimes y diretes (Por cierto que imaginando a esta señora como potencial presidenta de república se le pasan a uno muchas veleidades ideológicas). No, no me parece que este estado de cosas deba perpetuarse, no porque muchos de nosotros no hayamos tenido ocasión de votar al respecto-Los estadounidenses actuales no han votado la constitución que tantos ahora ponen como ejemplo- ni siquiera porque el modelo tenga tintes machistas que afean su esplendor, sino porque como todo lo que se cierra en falso y con prisas, está corrompido bajo el vendaje y conviene aplicarle los oportunos desinfectantes. Pero el uso indiscriminado de antibióticos, ya lo sabemos, tiene efectos paradójicos. Es oportuno el antibiograma que permita poner en la llaga el dedo más curativo y eso, queridos, no se hace a salto de mata ni a asalto de plaza mayor.
A Brazoleño, con todas sus dudas a la espalda, se le ocurre que acaso un Felipe presidiendo una nueva transición de camino a un proceso constitucional serio no sería descabellado. Cierto que es proverbial la costumbre de apegarse al cargo, la del más vale lo malo conocido y que cabe por ello el temor de que después no quisiera marcharse, pero hay los mismos riesgos en otras opciones. Brazoleño se plantea que hemos gastado muchos miles de euros en preparar sobradamente a un tipo que por ahora no ha hecho nada relevante. Sería un modo de sacar rentabilidad a esos dispendios el ocuparle en algo mientras otros, que tampoco han hecho demasiado por nosotros, empiezan a trabajar para hacer de éste un país definitivamente moderno, modelo de algo durable.
Felipe jefe de estado mientras se convocan y celebran cortes constituyentes en que tengan cabida no solo la cuestión de quien sale en el discurso navideño, sino todos esos aspectos que cogieron con alfileres-y dicen ellos que con pinzas en la nariz-los llamados padres de la constitución. Incluso podríamos tratar sobre todos estos que también cobran y que no se marchan al exilio cuando los echamos por ineptos, sino que ocupan nuevos cargos pasando a administrarnos de verdad las vidas desde la gran empresa
Llevamos de pretendida transición casi tantos años como tuvimos de franquismo, no parece mal pensar que el tránsito vaya acabando y que Felipe, como uno más de los transitadores, se gane su sustento haciendo algo y ¿Por qué no? preparándose, si es su deseo, su candidatura a presidente al demostrar, de una vez por todas, esa preparación que nunca sobra.
Que dicen que pueden...
Brazoleño ha acabado siendo un ente incómodo y desconfiado a base de confiar y entregar el alma en sus empeños para recogerla hecha trizas cada vez. Pero no escarmienta. Lo que sucede es que sus empeños no son convencionales y su naturaleza es seguir empeñándose...
Venga todo este preámbulo a cuento de los acontecimientos electorales en Bololandia y en los restantes territorios que conforman mi país (o el que dicen las normas que debe serlo).
Durante muchos meses hemos asistido a duelos dialécticos de escaso o nulo nivel, orientados a discernir quienes somos los mejores políticamente hablando. Hemos debido asistir por enésima vez al esperpento de las herencias recibidas, de las cornamentas y rabos izquierdiles-ahora sabemos que patrocinadas por el chavismo-y a la rejejejeneración (perdón) de la amiguita Rosa. Lo más de lo más. Cuando Brazoleño parecía resignado a la monotonía de este circo de tres pistas llegaron los nuevos, los que todo iban a cambiar, los descontentos. ¿Cómo no prestar ojos y oídos a sus mensajes? Brazoleño está también indignado, le sobran cargas y cargos, le duelen prendas. Pero ya en este blog hablamos de ello hace muchos meses, costaba verlo claro.
Así que cuando estas votaciones estuvieron cerca, cuando tocaba volver sobre las viejas reflexiones y acaso hacerse otras nuevas, Brazoleño puso todo su interés en descifrar claves y en intentar ver más allá. No nos ha gustado dejar pasar el río ante nuestros ojos, siempre hemos querido ser parte de la marea, aún a riesgo del absoluto naufragio. Además de los consabidos mensajes de gobierno y oposición mayoritaria, volvimos a escuchar los demás viejos mensajes de las llamadas izquierdas, tan empeñadas en marcar las sutiles (¿?) diferencias entre sus propuestas, como en señalar los defectos de los grandes, tan desesperados que se han vuelto a mostrar incapaces de ver lo que pueda unirlos para empujar en una supuesta buena dirección. ¡Son ya tantas veces! Debatir si deben llamarse izquierdas, si las cremalleras son más igualitarias que los botones o si es más urgente el verde que el carmesí... Al rescoldo de estos sesudos pensamientos, aparecen listas nuevas de viejos y nuevos listos, se trenzan y destrenzan alianzas y Brazoleño continua sin ver nada de tanto ver y haber visto.
