"Menos mal que existen los que no tienen nada que perder, ni siquiera la historia."

DEL BIEN HEMBRAR

 La vida te da sorpresas, decía la canción. ¿Quién iba a decirme que me encontraría a mí misma pensando que una representante de la CUP ha dicho algo que me interese o me haga pensar? Pues hasta ella, que nunca ha estado entre de mis devociones paganas, resulta que me ha convencido más que Lastras, Calvos y afines.

   Viene todo esto a cuenta de la que llaman "abolición de la prostitución" y que yo considero solo una trampa más, que refleja la rabieta de ciertas señoras porque ya no son las solas adalides del bien hembrar, o mujerear, o como una quiera llamar a eso que  intentan imbuir en la sociedad por la vía punitiva.

A mí, que queréis, este empeño en meter con calzador (y no por la vía de la educación y los derechos sociales) no me gusta un pelo. Encuentro mucho más dogmatismo mogigato, mucha más moralina en estos modos de enfrentar los problemas. Además, juegan a dividir e imponer, no a convencer. Como no se salieron con la suya en los intentos anteriores, pues ahora se enfadan, no respiran y si de camino se asfixia a alguien, daños colaterales.

Y no querer este modelo no implica estar a favor de la trata de personas ni de la explotación, no vengan a hacerme trampas, que una gasta ya canas y años como para distinguir un eslogan de un ideal social. 

Penalizar sin dar alternativas solo significa que lo que ya se hacía de tapadillo tenga aún menos visibilidad, pero por lo mismo mayor dificultad para ser encontrado y perseguido, añade morbo y fascinación por lo prohibido, pero no lo evita. No, ya no veré los letreros fucsias en las carreteras de mi comarca, pero ¿Significa eso que no va a haber dónde? Todos sabemos que no, que igual que sigue habiendo narcopisos y camellos a quienes "pillar" habrá  lugares en que seguir con este comercio muy a menudo insano. 

¿Por qué no se han cambiado las leyes de inmigración? ¿Por qué no se ha completado toda la reforma laboral? ¿Por qué se arrastran los pies respecto a las leyes de vivienda? ¿Por qué pueden ampliarse de un plumazo los presupuestos de defensa y no los de derechos sociales?.... ES MENTIRA que les preocupen las mujeres en precario. La realidad es que se les ha velado la foto de feministas de caché con la llegada de otros colectivos a la palestra y no quieren soltar el estandarte, así salga un bodrio mal tramado y poco eficaz. Tienen que quitar foco a otros ministerios y a otros partidos como sea, de hablar con las protagonistas y con los potenciales socios de legislatura, ya otro día. Que el PSOE es la cuna de las esencias del bien ser y estar en el mundo, caramba; que quien no lo vea es enemigo de la democracia, está por el mal en sus múltiples variantes o no sabe de lo que habla. Por eso un grupo de señoritingas con aromas de naftalina y cerrado tiene que salvarnos a todas presentes y futuras del daño que nos acecha, aunque no sepamos verlo ni agradecérselo. 


 Pues verán, señoras, a mí estas formas de hacer me recuerdan más a aquellas intervenciones enloquecidas de pretendidos animalistas que rompían cerraduras y candados liberando visones a su imposible supervivencia por los campos. Yo te dejo suelta, luego lo demás depende de ti. Como ante aquellas acciones, me manifiesto muy contraria, pero además muy convencida de que suma daño a los daños existentes y yo ya estoy cansada de alimentar egos ajenos. ¡A conservarse!

https://twitter.com/Mireia_veca/status/1534133449879171073

¿SUMA O MONTONERA?


Hace poco menos de una semana que se manifestaron  en Madrid numerosas personas relacionadas con el mundo de la fauna. Yo no estuve entre ellos. Según parece leyendo a algunos en sus crónicas sobre el evento, sucede que a los profesionales como yo nos da todo igual, o que nos gusta que nos den las cosas hechas. Podría haber pasado de largo ante semejante tontería, pero no quiero hacerlo porque precisamente una de las razones que me llevó a no secundar esa acción fue la confusión que entre la población en general iba a suscitar .

Busco en prensa y redes información respecto al evento y compruebo que, como ya sabía, la manifestación era “En defensa del mundo rural”; no se habla sino de soslayo, y solo en alguno de los medios, sobre las reivindicaciones que habrían debido moverme a asistir: Un intento de ley relacionada con los derechos y la protección de los animales que resulta un verdadero disparate en fondo y forma y que me he leído de cabo a rabo varias veces sin encontrar, curiosamente, que afecte a muchos de quienes sí acudieron a la manifestación, no por solidaridad con nosotros, sino porque sus propios intereses, que ni son ni serán los míos, les llevaban allí.

Es fácil culpar a los medios, pero cuando uno de los portavoces declara a quien le pone un micro cerca que se manifiesta “Contra los animalistas comelechugas”, no parece tan sorprendente que mi vecina y mis parientes hayan llegado a la conclusión de que esta era una pelea entre hipsters y tradicionalistas. No sé si la manifestación lo fue. Como digo no asistí y no me creo peor ni menos implicada que quienes nos acusan de conformismo o inacción.

Algunos conocidos me argumentan que todo suma ¿Qué suma y con qué fin? No es mi objetivo hacer bulto, sino cambiar un modo de concebir a la Naturaleza en general y a la fauna en particular. Mi enfoque se ve afectado por esta ley, pero tanto más por esas personas que vociferaban el domingo junto a algunos de mis amigos, mientras espantaban a los perros y caballerías participantes con sus petardos. No, una cosa es aunar fuerzas y otra amontonarse con cualquiera.

Me alegro por quienes creen que han hecho algo grande, se sentirán a gusto consigo mismos, acaso tanto como yo por no haberme dejado engatusar (hablando de gatos y tal...). Son diferentes modos de ver las cosas. Lo que me podría doler, en todo caso, es que gentes a las que quiero y respeto se permitan decir que los demás no actuamos, que esperamos en el sofá a que nos lo den resuelto y no sé cuantas cosas más sobre el purismo o la vaguería. Mi purismo y mi incoherencia tienen sus límites, ambos. 

¿Se os ha ocurrido que igual actuamos por otras vías con o sin alianzas?¿Habéis pensado que hay más formas que ese evento o el sofá para encarar el asunto? ¿Por qué menospreciar a quienes sí podríamos tener cosas que decir aunque no nos sumáramos al desfile del domingo con galgueros, toreros o significados "conspiranoicos"?¿Preferís esos aliados? A mí se me ocurre que un poquito de autocrítica y replanteamiento cara al futuro pueden venir muy bien. Pensad, si os apetece, qué parte del importante mensaje ha trascendido; pensad en qué entidades y personas de relevancia tampoco estuvieron allí y cómo se podría llegar a ellos antes de que sea tarde.

A mi juicio, que por supuesto es personalísimo, no solo no se ha sumado, sino que se ha malogrado una ocasión de desmarcarse de verdad de esa política rancia que todo lo pringa y que no ha perdido su ocasión de contaminar un asunto importante. En los ojos y oídos del ciudadano de a pie, hemos quedado como parte de ese lodazal y a partir de ahora, nos va a ser más difícil explicar lo que nos preocupa y además, a la hora de solucionar esto, nos vamos a encontrar enfrente a oponentes menos receptivos, se lo hemos dado fácil a los de siempre.

Cuando éramos críos solíamos correr lanzándonos unos sobre otros al grito de “¡A la ropa que hay poca!” Hacíamos una montaña y caíamos casi todos riendo, alguno acababa llorando y haciéndose daño, pero era un juego y se le pasaba pronto. Para los asuntos de calado,  me importa más la calidad que las cantidades de ropa. Soy así de exquisita. 


¿A quién sirven cuando dicen que me sirven?

 No. Pablo Hásel no es Teresa de Calcuta, pero es que ni siquiera Teresa de Calcuta lo era. No voy a despistarme escribiendo sobre el lado oscuro de una señora que nunca acabó de entusiasmarme. Quiero más bien analizar  lo que está sucediendo desde que se pidiera ejecutar la sentencia impuesta al rapero.

Los que se pretenden guardianes del buen hacer ciudadano, reiteran que Hásel ha dicho cosas muy feas, muy crueles  a veces y, en todo caso, muy inoportunas para la “marca España”-jatetú- Pues no me sirve para justificar que estos decires sean enjuiciables. No repetiré sus tuits, ni sus creaciones, ni hubiera prestado más de unos segundos en este señor si no fuera precisamente porque se le ha detenido. Una vez dicho esto, me planteo lo sucedido en esta supuesta defensa de su liberación. ¿A quién están beneficiando los disturbios de estas dos noches? No desde luego a la mujer que ha quedado tuerta de por vida y dudo más que mucho que a la libertad de expresión. 

La defensa de derechos, a veces-demasiadas veces-no encuentra caminos, pero deben buscarse, deben intentarse antes de renunciar a todo lo que no sea barbarie y, la verdad, no encuentro que haya sido el caso. Me gustó y me generó esperanza el ver a tantos jóvenes formando un cordón en torno al creador, me conmovió, lo admito. Sentí mucha rabia y mucha vergüenza cuando vi que finalmente lo detenían. ¡Eso sí que hace daño a la dichosa “marca España”. Eso sí que da la razón a quien duda de la perfección de esta democracia que decimos tener. No, no es perfecta una democracia que necesita esbirros para mantenerse. Pero reconocer con dolor que no tenemos lo que queremos, no hace bueno ningún acto de violencia gratuita.

Estoy tan convencida de que éste no es el camino, que llego a pensar en manos que mecen las cunas y voces que arrullan a estos jóvenes y que están más cerca de Mr. Trump que de la defensa de las auténticas libertades cívicas.

 Pensemos por un momento en ese gobierno que evalúa si concede el indulto o si modifica una norma. Si lo hace hoy, parecerá que lo hace a resultas de la violencia ¡Y no faltará quienes nos lo valoren así! En cambio ¡Qué bonito paseo le han regalado a las autoridades madrileñas para aventar el mal rollo de las elecciones catalanas o el tufo que sigue llegando desde las cosicas de Bárcenas y Villarejo...! ¿Qué bien aporta a la causa de la libre expresión este jolgorio insano?

Luego lloraremos y nos preguntaremos cómo pudo pasar, pero para volver a la senda del entendimiento entre ciudadanos y al respeto por la creación y los derechos de los demás, no podemos amparar, ni justificar,  el vandalismo;  ni el de quienes arrancan los adoquines ni tampoco el de quienes se lo llevan al pleno de la Asamblea de Madrid para arrojarlo, siquiera sea en sentido figurado, a las cabezas de sus rivales.

No, todo no vale, todo no está justificado y quienes se ocupan de lo mío, deberían tener muy claro, no porque yo lo diga en este mísero blog, sino porque su altura moral y sus capacidades democráticas les dotaran para ver con más claridad cuál es la senda. De lo contrario-me sumo al sentir de muchos- tendremos que concluir que, en efecto, esta democracia es todavía demasiado precaria, demasiado imperfecta y demasiado frágil y que cualquiera puede usurparla para decir que nos defiende cuando sólo está defendiéndose a sí mismo y a lo suyo. No compro.


¿Nos resultará republicano?

     Cuanto más intentan arreglarlo, peor lo ponen. Ahora la Casa Real  pretende explicar que la llamada del rey era de cortesía y que no tenía intención institucional. El ciudadano Borbón, tan preparado, olvida que NO SE ES REY POR HORAS (A día de hoy, quiero decir, que quizá podría estudiarse a futuro, si se aceptara reformar la Constitución) olvida también que Lesmes en particular y todo el CSPJ que preside por obra y gracia de un bloqueo torticero, están en dura guerra contra el actual gobierno y que, por supuesto, iba a utilizar la llamada para ponerse medallas, más aún si las palabras usadas le eran favorables a su causa...