Pues estando en toda esta confusión, que parece ser el estado natural de Bololandia y adyacentes, mal que a Brazoleño y a mí siga pesándonos, se celebra el plebiscito y, para sorpresa de opinólogos, el ente "Podemos" consigue cinco escaños. Ahí se desata una nueva marejada, que si el líder es televisivo, que si lo que es es profesor de universidad, que si se viste en carrefur, que si ese pelo no se consigue con marcas blancas de champú... Pero ¿Es que es esta la diferencia? Televisivos son los documentales de la dos, universitario es Brazoleño sin ir más lejos. No son los adjetivos ni la longitud de la melena lo que va a sacarnos de ésta, si es que se puede salir. Por cuanto al patrocinio de Maduro para el alisador del señor Iglesias, pues qué quieren, no sé si me disgusta más eso que el que Florentino y su vecino patrocinen a otros pelazos de infausta memoria que si han parecido convencer una vez más a nuestros coetáneos. Me quedo como estaba.
Ellos dicen que pueden y Brazoleño cruza los dedos y aprieta los parpados ,deseando con todas las fuerzas que le quedan, que se le despierte alguna yema, como al viejo olmo de Don Antonio, a ver si de una vez nos cunda un poco. Si pueden, que puedan, creo que va tocando.
Venga todo este preámbulo a cuento de los acontecimientos electorales en Bololandia y en los restantes territorios que conforman mi país (o el que dicen las normas que debe serlo).
Durante muchos meses hemos asistido a duelos dialécticos de escaso o nulo nivel, orientados a discernir quienes somos los mejores políticamente hablando. Hemos debido asistir por enésima vez al esperpento de las herencias recibidas, de las cornamentas y rabos izquierdiles-ahora sabemos que patrocinadas por el chavismo-y a la rejejejeneración (perdón) de la amiguita Rosa. Lo más de lo más. Cuando Brazoleño parecía resignado a la monotonía de este circo de tres pistas llegaron los nuevos, los que todo iban a cambiar, los descontentos. ¿Cómo no prestar ojos y oídos a sus mensajes? Brazoleño está también indignado, le sobran cargas y cargos, le duelen prendas. Pero ya en este blog hablamos de ello hace muchos meses, costaba verlo claro.
Así que cuando estas votaciones estuvieron cerca, cuando tocaba volver sobre las viejas reflexiones y acaso hacerse otras nuevas, Brazoleño puso todo su interés en descifrar claves y en intentar ver más allá. No nos ha gustado dejar pasar el río ante nuestros ojos, siempre hemos querido ser parte de la marea, aún a riesgo del absoluto naufragio. Además de los consabidos mensajes de gobierno y oposición mayoritaria, volvimos a escuchar los demás viejos mensajes de las llamadas izquierdas, tan empeñadas en marcar las sutiles (¿?) diferencias entre sus propuestas, como en señalar los defectos de los grandes, tan desesperados que se han vuelto a mostrar incapaces de ver lo que pueda unirlos para empujar en una supuesta buena dirección. ¡Son ya tantas veces! Debatir si deben llamarse izquierdas, si las cremalleras son más igualitarias que los botones o si es más urgente el verde que el carmesí... Al rescoldo de estos sesudos pensamientos, aparecen listas nuevas de viejos y nuevos listos, se trenzan y destrenzan alianzas y Brazoleño continua sin ver nada de tanto ver y haber visto.
Pues estando en toda esta confusión, que parece ser el estado natural de Bololandia y adyacentes, mal que a Brazoleño y a mí siga pesándonos, se celebra el plebiscito y, para sorpresa de opinólogos, el ente "Podemos" consigue cinco escaños. Ahí se desata una nueva marejada, que si el líder es televisivo, que si lo que es es profesor de universidad, que si se viste en carrefur, que si ese pelo no se consigue con marcas blancas de champú... Pero ¿Es que es esta la diferencia? Televisivos son los documentales de la dos, universitario es Brazoleño sin ir más lejos. No son los adjetivos ni la longitud de la melena lo que va a sacarnos de ésta, si es que se puede salir. Por cuanto al patrocinio de Maduro para el alisador del señor Iglesias, pues qué quieren, no sé si me disgusta más eso que el que Florentino y su vecino patrocinen a otros pelazos de infausta memoria que si han parecido convencer una vez más a nuestros coetáneos. Me quedo como estaba.
Ellos dicen que pueden y Brazoleño cruza los dedos y aprieta los parpados ,deseando con todas las fuerzas que le quedan, que se le despierte alguna yema, como al viejo olmo de Don Antonio, a ver si de una vez nos cunda un poco. Si pueden, que puedan, creo que va tocando.
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MI DIGNIDAD ES MÍA, MI INDIGNACIÓN TAMBIÉN
Hace muchos
meses que este blog permanecía abandonado. Las razones son lo de menos. Pero esta
primavera empieza a parecer urgente que Brazoleño se desperece.
Asistimos a la imparable disputa de Tirios y Troyanos sobre quienes son peores, si los radicales violentos por la dignidad o los policías. El debate debería ser otro y la reflexión de quienes pretendemos ser ciudadanos dignos en un país digno, con una democracia digna, es urgente.
Asistí con un punto de esperanza nostálgica al florecimiento de esa indignación que podría ser la mía. Aquel grito de "¡Que no nos representan!" hasta podía sonarme refrescante. Pero aún antes de ello, Brazoleño ya fue siempre extremadamente crítico y veía aquí demasiados motivos para la duda.
Hoy no hay dudas. Grito muy fuerte "¡No me representan!" y se lo grito a ambos, porque no me representa el político chusquero que se permite usar mi voto para medrar y se olvida su origen y su programa en el camino, pero tampoco me representan, ni a mí ni a mi dignidad, quienes acuden a una concentración como la del pasado 22M armados ya con barras y capuchas.. Ni tampoco, claro que no, me representan quienes incapaces de ver más allá de su ombligo, se revelan torpes para criticar desde el primer momento, y no a toro pasado, esas acciones.
Porque sí, parece ya bien claro a todos que ha habido manipulación informativa y muchas otras cosas, pero ¿Eso nos sorprende? ¿No es lo que cabe esperar de esta casta corrompida a la que estamos denostando? ¿No lo sabíamos en la mañana del lunes o a última hora del domingo, cuando un buen montón de personas se dedicaron a mostrar su solidaridad con los detenidos?
Señores, Brazoleño no espera nada bueno de los actuales gobernantes, pero le gustaría pensar que sí puede esperarlo de quienes, tomándole prestada su indignación de ciudadano, le reclaman para otra causa.
¿Por qué estas cosas siguen siendo posibles? ¿No urge ya bajar del globo y empezar la reflexión? ¿Por qué puede el poderoso infiltrar a sus secuaces entre nosotros y lograr que sea eso lo que cuente? Pues sencillamente porque hay demasiadas personas amontonadas a la sombra de un letrero, que no unidas. O quizá porque hay dos ideas claras, una la de los ciudadanos dignos e indignados que, tristemente, somos bastantes menos de lo que le convendría a esta tierra nuestra, otra, también soterrada en esta amalgama de protestas, que está jugando al quítate tu para ponerme yo, que no se para en barras, que es capaz de casi todo para ese ponerse y que dejará una larga estela de desencanto y daño colateral, que como no despabilemos de una buena vez, volverá a usarnos como a los kleenex y que se frota las manos cada vez que un sencillo ciudadano coge un cartón, pinta en él su disgusto y sale a la calle con ellos, como si fueran la misma cosa.
Desde el momento mismo del tweet de C. Cue contando como se escuchaban de fondo a la Solfónica los primeros disparos, a Brazoleño se le ocurrió pensar que aquello sólo favorecía al gobierno y que sin duda iba orientado a esconder la verdadera noticia, los cientos de miles de personas pacíficas de la plaza. No por la labor impecable del periodista (me avergüenza también cómo se ha arremetido contra los mensajeros acrecentando así la expansión del incivismo).
Pensó lo mismo cuando, acto seguido, empezaron las fotos, los tweets, las adhesiones de participantes en la concentración, que no se hacían a un lado de todo eso, sino que contribuían a llevar la atención sobre las nubes de humo. Nos la colaron y ahí seguimos. Así que reconozcamos que lo han conseguido, que las semanas de caminata bienintencionada, las horas de paz, los cánticos con Verdi y Labordeta no tienen importancia, lo que cuenta son la violencia, las protestas policiales, las declaraciones de Botella y Cifuentes o ya puestos, la lesión de Valdés que ni pasaba por allí.
Aquí, tristemente, sólo hay un bando que ha terminado bien su trabajo y no es el que me gustaría que fuese, esto es lo que más duele. En estos días, los hechos han venido a recordarle a Brazoleño por qué a pesar de los cantos de sirena, nunca militó en un partido, pero tampoco en un no partido que no fuera su propio desencuentro. Y estos mismos hechos son los que le llevan a insistir. Como no pongamos pie a tierra, reflexionemos y reordenemos a tiempo todo esto quienes de verdad podamos creernoslo, volveremos a estar donde siempre, en un país de gentes desencantadas, cansadas de libertades sin haber llegado a conocerlas y dispuestas otra vez a tragar carros y carretas, en un país que prefiere ponerse a régimen y que mira mal y apunta con el dedo a los Brazoleños que le pueda recordar que con su dignidad no debería jugarse.