     O igual no, igual no es olvido, sino elección de bando, cosa que ya demostró en ocasiones anteriores con desfachatez real.

     No me sorprende que alguien que acepta ser rey en pleno siglo XXI tenga tendencias de derechas -Esas que para no existir ya, están tan hiperactivas y coleando como siempre- me sorprende que, para estar tan preparado como nos repitieron, ignore que la Constitución en virtud de la cual ostenta su cargo, le reclama neutralidad. O igual tampoco lo ignora, igual es que le importa tan poco como los ciudadanos a los que tendría que estar sirviendo en todo momento porque más que preparado vaya de sobrado.

      A estas alturas ya no sé si es que se trata de una elaborada táctica para caer por su propio peso, porque resulte que el ciudadano Felipe de Borbón sea republicano y son sus cortesanos quienes no acaban de captar las señales. Va a ser eso.

Así no. En ningún caso.

Mira que parece fácil, oye, pero en un país donde muchos y muchas no distinguen un elogio o una gentileza de un acoso, donde HASTA LOS JUECES NECESITAN que el código les explique cómo diferenciar entre abuso y juego erótico compartido, era de esperar que acabaran pasando cosas como las que hoy ocupan tertulias y portadas.

La cacareada suspensión de vacaciones de la familia Iglesias- Montero es solo la punta de un iceberg que, a diferencia de los naturales, no se derrite con el calentamiento, sino que crece y crece hasta que, si no nos ponemos a ello, nos lleve a todos al fondo como un Titanic donde la orquesta no tocará, porque estará ocupada en aporrearse con los instrumentos.

No hay duda de que en el seno del partido morado hay demasiadas INsensibilidades y que tener de portavoz a alguien como el señor Echenique no contribuye a serenar los ánimos de nadie (Temo que ni siquiera los del señor Gabilondo, que ya es decir) pero no podemos justificar las barbaridades de unos en las salidas extemporáneas de otros si de lo que se trata es de convivir en sociedad. 

A mí me resulta tan sencillo que me parece mentira tener que explicarlo, pero después de leer las pretendidas solidaridades de algunos feligreses morados y de significados miembros del PSOE -tardías éstas y poco afortunadas en demasiados casos para lo que cabría desear de un responsable (¿?) político- me tomo la estúpida molestia de explicar que SÍ HAY DIFERENCIA ENTRE ESCRACHE Y ACOSO PERSISTENTE E  INDISCRIMINADO, pero también, que LO QUE AHORA ESTÁ OCURRIENDO NO HACE BUENO LO ANTERIOR.  Es decir, que el problema de que afecte a menores lo es ahora y lo era hace tiempo, cuando los menores eran hijos de otros padres y otras madres, es más, el problema es también que afecta de forma directa a adultos no implicados como parientes, vecinos, amistades, dueños de bares y tiendas, etc. 

No estoy en contra de los escraches. Es un modo de protesta contra un señor o señora que vive de la política. Va en su sueldo aguantar que el ciudadanito de a pie le ponga la cara colorada y le haga incómodo el tomar ciertas decisiones, que no le salgan gratis. Pero estoy en contra, MUY EN CONTRA, de llamar a cualquier cosa “jarabe democrático”.  Un escrache es un ACTO PUNTUAL, LIMITADO EN EL TIEMPO Y EL ESPACIO, como lo es una manifestación. Si a Pablo iglesias, su pareja o cualquier otro dirigente, le ponemos la cara colorada al acudir al Congreso, si le bucheamos en un mítin o llevamos pancartas reivindicativas a cualquiera de esos actos de lucimiento y gloria que los políticos se auto-ofrecen, nada que objetar. Insisto, va en el sueldo. Pero si acudo a su casa, a la boda de su vecino o al restaurante en que sé que va a almorzar, estaré molestando a personas cuya única culpa fue coincidir con ese político; faltaré a las normas de convivencia consuetudinarias y además perderé buena parte de mi razón. 

Los escraches en domicilios o actividades privadas salen de mi concepto de la libertad de expresión y del ejercicio democrático y son AGRESIONES que van también contra la democracia y la convivencia.

Cosa parecida opino sobre los decires de portavoces y voceras. Hay una evidente diferencia entre un calificativo insultante (que acaso entre en el terreno de la mala educación) y una calumnia (que atribuye hechos inciertos) No es lo mismo llamarme, desnortada o gilipollas que llamarme ladrona o terrorista. Usted puede ser muy deslenguado, pero NO PUEDE ACUSARME DE UN DELITO SIN PROBARLO. Si la señora Alvarez de Toledo llamara a Echenique “perroflauta” usaría un calificativo despectivo, que acaso denotase malos modales. Si lo llama “terrorista” o “narcotraficante” estaría cayendo ella misma en delito de calumnia, salvo que puediera probarlo. Añadamos a ello, que la calificación de los delitos ha evolucionado con el paso de los tiempos. Quienes un día eran considerados agitadores o terroristas, pueden ser hoy vistos como adalides de la libertad; cosas de la evolución social. Veanse si nolos caosos de Desmond Tutu,  Martin Luther King o los abolicionistas... Con ciertas barbaridades hay que medir muy bien, sobre todo si lo hacemos desde la pretensión de defender la verdad democrática

Para concluir, la democracia y la convivencia en este nuestro país necesitan urgentemente que quienes creemos que otra España es necesaria y posible, pongamos pie en pared y exijamos alto, fuerte y sin medias tintas  un cese del “todo vale”, de los “todos son iguales” y que empecemos a practicarlo  antes de que sea tarde. Por la cuenta que nos tiene, por los que fueron, por los que no deberían ser nunca más.


DE ANCIANITOS Y ESAS CUESTIONES

 

Una de las cosas que me ha costado sobrellevar sin exabruptos durante esta crisis, ha sido la hiperveneración y sobredimensión que se da al asunto ancianidad en los medios y las redes. No porque carezca de importancia cuanto ha ocurrido, sino por el enfoque: Los que más lo merecen” “Los que más han hecho por nosotros” “NUESTROS abuelos” y muchas otras expresiones encumbradoras salen por doquier de bocas, plumas y teclados como si mágicamente, ser anciano les hubiera hecho devenir en entidades beatíficas que aleteaban sobre lo cotidiano exhalando perfume de santidad.

Es cosa común desde hace tiempo, pero parece acentuada desde la declaración de esta pandemia, el  que se trate de los ancianos con una suerte de veneración que a menudo es más fingimiento colectivo que implicación real. De pronto todos hemos descubierto que tenemos abuelos valiosísimos, amorosísimos y emeritísimos.¡Ja!

No me voy  referir solo al hecho de que muchas de las personas afectadas por este virus  lo hayan padecido en residencias en las que habían sido aparcados y apartados por sus deudos, porque siendo más que cierto que muchos familiares, amantísimos de los suyo, han padecido el desgarro de asumir que ya no pueden atender a sus ancianos como necesitan, no lo es menos que  otras personas les había faltado tiempo para alejarse de la fealdad o del incordio de los olvidos, los pañales y la carencia de pulso o de equilibrio sin tanto remordimiento como aparentan. De todo ha habido. También conozco algún caso de persona que ha preferido ella misma asilarse en un centro especializado con los ahorros que le pudieran quedar que seguir a merced de sus descendientes...

Los abuelos, como los cincuentones o como los jóvenes, son variopintos. Lo que los aúna es que tuvieron hijos y estos hijos tuvieron a su vez los suyos. Hay además quienes son ancianos por el solo hecho de que nacieron hace mucho tiempo;  ni hijos, ni legados singulares, fueran materiales o intelectuales. En todos estos años, además de seguir vivos han podido ser seres entrañables o criaturas inmundas, sabios o zopencos de talla. No, no es verdad que merecen nuestros honores porque son “la mejor generación” ni porque “han pasado las penurias de una guerra y una posguerra” eso es hacernos trampas, empezar a asumir que el resto, como ya no seremos ni serán los mejores, como no habrán ni habremos pasado por según qué  terribles acontecimientos, YA NO MERECEMOS, se nos pueden negar el respeto, y los cuidados.

Nos escandalizó el triaje cruel de las residencias y nos echamos las manos a la cabeza, creo que con razón. ¿Hubiera sido más oportuno decidir que los menores de treinta, que en su mayoría podían ser “ninis” o  al menos no tener cargas familiares, eran los sobrantes? ¿O acaso señalar a los de mediana edad que total ya han vivido lo suyo y ni van a alcanzar jubilación? ¿De qué estamos hablando?

Los ancianos, TODOS, los que fueron buenos, los malditos bastardos, los mediocres –que serán mayoría, como sucede en cada generación- los valientes y los cobardes, los que ganaron guerras y quienes siempre las pierden, TODOS, merecen el respeto, la dignidad y la protección que toda sociedad honesta y solidaria debe A TODOS LOS SUYOS, porque esa es la esencia y el sentido de vivir en sociedad, el resguardo y el amparo que el grupo proporciona a cada uno de sus individuos. No nos hagamos trampas, no dejemos que nos las hagan. NO IMPORTA  cuánto de bueno hizo un anciano por mí, importa cuánto de bueno puede hacer esta sociedad que nos hemos dado él, tú y yo por todos y cada uno de los suyos, desde el principio hasta el final.

No tiene que dolerme más una muerte que otra, no tiene porqué ser menos grave un descuido que otro. El niño porque empieza su camino, el anciano porque lo concluye y los demás porque estamos en ello. Nos necesitamos para que el puzzle esté completo. Por los recuerdos, por los olvidos, por las preguntas, por las dudas, por las esperanzas. No debemos permitirnos clasificar ni permitir que  nos clasifiquen en la dignidad ni en el amparo, no debemos permitir que nos abran fisuras por las que colar sus zumos miserables. Quienes detentan el poder- uso el verbo con plena intención- de vez en cuando nos necesitan menos juntos, menos colectivo, más individuos amontonados, para que sea más fácil que hagan sus cosas a su modo e interés. Nos inducen la percepción de las diferencias. Son las pieles, el género, la patria, la edad o el acento, Remarcan lo trascendente de esa diferencia para bien y para mal nos ordenan, nos convencen de sus clasificaciones y nos tienen catalogados y empaquetados para sus asuntos que, pocas veces son los nuestros.



Trampas lingüísticas y de las otras

     Una, a pesar de los años, no acaba de acostumbrarse a las denominaciones periodísticas, la verdad. Se pasan de los epítetos alarmantes a las suavidades contemporizadoras más inesperadas. Estos días, por ejemplo, a raíz del asunto de los fondos europeos y tal, nos mencionan a “Países frugales” y una se pierde. Frugal es mi vecina Maripili, cuando en la fiestorra vecinal, coge un espárrago para cenar, pero si teniendo buffet libre decide quitarle de la mano el espárrago a mi hijo de cuatro años en lugar de acudir hasta la bandeja a por él y además manda al crío para que le traiga una chuletita, no diríamos precisamente que qué frugal es Maripili que solo se ha comido la chuleta y un espárrago, sino que pasa a ser una víbora malnacida como poco. Pues aquí, señores periodistas, estamos en lo mismo. ¡Qué coño frugales! ¡Qué fácil la mesura aplicada a los demás desde la cuasi extorsión! Seamos serios.

     ¿Cómo no van a ser ricos los paises ricos? La táctica es impecable: Pongo a circular algo de dinero para que tengas con qué gastar en mis empresas y por ello va regresándome de modo directo, pero ADEMÁS, te hago devolver con intereses lo “prestado” de modo que vuelve a mí dos veces y con recargo, te pongo condiciones de austeridad en la gestión que hacen incómodo el día a día de tus ciudadanos hasta el punto de que tus ricos se vienen con sus dineros a mis bancos, donde les ofrezco condiciones de paraiso fiscal y sigo apretando clavijas día sí y día también. Desconfío de tu gestión, pero exijo que confíes en mí y me permitas ir y venir a mí y a lo mío por tus fronteras. Por cierto que, el dinero que circulo es dinero al que has contribuído como socio- en el caso de España como contribuyente neto- O sea soy frugal por vía interpuesta. ¿Qué tal llamarlos al menos países usureros cuando no directamente corsarios?

     Parece que negociemos con ellos con orejas gachas, como si no nos necesitaran, como si todo el peso de Europa cayera sobre sus hombros y los demás suplicáramos la merced de pertenecer a la UE, pero su pujanza y sus bienestares dependen de nosotros tanto como nosotros de ellos. ¿Dónde van a vender sus tulipanes, sus mantequillas, sus chocolates? ¿Dónde van a rustir sus culos y escotes en condiciones europeas? ¡Pues claro! En los paises del sur, en los gastones irredentos.

   Y después es cuando, dándole vueltas a la cabeza, ésta que no entiende nada, empieza a recordar que son fondos buitre HO-LAN-DE-SES quienes se tienen comprado el hospital Infanta Leonor en Madrid y andan con otras adquisiciones sanitarias de calado, recuerda también quienes en nuestro país andan y anduvieron propiciando que la sanidad española fuera cambiando de lo público a lo privado, que lo fueran haciendo otros servicios (Paradigmático el asunto de las residencias, sin alejarnos mucho)...Y empieza a entender que, una vez más, muchos europarlamentarios hispanos de banderita en máscara y muñeca estén más encantados poniéndose de parte de los paises filibusteros que del suyo propio. Es normal, para ellos la patria auténtica es la de su dinero, lo otro es decorado resultón y en ese equipo, no nos engañemos, juegan también demasiados jerifaltes de los grupos mediáticos ¿Cómo iban a permitirse llamar sinvergüenzas a sus propios compañeros de andanzas? ¡No hombre, no! Son austeros,con lo de todos, para que pase a ser lo suyo y les paguemos por ello, pero sonando bien. La temporada de rebajas ya ha empezado.


EXTRACTIVOS, EXTRAYENTES



Sólo había una tarea, estar a la altura.

Hacer caso a quienes saben apenas un poco más que el resto parecía un proyecto fácilmente asumible. Que la salud de todos fuera el asunto principal, casi el único asunto, podía parecer a los ingenuos algo de cajón, pero se trataba de eso, de ingenuidad. En menos de dos meses- se cumplen ahora- empezó a salir por determinadas grietas el fluido mal contenido  del egoísmo individual. Era de esperar. Suponer que en esta sociedad elaborada a golpe y parche íbamos a aguantar algo más que esto era creer en hadas y el españolito es más de otros entes fantásticos. Los cuentos de hadas son todos importados.

En la primera semana, mientras era todo novedad, nos llenábamos la boca de bien común y cánticos, compartíamos propuestas por las redes y nos sentíamos estupendos. Era fácil, unas vacaciones temáticas sobrevenidas, como un juego de rol o un reto. Solo quienes tenían el monstruo en casa- que no siempre era el coronavirus- percibían con terror la posibilidad de que este asunto fuera a extenderse mucho tiempo.

Sí, mientras la cosa iba de dejar que otros hagan, fue posible. Aplaudíamos a quienes tenían que jugársela ahí fuera y organizábamos los armarios. Hemos tenido hasta la ocasión de ser solidarios y creativos, cada cual a su manera, cobrando protagonismo con ocurrencias para “ayudar en redes”...

Como si fuéramos niños-Y a fe que con frecuencia lo parecemos- Nos proponían eso de “Frenar la curva” y nos suministraban cada día dibujitos. La mayoría no entendía nada, como no entienden de virología, de epidemiología o de macroeconomía, pero era estupendo para los atrevidos de codo en barra- Esos que ahora llaman “cuñados” con evidente toque machista, como si no hubiéramos cuñadas la mar de ocurrentes y peligrosas- Cualquiera había encontrado un enlace que proporcionaba la clave del asunto.

Para unos días está bien. Tiempo sabático que todos hemos añorado en nuestro hiperestructurado día a día de primermundistas. Hasta podíamos reirnos del “cuñadismo” de otros y compartir “memes” Pero esto no es un simulacro, así que- igual que cuando pasa Nochevieja empieza a entrarnos la prisa porque los niños vuelvan al cole y nos sobran las ofertas de turrón y polvorones- empezamos a cansarnos de coser mascarillas, de pintar arcoiris y seguir tutoriales de macramé o de yoga. Tuvimos que empezar a asumir que si no leíamos no era solo por falta de tiempo y que nos podían más probar las recetas de rosquillas que conseguir un culo como Beyoncé . Y el dichoso gobierno, que sigue sin devolvernos las llaves del Escaperoom.

Empiezan los problemas. Como dicen las abuelas, bien está lo que bien acaba. Pero resulta que esto no ha acabado, que no estábamos en un juego, que aún no sabemos cómo va a acabar y que los sanitarios están agotados, que el fantástico mercado que nos hemos ido dando es capaz también de especular con  EPIs, con respiradores y hasta con vidas, las nuestras.

Ha empezado el siguiente nivel y nos lo han estampado en la cara los de siempre.
Curiosamente, salta la chispa en un barrio de Madrid, no en cualquiera, en el de Salamanca (el más rico del país junto con La Moraleja, también en Madrid  y Vallvidrera en Cataluña). No los llaméis Cayetanos, ni Borjaliebers, o mejor dicho, no los toméis a broma.  Ellos ya no quieren jugar y van a volver a imponer las reglas a poquito que nos dejemos.  Quieren “libertad”, dicen. Ellos, los que pueden teletrabajar y querían colocarnos la excelencia de tal cosa-o más aún, encomendar a otros que teletrabajen para ellos- Ellos, los que pueden comprar on line con tarjeta y que tenían quien les hiciera la compra, les planchara los polos o cuidara de sus hijos cuando se ponían pesaditos, los que un día pueden pedirse a domicilio menús de cinco tenedores y otros días fingen comer bocadillos de calamares por casticismo -que no por necesidad- no tienen bastante con su emprendimiento digital y se aburren en casa. Quieren poder abrir ¿No se estarán aburriendo de sí mismos? ¿No será que les asusta valer lo mismo que los pringadillos de San Cristóbal, de Villaverde y de Carabanchel?...

Sé que hay otros ciudadanos indignados en todo el territorio y que alguno ha podido ver, desde la distancia, con cierta afinidad lo de estos días en Madrid. El gobierno no está siendo un dechado de aciertos y claridad en su gestión, eso lo vivimos todos.

Intentemos ser un poco serios. A los que llevamos dos meses sin ingresar un euro, no asusta lo que viene (No es futurología, está ya aquí, a nosotros nos llega sí o sí) pero es muy sintomático que estas personas no hayan salido a reclamar respiradores, no han corrido a las ONG´s de los barrios para repartir con sus cacerolas comidas  para quienes no pueden tirar de ahorros. Ni siquiera están estableciendo redes de apoyo a emprendedores de entre los suyos que están de verdad pasándolo mal. No hay propuestas alternativas, quieren seguir a lo suyo. No hablaron jamás de dictadura ni ante la “Ley mordaza” ni mucho menos aún ante las anteriores. Empiezan a salir, haciendo burla de “la paguita”, cuando el gobierno empieza a hablar de un ingreso mínimo vital que ya proponen muchos otros dirigentes mundiales-nada sospechosos de “bolivarismo”-o de impuestos de solidaridad (claramente definidos como TEMPORALES) para los patrimonios superiores al MILLÓN DE EUROS. No es solidaridad, ni libertad para todos lo que están reclamando, es SU libertad para seguir haciendo y no es ni su solidaridad, es poder continuar con sus limosnas cuando necesiten sentirse bien o hacerse selfies. Y es, sobre todo IMPUNIDAD para seguir con sus cosas como lo han hecho siempre.

Son un COLECTIVO EXTRACTIVO, que lleva generaciones sacando del medio las materias primas, de sus congéneres el sudor, la sangre y hasta las ideas. No son quienes construyen ni quienes crean, que no nos engañen. Recogen lo generado por otros o por la propia naturaleza y lo acaparan para sí. Son un colectivo que todo lo ha conseguido con dinero desde hace mucho, pensando siempre que pagaban demasiado y que  no se ha tomado entre tanto el tiempo de interesarse sobre lo que no pueden comprar. No han entendido aún que una parte de esa impunidad que reclaman no podría dársela ni siquiera otro posible gobierno, de los suyos, porque hay un virus pasando al cobro la factura sin mirar qué franjitas de qué colores llevas en la muñeca.

Se habían creído que hasta su salud podía pagarse y la convirtieron en un negocio más. Cuando el negocio les falla, cuando no llega, desde el estupor y el susto, empiezan a culpar a otros, pero, incapaces de aprender, en cuanto parece que escampa, quieren volver a las andadas, esas que no requerían más esfuerzo que tomarlo todo otra vez en su mano.

Están indignados, pero no por ti, no por nosotros. No nos confundamos, están indignados porque en estas condiciones de semiclausura no se sienten privilegiados, aunque continúan siéndolo y se retratan con frases tan definitorias como “No voy a resolver los asuntos de la Comunidad en la mesa donde me tomo la cena”. ¿No es obsceno cuando hay niños haciendo los deberes en una esquina de la mesa de la cocina con una tablet prestada o incluso sin tablet? Pero no, niña Isabel- solo un ejemplo-  no se da ni cuenta. Usa el mismo tono chulesco y convencido que ha usado toda la vida. Se viste de negro, se planta la bandera con el crespón de fondo de pantalla y la mascarilla al cuello y se indigna ¡Faltaría más! Porque ya está bien de no poder acudir a las terrazas de Castellana o al golf al club de campo. Y con ella se indignan los Pocholos, las Nenés y una parte de Gorkas y Borjitas y Aranchas (Con C y H, por supuesto, que todo lo euskera les da un poquito de repelús congénito, pero que como nombres que dan estatus les suenan tan bien).

En España hay otros empresarios, otros ricos, otros conservadores, los que distan de mí, de nosotros, desde la reflexión y la cordura. Esos, precisamente esos, los que servirán también para levantarnos cuando todo vaya pasando, aunque nos separe una distancia que no tiene connotaciones sanitarias,  no se van a golpear las cacerolas haciendo ruido, como las vacas mueven los cencerros cuando se las achucha con la vara. Cuidado, no nos vayamos a confundir, que estos otros no son vacas, son vampiros y ya tienen mucha sed.










SABERES E IGNORANCIAS

Desde que comenzó todo este asunto de la pandemia  CoVid19, asisto -a ratos con perplejidad, otros francamente divertida y muy a menudo con auténtica indignación- al recital de insensateces, pretendidamente informadas, de muchos que en radio, televisión y periódicos se permiten opinar sobre el asunto.
De pronto todos han devenido en expertos epidemiólogos, microbiólogos, neumólogos y cuantos logos queramos adjudicarles. Nunca serán suficientes los títulos para cubrir el amplio espectro de los saberes que se autoatribuyen con desparpajo mediante el uso y abuso de su opinión, sin más. Juegan a la confusión y enuncian cuanto les pasa por la cabeza sin diferenciar entre aquello que han aprendido y aquello que sencillamente se les ocurre a sus mentes preclaras. Día tras día, van sirviendo este sopicaldo tóxico en las mentes de los ciudadanos desprevenidos, propagando males que acaso en lo físico parezcan  más llevaderos que el SARS-CoV2 pero que en lo mental son muy difíciles de combatir si no prevenimos y lo tomamos muy en serio.