Asistimos a la imparable disputa de Tirios y Troyanos sobre quienes son peores, si los radicales violentos por la dignidad o los policías. El debate debería ser otro y la reflexión de quienes pretendemos ser ciudadanos dignos en un país digno, con una democracia digna, es urgente.
Asistí con un punto de esperanza nostálgica al florecimiento de esa indignación que podría ser la mía. Aquel grito de "¡Que no nos representan!" hasta podía sonarme refrescante. Pero aún antes de ello, Brazoleño ya fue siempre extremadamente crítico y veía aquí demasiados motivos para la duda.
Hoy no hay dudas. Grito muy fuerte "¡No me representan!" y se lo grito a ambos, porque no me representa el político chusquero que se permite usar mi voto para medrar y se olvida su origen y su programa en el camino, pero tampoco me representan, ni a mí ni a mi dignidad, quienes acuden a una concentración como la del pasado 22M armados ya con barras y capuchas.. Ni tampoco, claro que no, me representan quienes incapaces de ver más allá de su ombligo, se revelan torpes para criticar desde el primer momento, y no a toro pasado, esas acciones.
Porque sí, parece ya bien claro a todos que ha habido manipulación informativa y muchas otras cosas, pero ¿Eso nos sorprende? ¿No es lo que cabe esperar de esta casta corrompida a la que estamos denostando? ¿No lo sabíamos en la mañana del lunes o a última hora del domingo, cuando un buen montón de personas se dedicaron a mostrar su solidaridad con los detenidos?
Señores, Brazoleño no espera nada bueno de los actuales gobernantes, pero le gustaría pensar que sí puede esperarlo de quienes, tomándole prestada su indignación de ciudadano, le reclaman para otra causa.
¿Por qué estas cosas siguen siendo posibles? ¿No urge ya bajar del globo y empezar la reflexión? ¿Por qué puede el poderoso infiltrar a sus secuaces entre nosotros y lograr que sea eso lo que cuente? Pues sencillamente porque hay demasiadas personas amontonadas a la sombra de un letrero, que no unidas. O quizá porque hay dos ideas claras, una la de los ciudadanos dignos e indignados que, tristemente, somos bastantes menos de lo que le convendría a esta tierra nuestra, otra, también soterrada en esta amalgama de protestas, que está jugando al quítate tu para ponerme yo, que no se para en barras, que es capaz de casi todo para ese ponerse y que dejará una larga estela de desencanto y daño colateral, que como no despabilemos de una buena vez, volverá a usarnos como a los kleenex y que se frota las manos cada vez que un sencillo ciudadano coge un cartón, pinta en él su disgusto y sale a la calle con ellos, como si fueran la misma cosa.
Desde el momento mismo del tweet de C. Cue contando como se escuchaban de fondo a la Solfónica los primeros disparos, a Brazoleño se le ocurrió pensar que aquello sólo favorecía al gobierno y que sin duda iba orientado a esconder la verdadera noticia, los cientos de miles de personas pacíficas de la plaza. No por la labor impecable del periodista (me avergüenza también cómo se ha arremetido contra los mensajeros acrecentando así la expansión del incivismo).
Pensó lo mismo cuando, acto seguido, empezaron las fotos, los tweets, las adhesiones de participantes en la concentración, que no se hacían a un lado de todo eso, sino que contribuían a llevar la atención sobre las nubes de humo. Nos la colaron y ahí seguimos. Así que reconozcamos que lo han conseguido, que las semanas de caminata bienintencionada, las horas de paz, los cánticos con Verdi y Labordeta no tienen importancia, lo que cuenta son la violencia, las protestas policiales, las declaraciones de Botella y Cifuentes o ya puestos, la lesión de Valdés que ni pasaba por allí.
Aquí, tristemente, sólo hay un bando que ha terminado bien su trabajo y no es el que me gustaría que fuese, esto es lo que más duele. En estos días, los hechos han venido a recordarle a Brazoleño por qué a pesar de los cantos de sirena, nunca militó en un partido, pero tampoco en un no partido que no fuera su propio desencuentro. Y estos mismos hechos son los que le llevan a insistir. Como no pongamos pie a tierra, reflexionemos y reordenemos a tiempo todo esto quienes de verdad podamos creernoslo, volveremos a estar donde siempre, en un país de gentes desencantadas, cansadas de libertades sin haber llegado a conocerlas y dispuestas otra vez a tragar carros y carretas, en un país que prefiere ponerse a régimen y que mira mal y apunta con el dedo a los Brazoleños que le pueda recordar que con su dignidad no debería jugarse.
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