Puede que algunos de los que me conocen les sorprendera que diga esto, pero creo que uno de los mayores errores ha sido contarnos muchas cosas para las que la mayoría no estamos preparados, ignorar que los medios, que hubieran estado llamados a transmitirlo y acaso cooperar, estaban tan sesgados contra una parte de este gobierno que no iban a ocuparse sino en buscar el error o incluso en crearlo.

A base de contravenir todo principio ético y científico,  han conseguido instaurar la duda y la desconfianza incluso en cosas que nunca habían sido de otro modo y que no pueden serlo en el futuro.
Así, por ejemplo, es muy comprensible que sintamos inquietud ante algo que desconocemos, lo que es menos comprensible es que se pida certeza absoluta a quien está investigando ese algo que también él desconocía hasta ahora. El método científico consiste, entre otras cosas en dudar y plantearse preguntas, en elaborar hipótesis y trabajar para intentar confirmarlas. Sé que está costando vidas, algunas trágicamente cercanas, todas valiosas y necesarias y sé todo lo que eso espanta, pero si lo que ustedes desean son certezas absolutas, están pidiendo un gurú o un profeta, no un científico. Yo, desde luego, no quiero semejante cosa para conducir el asunto que nos ocupa.

Se exige transparencia, pero cuando por mor de dicha transparencia se admite duda o se muestra el error, se escarnece al actor sin ofrecer alternativa (acaso porque no la puede haber o simplemente porque también se desconoce) Si los técnicos estuvieran en posesión de todas las certezas, no estaríamos como estamos. ¿De verdad no piensan que todos nuestros gestores estarían locos por colgarse el medallón de la solución mágica? ¿De verdad no imaginan cuánto valdría en nuestro mercantilizado sistema esa panacea? ¡Pero si se pagan a precio de oro hasta los placebos!

No pretendo que el tío Paco, que apenas fue a la escuela y necesita que el nieto le lea las cartas, que bastante tiene con haber aprendido lo de Covid, tenga una iluminación repentina que le permita saber lo que no sabemos los demás, me conformo con que cuando se le da una noticia sea tal y que cuando nada nuevo se sabe, se limiten a callar y esperar entreteniéndonos con algo más liviano. Me conformo con que el sujeto que nunca despuntó ni como cantante, ni como actor  ni como torero o como representante de famosos, tenga la humildad de callarse la boca y que los pretendidos periodistas no se pongan a pontificar sobre microbiología o estadística cuando eligieron "irse por letras", más por ser incapaces de aprobar las ciencias que por vocación (Son precisamente los vocacionales-que también los hay- los que no suelen meterse en estos charcos)

Es inquietante la alegría con la que hablan de test (que no falte el anglicismo) y de su rapidez, cómo confunden fiabilidad con avería o rapidez con eficacia de cura para arrimar el ascua a sus respectivas sardinas al punto de dejarnos completamente ojipláticos a quienes sí tuvimos que emplear años y trabajo en ese aprendizaje

Yo no soy microbióloga, la microbiología era solo una asignatura de las muchas, tampoco soy médico, así que explicaré tan solo lo que sí sé, lo que sí tuve que estudiar. Para empezar, una prueba o test, como les gusta a todos llamarlo, es un sistema para comprobar un hecho a partir del que trabajar. Una prueba no cura, ni siquiera trata el mal, tan solo le proporciona datos al especialista. Y hay diferentes tipos.
Las pruebas llamadas PCR (por las iniciales en inglés del proceso que siguen-Polymerase Chain Reaction) necesitan material ACTIVO, es decir fluidos o tejido vivo y con posibilidad de acarrear virus aún viable (capaz de seguir infectando) por ello las muestras debe tomarlas personal cualificado, con protección para el riesgo biológico y con medios para su custodia y transporte, pero además, por esa misma razón, no va a servir cualquier laboratorio, debe disponerse de condiciones que eviten tanto la dispersión de ese material de riesgo como la contaminación de la propia muestra, que pueda desvirtuar los resultados.
Lógicamente, estas pruebas son costosas y lentas (la reacción lleva su tiempo, no es inmediata)Si un PCR resulta positivo es porque el virus está dentro del paciente, pero nunca hay 100% de fiabilidad, se puede producir algún error. Nada humano es infalible. Como además no es posible ponernos a cada uno un laboratorio de tales características a pie de cama, se idean métodos aproximativos un poco menos sofisticados para ir dando pasos, son los llamados test de anticuerpos (que van a medir de modo aproximado si nuestro organismo está o ha estado reaccionando para defenderse del virus) Estas pruebas son bastante más rápidas, pero mucho menos fiables y requieren matices que quedan a la interpretación del analista (O sea, eso de las certezas que se piden ustedes ya tal) Según esté el sistema inmune del analizado, según la cantidad de patógeno al que se ha expuesto, según el tiempo transcurrido desde la exposición e incluso a veces, según el reactivo y el modo de tomar la muestra... De ahí viene lo de los test con fiabilidad X o con fiabilidad Y. Si alguien tiene muchos anticuerpos, vamos a saber con certeza que ha estado en contacto con el virus, que no es lo mismo que decir que va a desarrollar la enfermedad, pero nos permite una cierta prevención.Y luego están los llamados serológicos que van un paso más allá y nos cuentan si, una vez en contacto con el virus, el sujeto ha desarrollado inmunidad, lo cual está muy bonito en la teoría, por comparación con todo lo que se sabe de virología, pero como este virus es NUE-VO, pues ¡Oh sorpresa! hay que dudar otra vez. Resulta que no sabemos para cuanto dura dicha inmunización ¿Sirve para toda la vida? ¿Para meses? Por ahora estamos como Sócrates, sabiendo que ignoramos

Así las cosas, como ya vamos teniendo detalle de otros síntomas comunes a muchos de los enfermos y para intentar atajar -porque el dichoso mercado, amigo, no se para en nimiedades y se la trae muy, pero que muy al pairo, jugar con vidas  humanas o animales y anda a navajazos por sacar tajada de cada reactivo, de cada prueba y de cada medida de protección- se toman decisiones en paralelo como dar de baja a quienes parecen enfermos, dar por contagiados a quienes presentan neumonías bilaterales, etc.

Con el mismo entusiasmo, los centenares de epidemiólogos y neumólogos sobrevenidos de estos últimos meses se sorprenden de los cambios de criterio de autoridades y científicos. Pasaré por alto cuantos de ellos mismos han dado volantazos que dejarían temblando a Carlos Sainz y volveré a explicarlo: Con lo que sé hoy elijo este camino, si aprendo algo nuevo, procuro mejorar la elección. Tan sencillo y tan difícil como eso. Así se sugieren ahora mascarillas o se duda de los periodos de contagio. Estamos todos, insisto, ante algo nuevo y estamos asistiendo en vivo y en directo a lo que ya ocurrió con otros virus y otras enfermedades. La diferencia, la espantosa diferencia,  es que hoy nos van contando cada mínimo paso y convirtiéndolo en espectáculo barato unos personajes que ni en sus mejores sueños hubieran soñado alcanzar tanta audiencia. Juegan a conductores del show sin importarles no estar capacitados ni  para leer la narración que otros les escribieran.

Que aparte de todo esto hay decisiones políticas, aprovechamientos de curso del Pisuerga y afluentes, no hay duda, eso es además, pero no es el momento de pensar en ello. Yo también habría hecho muchas cosas de otro modo, pero me lo reservo en este momento y tan solo sugiero un ejercicio de reflexión: ¿Cuántas veces en condición de "cabezas de familia" o equivalente se han equivocado con una oferta en el súper, presionando a su pareja en exceso o embarcándose en una obra que no valía tanto la pena?¿Cuantas veces hicieron mal un presupuesto de vacaciones o tuvieron que cambiar un pijama que parecía ideal para el pequeño?¿Cuántos días han sentido que no dan abasto? Las cosas casi siempre se resuelven cambiándolo o pidiendo perdón, pero no les evita la disputa y el mal rollo. Piensen ahora en que todas esas decisiones tengan que afectar a miles de familias al tiempo y que las vidas no se cambian guardando el ticket ¿Les sería fácil descansar por la noche? Imaginen que, como piden algunos, hubieran soltado los mandos, hubieran salido corriendo y hubieran dejado a todo este surtido de lumbreras que lo gestionasen ellos.

A todos los que lloran una pérdida, a cuantos padecen hoy la enfermedad, a cuantos la sufrirán , les ruego me disculpen el sarcasmo final y les abrazo con toda mi solidaridad. Es probable que incluso yo misma llegue a pasar por ello.
Nos queda mucha singladura, procuremos no vendarle los ojos al timonel y a quienes estan teniendo que hacerle los mapas sobre la marcha. Cuando lleguemos a puerto no vamos a ser más nada, seremos menos y será momento de rendir cuentas, pero al menos yo, voy a pedirselas también a muchos que están incluso tratando de esconder la brújula y a todos los que anduvieron agujereando el casco antes de empezar el viaje.




A media asta

No estoy segura de que sea lo que querrían ellos. No imagino a mis padres, a mis tíos, a mis vecinos, complacidos por un luto permanente de los suyos. Esto me recuerda más bien a aquel tiempo en que los lutos eran perennes, en que se encadenaban uno tras otro y sumían a la familia, y en especial a las mujeres de las familias, en una oscuridad vital continuada.

Creo, y así me lo transmitieron muchos de ellos, que mis mayores no luchaban para ponernos de negro la existencia, sino para que el color entrase a raudales por puertas y ventanas en cuanto fuera posible abrirlas. El color es variedad, matiz, evolución y cambio. El negro es egoísta, todo lo absorbe sin compartirlo. La ostentación del dolor es vanidosa. Nada tiene de bondadoso exhibir imponiendo a los otros ese duelo. La pena honesta es discreta y no busca ser contagiada, sino curada. Empeñémonos en curarla.

Pienso que este terrible episodio tendrá muchas más víctimas que los difuntos que recontarán las estadísticas y que precisamente por respeto a ellos y por recuerdo de quienes se marchen definitivamente, deberíamos hurtarle al enemigo esa victoria. Por los niños, por los abuelos que quedarán, por nosotros mismos, no deberíamos vivir en luto continuado desde hoy mismo y ni aún a partir de que se declare frenada la pandemia. Sí comparto la idea del recuerdo, de la memoria constructiva y reparadora.

Un homenaje acaso cuando la tormenta haya pasado, homenaje a cuantos de un modo u otro, con mejor o peor fortuna, han tratado de oponerse a ella. Puede ser, quizá como una forma de catarsis para volver a nuestras cosas de antes... O para no volver, que igual era mejor manera de honrar a esos caídos que envolvernos en lutos impostados, en crespones de toda textura. Mejor usamos todos estos lienzos para hacer sábanas, batas y mascarillas para que cuanto antes todo esto sea una cruel lección.

No me falta dolor, incluso quienes me conocen podrán dar fe de cuan a menudo visto de negro, pero en esta circunstancia más que nunca, creo que proponer banderas a media asta y lutos generalizados, sin fecha final conocida, me parece no solo mala y deprimente idea -que en poco ayuda- peor que un brindis al sol, me parece un uso torticero –uno más- de víctimas que no nos pertenecen. Ahora toca ser fuertes, constructivos y luminosos.

No me sumo a las medias astas, me sumo a las astas completas, a las  libres, las que trotan sobre testas felices por los campos que empiezan a cubrirse de cardos y amapolas, me sumo al canto de los pájaros, al croar de las ranas y al estrépito de los niños que juegan en el pasillo con convicción de que jugarán también fuera con toda la gama de colores que la vida ofrece.

Fuera de la burbuja

Me gustaría creerme, como tantos creen, que este episodio nos hará más sabios, más buenos, más empáticos y más todo. Me gustaría creerme todo eso mientras ando contando por enésima vez lo que tenemos y repartiendo y reconsiderando a ver si logramos estirarlo un poco más, mientras escucho al otro lado de la valla del patio a un grupo de niñatos que ríen, vocean y hacen alarde de su incumplimiento. Me gustaría creerme que son solo ellos y que, sencillamente, me han tocado más cerca... Pero no puedo.

Igual me fabricaron demasiado escéptica o yo misma me hice demasiado pobre para ahorrar a fin de mes lo no gastado, para tener Netflix y HBO y todas las plataformas donde, parece ser, se encuentran millares de opciones de divertimento quienes pueden, para no tener que apagar la plancha si enciendo la lavadora o para no tener que cortar el router si quiero llamar por teléfono a la familia y para no elegir entre calentar agua para ducharnos o calentar la comida otros cuantos días, porque no sé cuánto durará el butano ni si el repartidor que trabaja a destajo y casi sin protección seguirá activo dentro de unos días. Me ayudaría bastante no tener que explicar que, si no pagamos con plástico es porque ni siquiera tenemos una tarjeta y una cuenta de la que tirar y no porque nos motive mucho obligar a las pobres cajeras a darnos el cambio en metálico. Me encantaría, de verdad, no tener que pensar en tantas otras cosas... Pero vamos, que seguro que se trata sencillamente de que no me he esforzado lo bastante, de que no cerré los ojos y apreté los puños con ganas y  no lo quiero con suficiente fuerza como para lograrlo y que el resto de la población está mejor, porque ellos sí que han sabido desearlo.

Debe ser por este mal origen por lo que me es difícil entender algunas peticiones que leo en estos días. ¿Qué es lo imprescindible? ¿Aquello sin lo que no podrías aguantar esta racha? ¿O te planteas bien en serio y con detalle lo que necesitan los otros, LOS DEMÁS? ¿Es empatía lo que te anima a proponer que se abra toda la semana excepto los domingos? ¿Y por qué no los martes o los viernes si la idea es liberarles una jornada a los empleados obligados a trabajar en un tiempo sin días? ¿O por qué no combinar para asegurar al tiempo su libranza y los suministros? Entiendo que ni yo ni los autores de esas cadenas tienen en su mano todos los elementos para decidir al respecto, por eso no las secundo. Como ocurrencias bienintencionadas las tomo, aunque a ratos temo que  para bastantes no son ni  eso, y que solo se trata de conseguir los dichosos “likes” ¿Y qué decir sobre la inflación de supuestas actualizaciones de datos de todo cariz?..
Pues eso, que el confinamiento y las carencias agravan el escepticismo y no es por cuestión de macroeconomía,  que nunca nos ha tenido en cuenta y no va a hacerlo ahora, se adorne como se adorne.

Me gustaría, en serio, creer que saldremos de esta más altos y más rubios y más guapos todos, pero la verdad es que por ahora solo tengo la certeza de que muchos tampoco saldremos esta vez, aunque el agente directo no sea el coronavirus y que los demás seguirán a la suya, tropezando en sus piedras hasta el siguiente batacazo.

Coronas y virus

Ayer, sobre la marcha, me resulto simplemente innecesario. Hoy, con el reposo nocturno, me resulta aún peor, DESVERGONZADO Y FALTO DE ESCRÚPULOS. 


Salir a hacerte la foto del paternalismo decimonónico, golpearnos condescendientemente la espalda y probar a lavarte las manos A NUESTRA COSTA una vez más -y no por higiene o salud colectiva, sino porque ni todo el papel higiénico que acaparan tus compatriotas te alcanza para limpiarte la que debería venírsete encima- es la confirmación de tu desfachatez de tu falta de empatia, de tu desconexión interesada con tu país.


Por suerte, ciudadano Borbón, estamos tan ocupados en sobrevivir a esta pandemia, que pasará tiempo antes de que debas enfrentarte a estos errores, pero no por tu mérito, tenlo bien claro. ¡Y que lo tengan quienes te acompañaron ayer en el vergonzoso intento de salvar los muebles haciendo que hacías!


No, Felipe, no estabas tan preparado como nos contaron, quizá porque nadie puede preparar a otro para la empatía, porque la sensibilidad innata se tiene o se carece de ella y es a partir de ese don natural desde el que después se trabajan las habilidades sociales. Ni eres Churchill ni necesitamos que lo seas. Vivimos en otro siglo y hemos pasado demasiadas cosas para que nos sirva un discurso vacuo, impostado y sin alma al que solo le faltó un arbolito navideño y tres guirnaldas para hacernos creer que detrás vendrían los langostinos, la sopa de albóndigas de la abuela Juana y los turrones.


 Debiste dejarte la mascarilla puesta para no ofender la inteligencia de tus maltrchos conciudadanos. Mejor confínate del todo y cuando el virus pase, volveremos a hablar.

Davos, Greta y lo demás

Me da qué pensar que en el foro de Davos den preeminencia al asunto medioambiental y a los menús veganos ...¿Que pretenderán vendernos ahora? Sí, lo admito, mis profundas preocupaciones por el entorno y por la naturaleza no consiguen sentirse amparadas por estos eventos, menos aún cuando llegan a pocas semanas de una llamada "Cumbre mundial del clima" que terminó como había empezado, esto es, con muchas fotos de Greta Thunberg y poco o ningún resultado de calado. Hay abundantes muestras de lo poco consistente de estas propuestas. A poco que uno se interese y comience a profundizar en ellas, se encuentra contradicciones demasiado significativas como para no desconfiar. Y en el asunto de la ecología, si ya estaba difícil, hoy se ha hibridado - ¡Ay los híbridos!- con el mercantilismo más brutal.
Sin ir más lejos, este mismo sábado he encontrado cepillos de dientes "ecológicos" y "sostenibles" (por supuesto, de marca consolidada que no menciono para no publicitar, pero que podéis encontrar en varias cadenas comerciales). ¿Cuál es el truco? Llevan un embalaje menos níveo de lo tradicional, una coqueta parrafada en la etiqueta sobre la importancia de cuidar el planeta y su mango de bambú (temo haber hablado del bambú no hace demasiado). Pero, claro,la que escribe, que es de examinar detenidamente, como en la etiqueta también se detallan los componentes, encuentra que el envoltorio interior es... ¡DE PLÁSTICO! Así que ¿De qué estábamos hablando? Pocos días antes me había fascinado también una tal Carmen Lomana -que parece ser una de esas VIP de televisión- y que se presentaba ante sus seguidores con un abrigo de "piel natural auténtica porque los sintéticos contaminan muchísimo y es que ella es ecologista (sic)".Chimpún.
Tal parece que este asunto de la conciencia ecológica se nos empiece a ir de las manos y los de siempre, hayan encontrado un nicho de mercado estupendísimo. Si no nos paramos cinco minutos a pensar,pese a que saldrá caro pararse porque no parece haber tiempo, nos podemos encontrar con que sean ellos, precisamente ellos, quienes lleven la voz cantante y, por consiguiente, saquen tajada más que jugosa de nuestras ganas irreflexivas de hacerlo bien.
Y es que está todo inventado. El sistema que dicen que nos dimos (Yo no acabo de verlo claro) lleva siglos consiguiendo que consumamos y sabe ya como lograr que acudamos a otro objetivo que hábilmente nos proporcionarán los mismos que antes, después de habernos inducido a él . Van a lo suyo y pueden hacerlo, insisto, llevan siglos haciéndolo. Un ciudadano que se interesa por su entorno y por el futuro de éste, acaso no deba limitarse a surtirse de lo que los proveedores le propongan. Claramente no tengo invitación al foro que, por cierto, se cuidan de llamar de Davos- ciudad suiza- mucho más a menudo de lo que nos recuerdan que es el "Foro Económico Mundial", pero puedo prever que quienes a él acuden no van a planear perder ni un solo euro. Y vale que sí, que se proponen y nos cuentan, plantar miles de árboles como si no fueran ellos mismos quienes han arrasado con los que nos faltan, como si además de plantar y hacerse la foto no fuera imprescindible cuidar de ellos cada día, como si solo de árboles-los que ellos decidan plantar-fuera a nutrirse nuestra pretendida supervivencia. A Davos ha acudido nuestro flamante Presidente de Gobierno para que todos se queden tranquilos. Lleva a las vicepresidentas económica (Of course!) y a la de Transición Ecológica-Esa alabada vicepresidenta que un cercano llama "la ministra Castor" (Fue ella la responsable de la aprobación de dichos depósitos de gas en el Mediterráneo que provocaron centenares de temblores de tierra y que ahora todos debemos pagarle a Florentino Pérez y colegas. Todo muy sostenible, ya veis) La propia historia de la señora ministra me devuelve al comienzo, no es oro todo lo que reluce. Tenemos un modelo económico y social que es incompatible con una real protección de nuestro entorno. Nuestra relación con él está viciada desde hace siglos y no lo van a remediar unas botas de senderismo y unos canapés de tofu convenientemente presentados en bandejas reciclables. Las cosas están tan mal que es imposible desandar todo lo andado, aunque si pueden darse algunos pasos hacia atrás o a los lados para reducir daños. Tampoco sería mala cosa que empezáramos a mirar el mundo con una visión más panorámica, que no es lo mismo que la globalización que también nos vendieron. Por mi parte, asumo que ésto no tiene remedio, como no lo tiene la muerte, pero al igual que esa certeza no me impide vivir y saborear lo que me voy encontrando en el camino hasta ella, tampoco la certeza de nuestra caducidad como especie, del fin de esta partida, no me impide jugarla procurando que sea interesante y adecuada a mis principios: Hacer solo el daño imprescindible para que no nos eliminemos antes de tiempo.
Por cierto, sigo usando cepillos de plástico a fecha de hoy, si alguien puede proponerme algo mejor, aquí lo espero.

A flote, poco más

Personalmente, y digo personalmente, encuentro bastante antiestética la decisión de Pdr de porponer a Dolores Delgado como Fiscal General del Estado habiendo tantos posibles fiscales. Bonito no es. Dicho lo cual me planteo: Si el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal establece que el Fiscal General del Estado será nombrado por el Gobierno ¿A qué viene el rasgarse hoy las vestiduras cuando NADA se ha hecho para modificar dicha ley reguladora de la fiscalía mientras otros eran los llamados a nombrar? ¿No será que se teme que otros deshagan lo que con nombramientos igualmente interesados hicieron los anteriores? Si tan malo es ¿Por qué no se han instado las oportunas modificaciones?
Yo, que casi nada sé de Derecho, creía entender que abogados y fiscales son PARTES, no árbitros, que tal misión corresponde al JUEZ a quien, sin tanta alharaca, se ha permitido muy a menudo tener carnet (véase sin más como hoy mismo se ha nombrado Secretario de Justicia e Interior del Pp al juez Enrique López, que también estaba ya en el gobierno de la Comunidad de Madrid y a quien en su día colocara Aznar en el Consejo General del Poder Judicial y que ahí ha seguido para JUZGAR tantos casos que podían afectar muy seriamente al Partido Popular) Es triste, muy triste, comprobar que una vez más, lo que preocupa a estos demócratas de toda la vida, no es la separación de poderes, sino su propia posible separación del poder.

No nos llamemos a engaño, confundir los intereses de "El Estado" con los propios no es mal que le ha sobrevenido de repente a Sánchez y sólo a Sánchez; que todos y cada uno de cuantos en estos días, en los pasados y en los venideros, se han llenado la boca de "los intereses de España", "el bien del país" "La mayoría de los españoles" ,"todos los españoles de bien" y otros variados alardes líricos, padecen idéntico mal con contadísimas excepciones, solo que ellos hoy no tienen en su potestad colocar a nadie en puestos significados.
Se me ocurren bastantes razones por las que un jefe de gobierno poco fuerte puede querer asegurarse de que el superior de todos los fiscales represente lo que él defienda y pocas o ninguna son buenas. No me encanta, pero sorpresa ninguna, o sí, acaso la claridad meridiana con que lo ha hecho evidente. Hay que reconocérselo, nada de simulacros: esto hay señores, hoy me toca a mí y esta es mi jugada.

Mientras estén así las cosas, mal vamos. Aunque el sentido de la marcha parezca ser diferente, queda demasiado por hacer para que esta ruta, que debería ser ilusionante, sea poco más que un apuntalamiento de lo poco que nos dejan en pie. Más necesidad que ilusión, más pragmatismo que ceguera, pero seguimos.Como casi siempre, Brazoleño a flote, poco más.

Lavando más blanco

   A estas alturas de Brazoleño, soy muy consciente de que lo que yo pueda pensar interesa bien poco, pero a ratos, en según qué días, me pongo igualmente ante el teclado con intención de soltarlo. Puede que sea solo para ordenar esas ideas que a ramalazos pasan por aquí... Así, por ejemplo, me ha dado por tratar el comentado asunto de las que llaman "tres derechas", del pretendido blanqueo de una de ellas y de todo lo que ronda sus periferias...

     Empezaré diciendo que no he entendido eso de convertir en tres la que viene siendo UNA desde hace decenios. Salvo que por aquello del nacionalcatolicismo queramos definirla hoy como UNA y TRINA (como nos contaban en las obligatorias clases de religión de entonces). No hallo diferencias sustanciales entre las esencias de estas tres entidades que se han presentado a las últimas elecciones simulando ser dispares. Es probable que se deba a mi exacerbada desconfianza, pero ni ayer ni hoy lograba diferenciar con claridad a unos de otros, pues si el portavoz A enunciaba en rueda de prensa un postulado mínimamente aperturista, de inmediato quedaba desmentido en el desarrollo posterior de la idea, con frecuencia en el transcurso de esa misma comparecencia.
   
     Se me ha dicho que el Pp es heredero directo del franquismo y de Ap, como si en C´s o en Vox no estuvieran militando personas de idéntico origen. La aparente novedad no es sino cuestión biológica. A los abuelos y padres siguen hijos y nietos. Poco a poco, tampoco en el Partido Popular quedarán demasiados actores directos de la mutación de franquista a demócrata (o a lo que sea que hubieran mutado). El Pp se había quedado un poco para las gentes de mediana edad y los veteranos. Personas con otra talla, más dadas a la argumentación extensa, a valorar la solera. Personas para las que estos pipiolitos estaban aún sin hornear, pero en conjunto, solo eran matices de la misma cuestión, solomillo al punto o poco hecho, pero solomillo al fin.

     A mi entender, lo que propició el impulso de C´s , fue la necesidad que tuvo el IBEX 35 de inventarse una apariencia de renovación que mantuviera a los desencantados en la senda del voto y no de la abstención, aún más a partir del movimiento indignado del 15 M, cuando no solo los jóvenes de la izquierda empezaron a poner en duda la vitalidad del sistema del 78. Antes ya habían ensayado en Cataluña -¿Recuerdan a los que Floriano en su momento llamara "Ciutadans"?-  La cosa había sido sencilla: cuatro o seis personajes de apariencia liberal ya conocidos y un paquete de vendedores de escuela americana, de esos que ganan en su college los concursos de debate (consistentes en defender frente a otro como tú la idea y la postura que te toque en sorteo, es decir, nulo posicionamiento, buena pose); chicuelos ambiciosos, majetes,  con ganas de ascender y a los que no se les ponga la cara colorada por defender una cosa y su contraria no ya en la misma semana, sino hasta en el mismo día.

     Si alguien imaginó por un momento que eran otra cosa,  bastaba ver como se les congelaba la sonrisa y se les tensaba el gesto cuando su elaborado mensaje no lograba calar en el periodista preguntón. Para eso no iban preparados. Las campañas de C´s, una tras otra, han sido sucesiones de frases hechas, cocinadas por algún chef medio ingenioso. Los supuestos programas, descarados refritos de todo lo que sonaba bien sin delatar qué había detrás de la ocurrencia. Habiendo sufrido en mis propias carnes esos cursos de "formación de portavoces", no me cuesta en absoluto imaginar a Arrimadas, Del Páramo o Rivera ensayando la sonrisa y la muletilla de turno ante el espejo.   "Los pactos de la infamia" parece ser la última, como antes lo fue "el pacto con el independentismo"  "gobierno Frankenstein"... y lo escuchamos una vez, otra y otra, incluso cuando ni siquiera venga a cuento porque la pregunta esdiferente. Tú procura colar "contacto directo" cada vez que intervengas, decía mi formador, como seguro que a ellos les impelían en su momento a repetir que eran el cambio sensato. Prueben a contar cuantas veces  repiten la frase del día todos y cada uno de los intervinientes de cualquier esquina del país con idéntico tono e idénticos vocablos hasta que desde arriba les instan a un nuevo eslogan... (No es que entre ellos no haya habido algún liberal bien intencionado, que puedo creer que sí, hablamos del conjunto y de su origen, aunque en las redes cayera algún ingenuo. Y, por supuesto, algunos paisanos de bien, que para eso está pensado el artefacto).
     Hasta la cuidada selección de los lugares en los que ser increpados o mal recibidos. La jugada de Valls con  el toque de atención  ("se os ve el plumero demasiado, chicos. Ya no juego");  el tironcillo de orejas de Rajoy para facilitar a Sánchez  (¿No tendría que sugerirlo a su propio partido? ¡Ah, no! que tenemos que seguir aparentando que somos diferentes otros cuantos meses) Pero seguro que de esto ya se habrán dado cuenta por ustedes mismos.

     Y en cuanto a los terceros en discordia, es de nuevo cuestión de oportunidad. Mientras en Europa funcionaba la cultura democrática postnazismo, en España, la de la modélica transición, había que demostrar lo bienísimamente bien que habíamos sabido rehacernos de nuestra pasada etapa. Pero ni la losa de Cuelgamuros había sepultado al franquismo ni las familias franquistas se habían levantado ultrademócratas una buena mañana, símplemente habían entendido que había que saber esperar (Y las esperas con pan son menos, todo sea dicho) así que siguieron con sus pingües negocios, con sus misas y homilías y con sus múltiples títulos nobiliarios, muchos de nuevo cuño y colocando aquí y allá a sus numerosos vástagos. Y, por aquello de no excederse en la endogamia, que ya se sabe que puede ser pernicioso, de vez en cuando se hacían matrimonios convenientes con familias de allende los mares, que también sabían de todas estas cosas un montón (Imagino que no necesitan ustedes nombres, pero los tengo). Ahora que en Europa caben las derechas montaraces ¿Quién tiene una mejor preparada que nosotros?

     Resumiendo, mi tesis es que nada blanquean quienes incorporan a esta tercera entidad al conjunto, la derecha española, la de siempre, la dominante, nunca ha sido otra cosa que ultraderecha. Estaba aquí y no necesitaba o no le convenía hacerse más patente, pero nunca se han ido. Son los hijos y nietos de quienes fueron, jugaban a sus cositas y tuvieron sus minutos de gloria respectivos antes de volver a la tarea que les incumbe como clase. Creer otra cosa es ser más ingenuo de lo que nuestra historia y nuestros precursores merecen. La otra derecha, esa derecha culta, ilustrada y europea que tanto podía aportar a nuestra tierra, a la serena convivencia y al progreso, está tan pisoteada y maltrecha como la dejara, hace ya muchos años, un generalito chusquero y sus secuaces. Todavía no se ha recuperado y con éstas, le costará otra larga temporada. ¿Quién blanquea a quién? De la izquierda ya hablamos otro día.

POSTDATA:
   Y mientras esto escribía, vuelven a removerse  en C´s. Se marcha Roldán y lo sustituye -¡Qué cosas, oiga!- Marcos de Quinto. Lo dicho, ya no hace falta el disimulo. Blanco como la leche ¡Y en botella!

Nôtre Dame, nôtre honte

Os ofende. Os trae por el camino de la amargura que hayan ofrecido ya cientos de miles de euros para restaurar Nôtre Dame y no haya arcas llenas para los pobrecitos de tantos otros lugares... A unos -donantes- y a otros -críticos- podría llamar hipócritas casi por igual si no fuera porque me consta que entre quienes hacen estas llamadas de atención hay mucha buena gente, personas bien intencionadas que leen y piensan "¡Oye, mira, pues es verdad!" y le dan al dichoso like y al compartir...Por eso prefiero decir tan solo que creo que se están equivocando las cosas, que errais el tiro.
Son asuntos diferentes y perfectamente compatibles, se puede lamentar con toda el alma la pérdida de un testigo de la historia europea, incluso pensar en contribuir a su reconstrucción, sin dar por buenas las desgracias que suceden en otras partes del mundo, incluso sin desentenderse de ellas. La comparación me parece de una demagogia barata y desorientada. Pongamos las cosas en su lugar, esto que se está llamando indiferencia o hipocresía tiene mucho de saturación, el hecho de que cada lunes y cada martes nos bombardeen-a nosotros, por fortuna, solo informativamente- con noticias sobre lo mal que están allende nuestras fronteras, acaba convirtiendo en normal y cotidiana la visión del niño hambriento, de los chalecos naranjas en las playas, de tantas otras cosas... (Podría pensarse que a veces hasta se trata de eso, de saturarnos para que nos acostumbremos, pero ese es otro cantar). La realidad es que nos anestesiamos. Es la dosis cotidiana de horror. Cuántos niños ahogados en las costas despues de ¿Cómo se llamaba aquel?... ¡Ah, sí! Aylan, pobre crío. ¿Y cuántos sin nombre tras él? ¿Cuántas desconocidas o innombradas en Yemen antes, durante y después de Amal Hussain?.¿Cómo se llamarían los niños de Haití? ¿Y los de Uganda?...

Nôtre Dame es un hecho puntual que, por lo mismo, destaca de entre el conjunto. Es normal que nos haya llamado la atención y, como no podría ser de otro modo, nos conmueva. Es menos adecuado que la mayoría de nosotros no sepamos que, el mismo día, ardía en Jerusalén la mezquita de Al-Aqsa, tercer lugar sagrado de los musulmanes del mundo y con innegables valores culturales -Estoy convencida de que también habrá potentados musulmanes dispuestos a contribuir para su restauración- pero se explica por la proximidad cultural y emocional, por más globales que nos pretendamos.
Por otro lado, arreglar una catedral, así sea una joya del gótico, es casi tan solo cuestión de dinero. Las piedras pueden comprarse, tienen valor y tienen precio, lo demás es mano de obra, cualificada seguramente, pero solo eso. Lo de la hambruna, los conflictos y la migración es mucho más complejo. Quedarnos sobrenadando en los dineros es caer en la misma trampa que llevamos cayendo por siglos: caridad, que no justicia, ni justeza. ¿Les llevamos unos cuantos aviones de ayuda humanitaria, un poco de nuestro modo occidental de ver la vida y ya está?

¿Quién es aquí el hipócrita? Vamos a tentarnos un poquito las ropas todos antes de lanzarnos a señalar, porque nosotros, ciudadanos de a pie, igual no podemos donar cientos de millones, cierto, pero igual podríamos no apoyar a los gobernantes y a las empresas que llevan allá y acullá la guerra, las armas o la explotación, a quienes les impiden reconstruir sus vidas, a quienes nos ofrecen las garantías de una vida que no nos tizne, que no pringue a diario. Igual podríamos pedirles cuentas y no quedarnos solo mirando la tele, las fotos de gatitos o las espantosas fotos de las redes. Igual nuestra conciencia debería activarnos a mucho más que hacer una mínima donación lavaconciencias y a compartir un texto, que ha escrito otro, reprochando a alguien que haga algo, lo que sea, si bien no es lo que habríamos esperado.

Por mi parte, desde mi escasa o nula autoridad no reprobaré a quien dona para Nòtre Dame, si me incomodan quienes, llenándose la boca de piedades y compasiones, siguen permitiendo sin decir ni mu o incluso apoyando con entusiasmo que nos manejen aquí y allá personajes dispuestos a vender armamento, a cerrar puertas y playas, a levantar muros físicos y mentales y a seguir propiciando que esas fotografías saturadoras no sean solo un recuerdo de tiempo pasado, como lo es Nôtre Dame.

Eco ¿qué?



     Cuando niña, la bolsa de la compra ocupaba un rincón del dormitorio pequeño en casa de los abuelos. Era un armatoste de cuero negro y duro que siguió sobreviviendo hasta bien pasada mi adolescencia. Luego pasó a ser espuerta para patatas. Cada semana, la abuela o la tía nos la reclamaban y salían con ella al mercado para volver con el monstruo más o menos abarrotado de paquetes de papel de estraza o de periódico que ayudábamos a sacar y a desenvolver, para ir ubicando el género en la nevera. 
     Cuando tocaba, nos enviaban “donde Belmonte” con una botella de cristal que el bodeguero enjuagaba con su grifo de presión y rellenaba luego de vino blanco directamente de la tinaja. Tres cuartos de lo mismo sucedía con el aceite -¡Ay aquella manivela fascinante que hacía descender un émbolo bajo el mostrador, que regresaba luego cargadito del líquido verdoso y volvía a bajar para llenar la botella!- y poco más o menos con la lechera de aluminio, que aún conservamos en casa reconvertida en recipiente para el azúcar...
     -Dos litros de leche. Y Blas-no sin antes burlarse de mí un rato, aprovechando que era algo mayor que yo-tomaba los jarrillos de medir y llenaba el envase, sacando el blanco líquido de las cántaras.
     -No vayas a tirarla por el camino, enana.

     Un buen día empezaron a preocuparse por nuestra salud y nuestra higiene, aunque a decir verdad, en el barrio nunca había pasado nada, y la familia de Blas tuvo que venderles la leche de sus vacas a lactarias que la esterilizaban o pasteurizaban. Ya no volví a tener que vigilar la cazuela para aflojar el fuego y esperar que subiera tres veces antes de apagar, ni pude ponerme la rebanada de pan con nata que me había ganado por mi paciente colaboración.

     Tampoco desenvolví más los paquetes de estraza con los garbanzos, ni devolví los cascos de las botellas, aunque en casa siguieron reutilizándose para enfriar agua en verano. Había llegado el progreso.

     Seguimos progresando muchos años, los pañuelos pasaron a ser “clínex”, primero solo blancos, hoy los ilustra Ruiz de La Prada o llevan reproducciones de los genios del Prado y huelen a mentol, a lavanda o a rosas, aunque sean igualmente para llenarlos de mocos. El precioso pañuelo de hilo que llevaba papá en el bolsillo de su traje de novio, se apolilla en una caja junto a sus gemelos y su llavero.

     Poco a poco hemos ido convenciéndonos, con la solícita ayuda de las autoridades competentes, de lo necesario que es alejar de nuestros cuerpos y almas todo residuo de provincianismo y con ese alejamiento, hemos ido despegando también los pies de esta Tierra que nos lleva para entrar en una espiral que conduce, seguramente, a la catástrofe. Todo se desecha, todo entra en obsolescencia y todo debe actualizarse, pero lo y los que se quedan atrás no tienen hueco. Ni lo hay para pañuelos, envoltorios o bolsas, ni apenas para abuelos o bodegueros que suministren los productos a granel... O bueno, sí, por un módico incremento del presupuesto familiar en varios cientos de euros mensuales, podemos volver a comprar los garbanzos en preciosísimas tiendas vintage con marchamo de ecofriendly que viene queriendo decir que si no es usted memo, empieza a parecerlo y yo voy a sacar partido de ello.

     No sé si sabré hacerme entender,porque no rechazo la toma de conciencia y las informaciones sobre los daños al planeta, pero si era insano que el señor Emilio me vendiera los garbanzos servidos con su teja de chapa y ataviado con su impecable mandil blanco, se me hace difícil entender porqué ya no lo es que me los sirva Noemí, la ecologista de la tienda verde. Tampoco se me alcanza qué mágico proceso bioquímico hace fiable el jabón artesano de Maripepa frente al veterano jabón casero de aceite usado de la abuela Fermina, ni acabo de entender porqué las bien echadas piezas de las sábanas que tendía Matilde en la azotea de enfrente son menos reciclado que comprarse una falda usada en el establecimiento de Malasaña.

     Una, que ya peina muchas canas, siempre ha pensado que malgastamos decenas de cosas cada mes, que abusamos más que usar y que nunca están de más llamadas al buen sentido, pero qué quieren que les diga, cuando me cuentan que me van a cobrar cinco céntimos por las bolsas del súper que yo nunca pedí que se implantaran (y que permiten al establecimiento hacerse publicidad a mi costa) o que es culpa mía que el mar esté lleno de microesferas plásticas, recuerdo que jamás he usado una crema exfoliante. Mientras me llaman al orden por cambiar de móvil, la propia administración me insta a usar apps que requieren un teléfono más moderno que el que llevo y que todavía está en buen uso... Y así todo, por lo que empiezo a temerme lo peor, que estén introduciendo un nuevo producto- todavía no sé si uno o varios- que remediará los cargos de conciencia que me han inducido en los últimos tiempos, pero que seguirá sin resolver el problema real, los modos de usar. Porque admitámoslo, amiguitos,  al capital NO LE INTERESA mi consumo responsable y comedido, sobre todo comedido, ni el de ustedes; sencillamente, se da cuenta de que por ahí no le queda mucho recorrido y da un giro de volante para llevarnos a otro recorrido igualmente ventajoso para los de siempre. Ventajoso al menos a corto o medio plazo.

     Con esto no quiero decir que yo no vaya a agobiarme- y mucho- por cómo estamos dejándoles el planeta a las generaciones que, si pueden, vendrán detrás ni que no debamos hacérnoslo mirar y mucho. Quiero decir, que ya hace tiempo que en casa reutilizamos lo posible (a veces hasta lo imposible) que no corremos a las rebajas como posesos y que seguimos rescatando el agua de la ducha para el inodoro. Buscamos más modos de reducir nuestras huellas perniciosas y agradecemos las sugerencias al respecto, pero en serio, el circo es circo, aunque lleve etiqueta verde y lo promueva la ONG mejor intencionada de este mundo.

DE REDES


     ¿En qué artículo de qué ley se especifica que para cursar la E.S.O. en España sea IMPRESCINDIBLE disponer de ordenador y conexión a internet en el hogar del alumno? La pregunta se me plantea ante las numerosas ocasiones en que los muchachos a los que doy apoyo solicitan o más bien reclaman usar mi Pc para un trabajo “obligatorio” de la asignatura X. La última hace unas horas.

     -Profe, es que me han pedido que me instale... que lo haga y lo envíe por        correo electrónico al profesor
     -¿Y ya te lo has instalado?
     -No tengo ordenador, por eso dice mi madre que lo haga aquí.
     -¿Y en los ordenadores del colegio?
     -No nos dejan usarlo sino en la clase de tecnología y en esa hora no puedo estar haciendo otra asignatura.
     -Normal...Pues va a ser que no, lo siento. Yo te enseño a hacer la tarea,        incluso podríamos ver ese programa y curiosearlo, pero no puede ser   obligatorio algo que no te permiten hacer en el propio colegio. Haremos el trabajo con los medios que tienes y lo entregarás en mano, o le dices a tu      madre que hable conmigo.

     Ni que decir tiene que mi fama de borde y rara no mejora con el paso de los meses y de los cursos, pero lo que me importa es que mejoren los chavales. Todos acaban sabiendo buscar tanto en google como en atlas y diccionarios, hacen croquis a mano alzada y, por supuesto, acaban sabiendo qué ángulos tienen una escuadra y un cartabón o cómo se usan además, claro que sí,  de usar los programas del ordenador que se han tenido que basar precisamente en todos estos conocimientos.
   
     No soy “anti-tecnología” ni pretendo seguir viviendo en el paleolítico o en tiempos de Pitágoras. Sé cuánto ha avanzado el conocimiento y cuanto más puede avanzar, pero a la hora de la verdad, seguimos calculando la altura de una torre con el teorema de Tales y orientándonos con la Estrella Polar o el movimiento del Sol en casos de emergencia  y por eso me paro a pensar en las circunstancias alrededor: Vivimos en una zona donde la cobertura no es óptima, donde algunas personas no pueden afrontar el pago de una línea ADSL y los muchachos ni siquiera disponen de ordenadores o tablets a tiempo completo en los centros docentes. Sumemos a ello esta aparente preocupación por el excesivo uso de dispositivos móviles o por el mal uso y desuso del lenguaje escrito... ¿Qué sentido tiene entonces que el profesor encomiende a un menor realizar con esos medios un trabajo que no ha explicado? Y más aún ¿Tiene sentido si después lo examinará precisamente usando los sistemas tradicionales?

     Puede parecerme excelente que se vaya abriendo camino para AM-PLI-AR posibilidades entre las nuevas generaciones, pero sortear o ignorar ciertos detalles no es ampliación sino exclusión. Poner en evidencia al alumno que no ha podido conectarse por falta de recursos u obligarle a pedir favores, dejar que las redes expliquen lo que no se hizo en clase, no me parece avance ni mejora, sino vagancia y escaso sentido de la realidad circundante, cosas ambas que están reñidas con un adecuado ejercicio profesional.

     Compañeros docentes (Oso llamarles así, disculpen el atrevimiento) me tendrán con ustedes para reclamar más y mejores medios, pero NUNCA para usar las carencias materiales como coartada para escaquearse de su tarea, lo siento. Lo he contado decenas de veces a quienes se dejan y seguiré haciéndolo mientras las neuronas lo permitan y haya a tiro alguien con paciencia para atenderme; mis primeros profes tuvieron que pintarse la pizarra ellos mismos y nos daban clase en los almacenes de un mercado, pero nos enseñaron todo lo que necesitábamos para alcanzar el Graduado en igualdad de condiciones con los de los coles “de los frailes” y “de las monjas”- que eran de pago y se suponía que menos cutres- algunos llegamos a la universidad y los hay que hasta publican libros o salen en la tele. Mis vivencias me hacen creer que nada hay que un profesor con deseos de enseñar no pueda, incluso aunque parezca que el aprendiz no tiene interés en ser tal. Si un chaval no puede aprobar en una convocatoria, que no sea porque el profesor no sabe qué hacer sin conectarlo a internet.

DoceO


     Una patria vacía y estruendosa, que pringa las fachadas y no genera amparo ni sosiego. Una patria que celebra su día sacando los ejércitos, las armas a la calle, martirizando fauna y amordazando gentes que quieren otras cosas, acaso otras patrias más acogedoras,  que puedan llevar tizne en las manos, pero no en el alma, que no se llene las bocas de soflamas mientras vuelven la espalda a la mar que las baña. 
Otras patrias serían quizá la patria. Esta es solo vergüenza y exclusión y no llevan camino de enmendarlo quienes se envuelven en ella para esconder su verdadero rostro  de todos nosotros

DE MIEDO, REFAJOS Y OTRAS COSAS.

                             -I-
     Hay niños revoltosos que no correrán por la que era su calle, niñas coquetas que no se mirarán en un espejo antes de salir con sus amigas, niños y niñas traviesos que no importunarán a sus hermanos, que no se caeán de la bicicleta ni guardarán cromos en el bolsillo... Un mal día, con esas criaturas se cruzó un destino que no debería existir para quien aún tiene tanto barro que amasar, tantos desollones por bordar en las rodillas, tantos trazos de chocolate que pintar en la cara, ... Tantos sueños que tejer, tantas pequeñas y grandes disputas por afrontar, por descubrir, por vivir. Tantos tanto se quedan pendientes, oscilando como la hoja seca en la punta de una rama que ya nunca será verde. Hay niños que no están, que no estarán, que no van a volver. No sirven los conjuros, por sofisticados que sean, ni los gurús poderosos, ni los sacrificios en los más complejos altares.

     Y hay niños que aún aquí, a nuestro lado, o en el lado de enfrente, tampoco están. Porque su corazón sigue latiendo, pero no van a ser niños nunca más. Unos y otros se nos han escondido para siempre y no habrá cómo descubrir ese oscuro agujero al que fue a parar su niñez.

     La vida y la muerte son también eso. A veces los adultos tomamos plena conciencia del  hecho de una forma brutal, desarmante. Otras veces, convivimos con ello sin consciencia hasta que, de nuevo, la cruda realidad nos sacude un buen golpe para que no olvidemos lo frágiles que son, lo frágiles que somos nosotros, que pretendíamos saber cómo guardarlos.

     Por eso no me asombran las rabias más o menos contenidas,  las riadas de escritos y las ineludibles tertulias televisadas. Tampoco me sorprenden, hoy que hay redes, los miles de hilos de todo tono y las entradas de blog, como la mía propia. Necesitamos el exorcismo.

     Lo que sí me sorprende, o mejor diré, me ofende, es cómo esas personas que llamamos a cuidarnos de nosotros mismos, esas a quienes otorgamos autoridad para que la pulsión de venganza irreflexiva no nos destruya, corren a sacar tajada de ese nuestro miedo, de nuestro daño individual y colectivo no ya como si fueran uno más de nosotros, sino peor aún, como si esa competencia que les dimos, otorgara también mayor derecho a su rabia, a su sed de venganza.

     Con todo este preludio, avanzo hacia donde  quería llegar. Quizá es que las palabras también permiten que me vaya ubicando para decir con sosiego lo que no debe decirse de otro modo, aunque el ánimo encienda otros modales...

     Duele hasta lo más hondo cuanto he escuchado sobre el crimen de Gabriel Cruz, sobre el de los hermanitos Bretón y el de Sandra Palo, sobre tantos otros. Duele y enrabieta hasta lo más íntimo, pero no somos como sus verdugos. Yo, al menos, quiero estar segura de no serlo. Por eso delegué en otros la búsqueda de justeza, por eso vivo en sociedad y acato normas que nos dimos y por eso quiero que nos vayamos dando otras. De lo contrario, habría tomado venganza en la primera ocasión de que tuve noticias, habría corrido a la plaza a lapidar o apalear al primer detenido del que supe en su día. No lo hice porque no es eso lo que quiero de mí ni de los míos. Porque quiero que la sociedad en que acepto vivir sea mejor que ellos, porque quiero pensar que es posible la redención y porque pienso también, que guardar nuestros fracasos como sociedad en un armario con cien vueltas de llave no hace sino empeorar las cosas, como cuando dejas por resolver y para otro momento el desorden del trastero , como cuando tapas con un cuadro el deterioro del muro. Cuanto más tiempo pasa, peor será lo que veas al abrir la puerta, al desplazar el lienzo. Y esa mierda va comiendo lo que sí vale, puede acabar comiéndote, comiéndonos. No, no es ese el modelo que quiero darme, porque sabe a cobardía, a asunción de incapacidades, a huída y yo quiero tener esperanza, elijo seguir creyendo en la especie humana pese a todo.

     No me sirve el relato de quien argumenta que es por previsión.Hoy en vigor,  no ha servido  para impedir que suceda lo que sabemos, no tengo porqué creer que los futuros asesinos sí se sentirán acobardados por ello. Ningún asesino piensa en la pena de después, todos están ocupados en su ahora.

     Yo no quiero que mi sociedad y mis políticos se ocupen solo en su ahora, no quiero que sean yo en mi peor yo, para eso no necesito intermediarios.Por eso, elegí no ser verdugo de mis propias causas, ni juez en ellas. Por eso acepto que la norma se deje a manos de personas que deberán ser más equilibradas, más constructivas, más justas, de ello viven y por ello les pago a través de mis impuestos. La otra opción, la que yo no quiero y cabe plantearse, es encomendar la venganza a equipos de sicarios o armarnos nosotros mismos contra ellos. Tampoco parece que ese método haya resuelto nada.

     Es mentira interesada que los condenados puedan salir en nada si alguien no se esmera en que así sea, lo que es más cierto es que para la víctima los años no pasan, nunca es tiempo suficiente para curar el daño, porque es daño incurable. Se aprende o no a convivir con esas cicatrices, pero siguen ahí, tenemos que saberlo.

     Con la ley actual, excluída la PPR,  no cabe evaluación posible antes de 20 años para las penas de 40 (2/3 de condena cumplida antes de la primera evaluación) y caben  al menos otros 20 de alejamiento de las víctimas. Esa es la norma a la que deberán someterse quienes a fecha de hoy han de ser juzgados por asesinato y, como se sabe, las penas no tienen efectos retroactivos así que, si algo había mal respecto a casos anteriores, cambiar la ley ahora no va a devolvernos nada. Lo que no se dijo o hizo en su día, no va hacerlo una norma de dudosa constitucionalidad y más que dudoso sentido social.

     Si las evaluaciones fallan, que temo lo hayan hecho varias veces, el esfuerzo deberá encaminarse a esos exámenes, a esos equipos evaluadores, a esos tribunales. Pero sepamos algo, aún así, mejorando en la redención,  es IM-PO-SI-BLE evaluar la peligrosidad de alguien en forma objetiva e infalible. Vivir tiene riesgo, por definición. nadie puede asegurarnos la ausencia total de error ni en un año ni en doscientos.

                                  -II-
     Hay calles por las que asusta pasear. Hay escalofríos privados y secretos en los subterráneos, en las estaciones de metro a las llamadas deshoras- ¿Por qué unas llevan prefijo y otras no si son todas tiempo?- Hay cautelas y trucos para ciertos riesgos que no deberían enseñarse a nuestras niñas, pero siguen ahí, en el acervo cultural de madres, hermanas, tías y abuelas.

     Acaso porque tuve que trotar pronto sin esas manos tutoras, no aprendí que debía temer lugares, compañías y usos. Por contra, fue la propia vida quien hizo que me precaviera de bastantes cosas. Creo haber conseguido, sin embargo, o al menos he intentado, no transmitir el miedo a mi hijo, acaso arriesgándome a que lo descubra por sí mismo -Los niños varones también corren sus riesgos- pero de lo que sí estoy segura es de no haberle enseñado a provocarlo en otros y me cuesta entender este mensaje de quienes culpan de todo a nuestra sociedad machista como si eso de sociedad fuera ajeno a ellos, como si hubiera sido inevitable hacer hijos matones, chulescos, abusones, violadores. Como si esos hijos no hubieran pasado por unas madres, tías, abuelas durante años.

     Por eso me preocupan, a la vez que agradezco, estas mareas de hembras enrabietadas por una sentencia. Es como si los miembros del tribunal se hubieran generado de la nada y todas fuéramos de siempre libres, igualitarias y magníficas. Puestas a exaltar nuestra grandeza de féminas, las hay que hasta aseguran que la magistrada, miembro -o miembra como le gusta a algunas- del tribunal sentenciador, no estaba a favor de la calificación que al final se ha dado al delito de Pamplona -Quizá sea cierto, pero no me suena veraz. Si así hubiera sido, qué menos que un voto particular bien argumentado por su parte. No voy a extenderme en ese aspecto- Digo que me preocupan porque a la postre, como hace un par de meses otros hechos, el asunto se saca a las calles de la peor manera, con sed de venganza y con poco más por parte de los ciudadanos, pero con un muy buen cálculo por parte de quienes llevan tiempo interesados en seguir cambiando nuestro Código Penal para sus usos.

     Bienvenidas sean  la toma de conciencia, las voces de alerta, los basta ya y el apoyo a las víctimas. Cuidado y distancia para las ocurrencias ganavotos. Cualquiera que ahora mismo nos vende los ojos de violeta con la bandera feminista para colarnos un cambio de leyes, como quien  hace dos meses se erigía en defensor de la infancia envuelto en azul turquesa, está usando nuestra rabia para sus fines. Ni es cosa de banderas, ni las leyes son tan confusas como para que no hubiera cabido otra sentencia. La prueba es que a poco que ponga oído, una puede saber que hay magistrados que discrepan de este resultado, que ni en el tribunal ha existido la unanimidad, aunque fuera para mal.

     Lo que creo que ha sucedido, que viene sucediendo y "la sociedad"- ese ente al parecer ajeno a todos nosotros y que nadie sabe cómo llega hasta las cosas- ha permitido, es que en puestos donde se deciden cuestiones sustanciales vayan situándose personas inadecuadas, más por amiguismo o razones espurias que por razón de autoridad. Ha sucedido, que no solo no se ha reciclado y dotado a la judicatura conforme a la evolución social, sino que se la ha ido enquistando y sometiendo a los designios de quienes ni quieren, ni necesitan justicia, nunca la han necesitado, y si fuera por ellos, la eliminarían o la privatizarían del todo (ya andan en ello). No digo que esta sentencia la haya dictado el gobierno, no lo creo. Digo que llevan tiempo poniendo las condiciones para que puedan ocurrir la sentencia y su respuesta y para que, a continuación, puedan llegar ellos con su bálsamo de fierabrás.

     No sé cuanto necesita cambiarse el Código Penal, creo que no tanto como alguno dice, más aún si recordamos que el actual partido en el gobierno ya efectuó una amplia reforma en 2015 en la que se excluyeron varias reivindicaciones feministas, pero si sé que solo reformando las mentalidades dejarán de ser habituales los juicios sobre si llevamos o no refajo y cinturón de castidad -duda que también se plantean a menudo demasiadas mujeres-dejara de ser habitual que esas y otras prendas sean necesarias para andar por el mundo con sosiego.

     Solo  E-DU-CAN-DO, volviendo a educar y reeducar cuantas veces se haga preciso, será menos posible que un juez, cualquiera que sea el código que aplica, se plantee la duda de si la víctima era bastante víctima o cabría que lo hubiera sido aún más y esto no es lo que me están ofreciendo los pescadores en este río revuelto. Muy al contrario.

     Lo que me ofrecen, siguen en ello también ahora, es un modelo social de incultos, pacatos, acríticos, que les dejemos hacer a ellos que todo nos lo remedian, que velen por el buen pensar controlando los medios, las quejas, los enemigos, los derechos, las leyes y cuanto les sigamos permitiendo como sociedad. Abrir la puerta a nuevas leyes en el modo en que se plantea hoy, como ya nos hicieron con otros miedos como el miedo al terrorismo, es abrirles la puerta a que vuelvan a hacer de su capa un sayo y la verdad es que entre sayo y cinturón de castidad, me quedo con ninguno.

     No compro. Repito, como decía, no quiero que la mierda pueda acabar comiéndonos. Yo quiero tener esperanza, elijo seguir creyendo en la especie humana pese a todo. Cualquier otra cosa no será en mi nombre.